Alcoa sopesa aplazar los despidos y vender la división más gravosa de las fábricas

La empresa aceptaría apagar los hornos de electrólisis de forma que se pudieran reiniciar. El alto precio de la energía puede provocar que otras grandes consumidoras acaben cerrando


redacción / la voz

«Es todo muy raro, algo está pasando», reflexiona José Manuel de la Uz, presidente del comité de empresa de Alcoa en Avilés. Y es que la compañía volvió a anular por segundo día consecutivo las reuniones para negociar el despido colectivo para los 700 trabajadores de la planta asturiana más la gallega de A Coruña. En ambos casos, por causa justificada, para sentarse con el Gobierno. El martes, con el Ministerio de Industria; ayer miércoles, con el de Empleo. La multinacional parece estar negociando al fin una alternativa con el Gobierno que no sea el cierre inminente de las dos fábricas.

En principio, la opción principal que sopesa aceptar es conceder más tiempo, al menos seis meses más de respiro para consumar los despidos. Para eso acudió a Empleo, para preguntar si es legal o no ampliar el plazo del expediente que tiene ahora sobre la mesa, o si se vería obligada a retirarlo y a tramitar otro diferente. La multinacional no dice ni que sí ni que no, pero fuentes cercanas a las negociaciones así lo corroboran.

El punto de inflexión, el martes

La primera anulación de la cita con los representantes sindicales, la del martes, fue por una reunión de Alcoa en el Ministerio de Industria. Allí se juntaron también los consejeros de Industria de Galicia y de Asturias y los sindicatos estatales. En ese encuentro, que duró seis horas, se produjo un punto de inflexión en toda la crisis. La compañía abrió una nueva vía. Sigue pasando por el cierre, pero en la que estaría dispuesta a esperar seis meses para desmantelar totalmente la división de electrolisis de las fábricas de aluminio de A Coruña y Avilés a la espera de que llegase un inversor dispuesto a adquirirla. La compañía apagaría las cubas «de forma ordenada, en condiciones óptimas para que no se solidifiquen durante un tiempo, sin desmontarlas, para que un inversor las pueda arrancar de nuevo», informaron fuentes de la compañía. Si se solidifican, esa parte del proceso de fabricación del aluminio quedaría inservible. Pero las cubas estarían inactivas durante esos seis meses y ya sin trabajadores, insistió la compañía.

Las plantas desarrollan dos actividades fundamentales, la electrolisis y la fundición. La primera es la que convierte a estas instalaciones en grandes consumidoras de electricidad y es, por tanto, la más gravosa para las arcas de la multinacional.

Fuentes de la compañía explicaron que esa alternativa para vender en buenas condiciones las cubas precisará, para salir adelante, de la colaboración de los trabajadores. Se refiere a que sus representantes tendrán que aceptar esa opción como parte del plan social del expediente.

Durante esa larga reunión en el Ministerio de Industria, todos los asistentes intentaron convencer a los representantes de Alcoa para que recapacitasen y que diesen más tiempo para buscar una alternativa. Los dirigentes de la multinacional efectuaron varias llamadas telefónicas a sus jefes en Pittsburgh, donde está la sede central del grupo aluminero, para consultar. Finalmente, la reunión se acabó sin acuerdo alguno, pero con el compromiso de la empresa de pensar en el aplazamiento del expediente.

La fábrica, sin corazón

El presidente del comité de empresa de A Coruña, Juan Carlos López Corbacho, se confesó molesto con que la dirección del grupo en España no les comunicase formalmente la propuesta para electrolisis, por lo que desechó valorarla hasta que no conozca los detalles de primera mano. En todo caso, resaltó que tal vía acabaría igualmente con el cierre de las instalaciones, exactamente lo contrario de lo que defienden los trabajadores. López Corbacho resaltó que la electrolisis es el corazón de la fábrica, donde se elabora el aluminio. «Nos queren quitar o corazón», lamentó.

El presidente del comité de A Coruña mostró también su preocupación por la anulación de dos de las citas convocadas para negociar el expediente, con lo que exigió recuperar ese tiempo perdido.

Se avecinan más Alcoas

F. Fernández / J. V. Lado

Ferroatlántica apaga hornos y reduce producción; los comités esperan una llamada para negociar un ERE

El elevado precio de la electricidad en España es la losa eterna que soportan las industrias que consumen cantidades ingentes de energía para desarrollar sus procesos productivos. Como Alcoa, o como Ferroatlántica. A estas les resulta más complicado fabricar a precios al menos similares a los de sus competidoras europeas. De ahí las ayudas que reciben de las arcas públicas, pero que últimamente ni siquiera son suficientes para enfriar sus costes de explotación.

La crisis de Alcoa viene de ahí, del precio de la electricidad, y ya a finales del 2014 amagó con cerrar las plantas de A Coruña y de Avilés. Finalmente aplazó la decisión. Hasta ahora.

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