En dos tercios de los municipios gallegos se creó empleo el año pasado

Las comarcas urbanas e industriales tiraron de un mercado laboral que avanza a dos velocidades


La Voz

Aunque Galicia encadena cinco años consecutivos de creación de empleo y apunta ya al sexto, la recuperación del mercado laboral no llega aún a todos los ayuntamientos de la comunidad. Así lo refleja la evolución de las afiliaciones por municipios publicada por el Instituto Galego de Estatística, que revela que solo en dos de cada tres concellos aumentó la ocupación el año pasado. En concreto, el número de vecinos que cotizan a la Seguridad Social repuntó en 193 de las 313 localidades gallegas, frente a otras 111 en las que la población ocupada descendió y nueve en las que se mantuvo estable.

Un mercado de trabajo a dos velocidades que refleja las consecuencias que la brecha demográfica ha abierto no solo en el terreno laboral, sino en otros aspectos clave de la economía, como el inmobiliario. Una brecha que separa a las comarcas urbanas y aquellas nucleadas en torno a grandes polos logísticos o industriales de aquellas más rurales y dependientes del sector primario. En el mapa de la variación de la afiliación durante el año pasado que acompaña esta información se puede apreciar que son las primeras las que actúan como principal motor del empleo. A la cabeza, como es lógico, las grandes ciudades, que son las que, por volumen de población y por su actividad económica, generan siempre mayor volumen de puestos de trabajo. Tras el sorpasso del ejercicio 2017, en el que adelantó a A Coruña, Vigo se consolida como la urbe con mejores datos de creación de empleo: la ciudad ganó el año pasado 2.434 afiliados, frente a los 1.758 vecinos coruñeses que empezaron a cotizar a la Seguridad Social en el 2018.

Pero no todas las ciudades son capaces de traducir su peso demográfico en ocupación. Es el caso de Ourense y Ferrol, que se vieron adelantadas por otros municipios con menos población, pero que en los últimos años han mostrado mucho más tirón demográfico y también económico. Es el caso de Ames, Culleredo, Oleiros, Vilagarcía o Arteixo, que con un tercio de la masa laboral de la capital ourensana la adelantan con una horquilla de entre 452 y 342 nuevos afiliados, frente a los 333 vecinos ourensanos que consiguieron un empleo el año pasado.

En cuanto a Ferrol, cuya población ocupada aumentó en menos de 200 personas en el 2018 (199, concretamente), no solo se ve adelantada por su vecina Narón, sino también por Cambre, Lalín, Nigrán, Ribeira, Sada, Carballo, Monforte de Lemos y O Porriño.

Hay que precisar que los datos que ofrece el IGE mide la afiliación por el concello de residencia del ocupado, no por la localidad en la que tienen su centro de trabajo, lo que da lugar a algunas distorsiones. El caso más claro es el de A Coruña, donde el empleo en las empresas censadas en la ciudad crece casi el triple que la población ocupada residente en el municipio (4.133 frente a 1.758), lo que evidencia que muchos de esos nuevos trabajadores residen en los ayuntamientos del área metropolitana. Eso explica en parte el fuerte ascenso que experimenta la afiliación en Arteixo, Oleiros, Culleredo, Carral, Sada o Cambre. Un municipio, este último, donde la población ocupada creció en 274 personas pese a que las empresas de la localidad solo dieron de alta a 128 nuevos cotizantes.

Los mayores saltos, en el rural

Pese a que, por volumen, son las ciudades las que registran un mayor avance en el empleo, cuando se mide la evolución relativa son los pequeños concellos rurales los que experimentan las variaciones más acusadas. De hecho, el mayor incremento del empleo no se produjo en ninguno de los grandes ayuntamientos sino en Negueira de Muñiz, un pequeño municipio de apenas 200 habitantes en la provincia de Lugo, donde la ocupación creció un 10 % el año pasado, cinco veces por encima de la media gallega. Claro que ese espectacular salto porcentual se tradujo solo en cinco nuevos puestos de trabajo, al pasar los vecinos afiliados a la Seguridad Social de 50 a 55.

De hecho, de los diez ayuntamientos con mayor crecimiento de la ocupación la mitad no llegan a los mil trabajadores y del resto solo uno supera la barrera de los dos mil.

Los que más pierden

El tamaño es también determinante en los 111 ayuntamientos en los que desciende la ocupación. De todos ellos, destacan los casos de O Barco, O Grove y Verín, los más poblados de los municipios que pierden afiliados, aunque en el último caso se produce de nuevo una contradicción entre la situación laboral de los residentes y el empleo creado por las empresas del concello, que crearon 122 puestos.

En todo caso, las mayores caídas se las anotan Ribeira de Piquín, Folgoso do Caurel y Sarreaus, todas ellas con descensos superiores al 7%. De los 25 municipios donde más puestos de trabajo se perdieron, solo uno (Camariñas) tiene más de mil trabajadores censados.

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