La nómina de las pensiones crece al ritmo más alto en diez años

Los nuevos jubilados cobran casi 80 euros más que los trabajadores que se incorporan al mercado laboral


Redacción / La Voz

Más de 9.535 millones de euros. Es lo que se ha gastado en enero el Estado en abonar la paga a los 8,8 millones de pensionistas (casi 680.000 de ellos gallegos) que dependen del sistema. De la magnitud de la cifra da una idea que la partida de un solo mes supera el presupuesto que manejó la Xunta durante todo el año pasado y que incluye el sostenimiento de la sanidad y la educación pública en la comunidad.

Los datos que publicó este viernes el Ministerio de Trabajo revelan que la nómina de las pensiones creció más de un 7 % respecto al mismo mes del 2018, el mayor incremento de los últimos diez años. Hay que remontarse a enero del 2009, justo al comienzo de la crisis, para encontrar un repunte mayor (en aquel caso, cercano al 12 %). Tras muchos meses de repuntes moderados, en el entorno del 3 % interanual, la decisión de vincular de nuevo la subida de las pensiones al IPC y dejar en el cajón el polémico índice aprobado por el anterior Gobierno del PP (que limitaba las alzas a un pírrico 0,25 % anual, para enjugar el déficit de la Seguridad Social) ha disparado de nuevo los gastos.

Además del mantenimiento del poder adquisitivo (que llevó a elevar este mes las prestaciones un 1,6 % con carácter general, y un 3 % las mínimas), en el repunte de la nómina influye también la mejora aprobada para las pensiones de viudedad, cuya base reguladora se ha incrementado cuatro puntos con el cambio de año, al pasar del 56 % que se aplicaba hasta ahora al 60 % actual. Esto explica que la partida destinada a sufragar estas prestaciones sea la que más aumenta, más de un 8,7 %, frente al incremento del 7,2 % en las de jubilación.

El otro factor que dispara el gasto en pensiones es el llamado efecto sustitución. Y es que la prestación de los nuevos jubilados que se incorporan al sistema es sensiblemente superior a la de aquellos que causan baja por fallecimiento. En este mes, en el que han empezado a cobrar su retiro unas 18.700 personas, la paga media de estas se situó en 1.349 euros (1.460 si se excluye a los que cotizaron como autónomos, que siempre cobran algo menos por las bajas bases de cotización que tienen durante sus vidas laborales). Una cifra que supera en casi un 20 % la pensión media de todos los jubilados. Pero ya no es solo que cobren más que aquellos que se retiraron unos años atrás, sino que sus pensiones (y esto es lo preocupante desde el punto de vista de la sostenibilidad financiera de la Seguridad Social) superan con creces los salarios de los trabajadores recién incorporados al mercado laboral que, según los últimos datos de la EPA, se sitúan en una media de 1.270 euros al mes.

En Galicia, a la cola

En el caso de Galicia, el gasto en pensiones sube, pero menos que en el resto de España. En concreto, la nómina crece un 6,7 %, hasta los 637,3 millones de euros, aunque la comunidad sigue teniendo la segunda prestación media más baja de España: 833,31 euros, un 15 % por debajo del promedio estatal (que está 150 euros por encima) y solo por delante de Extremadura.

Aunque la brecha es amplia, la estadística muestra que, muy lentamente, se va cerrando. A esa convergencia ayudó que en el último año el incremento de las prestaciones fuese mayor en la comunidad (5,9 %) que en el conjunto del país (5,7 %). Y, ¿cómo puede ser que el gasto en pensiones crezca menos en Galicia si las prestaciones suben más? Pues porque el número de pensiones que se abonan crece mucho más lento en la comunidad (0,5 % en los últimos doce meses) que en el resto de España (1,3 %), producto de la crisis demográfica, que hace que incluso en dos provincias, Lugo y Ourense, caiga el número de pensionistas.

El Supremo alerta de la información confusa de los planes de pensiones

J. A. B.

Primero las hipotecas y ahora las pensiones. El Tribunal Supremo quiere sentar jurisprudencia sobre los principales problemas que preocupan a los consumidores y que hasta ahora se han ido saldando con sentencias contradictorias. Esta vez el objeto de su crítica son las entidades que comercializan planes de pensiones, a las que insta a mejorar sobremanera la información que facilitan a sus clientes mientras a estos les alerta para que estén atentos ante lo confuso de su letra pequeña. El aviso se dirige especialmente a aquellos que ofrecen el cobro mediante una «renta asegurada».

En el caso analizado, el Supremo da la razón a la familia de un hombre que optó por dicha fórmula, en forma de renta mensual durante 15 años, pero que falleció antes de que se venciese el plazo. Sus hijas pretendían que se condenara a la gestora del plan al pago de las rentas devengadas desde la muerte de su padre hasta la finalización del período de 15 años. El Supremo vuelve a dar la razón a la familia, tras estimar «especialmente exigibles los deberes de información y transparencia acerca de los derechos de los partícipes y las distintas modalidades de las prestaciones», para que quien lo contrate «cuente con un conocimiento de los riesgos asociados».

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