Una menor creación de empleo, con una tasa de paro del 14 %, y un crecimiento más débil

Las cuentas para 2019 contemplan un crecimiento del 2,2% y ochocientos mil nuevos puestos de trabajo


redacción / la voz

El veto que sufrió en el Senado la senda de déficit que el Gobierno consiguió sacar adelante en el Congreso ha condicionado las cuentas de Montero. Las ha tenido que elaborar con un objetivo del 1,3 %, cinco décimas por debajo de la propuesta inicial del Gobierno de Sánchez, que le habría permitido disponer de unos 6.000 millones de euros más a repartir entre las comunidades autónomas (unos 2.500 millones), la Seguridad Social (otros cerca de 2.500) y la Administración central (unos 1.000). Lo recalcó este viernes, y mucho, la responsable de Hacienda.

El cuadro macroeconómico sobre el que ha basado sus cuentas revisa una décima a la baja el crecimiento del PIB para el 2019, hasta el el 2,2 %. Como adelantó el jueves la ministra de Economía, Nadia Calviño, esa diferencia se debe precisamente a ese «fuerte ajuste fiscal» que ha habido que llevar a cabo por no poder flexibilizar el objetivo de déficit para este año por la negativa de PP y Ciudadanos en la Cámara alta.

Con todo, Montero aseguró en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que no renuncian a sacar adelante su senda de estabilidad durante este año, pero que han tenido que elaborar los Presupuestos con la anunciada por el PP por la falta de plazo.

Más positiva es la previsión para el cierre del 2018, que la ministra Calviño espera que arroje un crecimiento económico del 2,6 %, como estaba previsto. Esto supone un avance «muy por encima» de la media de los países de la eurozona. La responsable de Economía explicó que la demanda nacional «sigue siendo el motor del crecimiento español», con una previsión de contribución al PIB del 2,2 % en el 2019.  

800.000 empleos en dos años

En cuanto a la tasa de paro, Calviño expuso que la estimación del Gobierno es que entre el 2018 y el 2019 se hayan creado 800.000 nuevos puestos de trabajo. Eso conllevará que la tasa de paro con la que termine el 2018 sea del 15,5 %, tal y como recogían sus previsiones, y solo un punto y medio más baja al término de 2019, del 14 %, dos décimas más alta de lo que habían proyectado en su anterior cuadro macroeconómico.

«La Seguridad Social cerró el 2018 con 19 millones de afiliados, un 3% más que un año antes», argumentó Calviño, para destacar después que el año pasado se crearon 2,23 millones de contratos indefinidos, un 18 % más que en el 2017, lo que «pesará en la demanda interna y en el crecimiento económico de los primeros meses del 2019».

Y subrayó también que la menor necesidad de endeudamiento del Estado en el 2018 permitió reducir el peso de la deuda pública sobre el PIB al 96,9 %, incluso una décima menos del objetivo del Gobierno.

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Una menor creación de empleo, con una tasa de paro del 14 %, y un crecimiento más débil