Alcoa respetará los casi 700 empleos de las fábricas de A Coruña y Avilés hasta el 30 de junio, pero despedirá a 268 si para entonces nadie compra las plantas

Convence a los sindicatos, salvo la CIG, para firmar un preacuerdo que incluye indemnizaciones generosas, recolocaciones, prejubilaciones y 205 puestos de trabajo garantizados

Trabajadores de Alcoa en Madrid
Trabajadores de Alcoa en Madrid

Redacción

A las seis de la mañana salió fumata blanca del despacho en el que llevaban encerrados casi dos días enteros los negociadores de Alcoa. Habemus preacuerdo entre la dirección de la multinacional y los sindicatos, aunque la CIG no lo rubricó porque sigue contemplando despidos y apagado de electrolisis. Este pacto consiste en mantener a los casi 700 trabajadores de las fábricas de aluminio primario de A Coruña y de Avilés hasta el 30 de junio. Es el tiempo que la compañía le da al Gobierno para que busque un comprador para las plantas. Si no aparece en verano, habrá despidos. Concretamente, 268, el 43 % del total de operarios de ambas instalaciones. Pero si se van lo harán con indemnizaciones de los más generosas e inauditas en el panorama laboral actual: sesenta días por año trabajado sin límite de anualidades, más una aportación de 10.000 euros brutos por trabajador. 

Se salvarán, pase lo que pase, 355 empleados, el 57 % del total. No hay que perder de vista que los planes anunciados en octubre por Alcoa eran despedir al 100 % del personal y cerrar las fábricas. Sin más. Ahora, Alcoa dulcifica bastante el expediente. De hecho, en el preacuerdo se compromete a seguir operando en las plantas más allá del 30 de junio, pero solo en las fundiciones, para las que precisará 205 personas, 114 en A Coruña y 91 en Avilés. Las cubas de electrolisis, gracias a las cuales puede elaborar aluminio primario en ambas instalaciones, las apagará, y ya dentro de un mes, aunque de tal modo que el inversor que tiene que buscar el Gobierno (y que debe satisfacer a Alcoa, avisa el grupo estadounidense), pueda reactivarlas hasta el 30 de junio. A partir de entonces, y salvo un giro imprevisto en los planes de la empresa, las cubas serían demolidas. 

 

La comisión negociadora aceptó el trato con la esperanza de que ahora el Gobierno actúe para garantizar el 100 % del empleo más allá del 30 de junio y no sea necesario activar las medidas laborales. Sin dormir, los presidentes de los comité de empresa de A Coruña, Juan Carlos López Corbacho; y Avilés, José Manuel de la Uz, acudieron, tras alcanzar el preacuerdo, a los ministerios de Industria y de Trabajo para que avalasen el pacto y se comprometiesen a mover ficha. Poco después de ese encuentro comparecieron el secretario general de Industria, Raúl Blanco, y la secretaria de Estado de Trabajo, Yolanda Valdeolivas, para felicitarse por el preacuerdo y recordar también el compromiso del Gobierno central,Xunta y Principado «con el mantenimiento de las capacidades industriales y la búsqueda activa de un inversor, la atracción de proyectos industriales y el mantenimiento del mayor número de puestos de trabajo asociados a estos proyectos».

Alcoa también se compromete en el preacuerdo (que debe ser ratificado por los trabajadores en asamblea) a que, si aparece comprador para las dos o para una de las plantas, asumirá el coste de rearrancar las cubas hasta un límite de 40 millones (20 por fábrica). 

El pacto incluye una condición al futuro inversor: que asuma la totalidad de los trabajadores y evite así despidos, recolocaciones y prejubilaciones. De estas últimas están previstas 44 (36 en A Coruña y 8 en Avilés) para trabajadores a partir de 53 años y 106 cambios para el complejo industrial de San Cibrao, el único que se salva de las medidas de ajuste laboral. Pero para recolocar al centenar de operarios procedentes de A Coruña y de Avilés (que recibirán una indemnización por traslado de residencia de 10.000 euros por persona) habrá que hacer hueco en la fábrica de la costa lucense. El preacuerdo prevé conseguir esas vacantes vía bajas incentivadas para trabajadores de 57 o más años. Esto ha indignado al comité de esa planta, porque la empresa no ha contado con ellos para nada. «Lo que ha hecho Alcoa, la dirección, es un insulto, tenían que haber hablado con nosotros», según José Luis Combarro, miembro del comité. Añadió: «Ojalá que pudieran venir los 700, estaríamos encantados, porque estamos por debajo de la plantilla que necesitamos, pero ese preacuerdo es incompatible con nuestro convenio colectivo», en vigor hasta el próximo año. En ese acuerdo se incluyen prejubilaciones por contrato relevo, no bajas incentivadas.

Este acuerdo debe ser ratificado en asamblea por los trabajadores de ambas plantas. 

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