Rato le echa la culpa al Banco de España

El expresidente del banco, el primer acusado en el juicio por la salida a bolsa que declara, argumenta que «no» recuerda que el supervisor les «diera muchas opciones»


Colpisa

El Banco de España primero, el Banco de España después y, por si hubiera alguna duda, de nuevo Banco de España. Rodrigo Rato, quien presidió Bankia desde sus albores en el 2010 hasta que en mayo del 2012 fue destituído por el propio supervisor y el Gobierno ante su presumible agujero multimillonario -la entidad terminó requiriendo ayudas públicas por valor de 22.424 millones de euros-, apuntó este martes directamente al órgano responsable del sistema financiero como el «culpable», si lo hubiera -apostilló- de posibles irregularidades en las cuentas de la entidad y en su polémica salida a bolsa en julio del 2011. «No recuerdo que tuviéramos muchas más opciones», espetó en varias ocasiones a la fiscal Carmen Launa, con quien protagonizó varios momentos de tensión durante su largo interrogatorio de más de tres horas y que todavía proseguirá este miércoles.

Con un aspecto muy similar al que presentaba cuando declaró en octubre del 2016 -desde el mismo estrado de la mayor sala de vistas de la Audiencia Nacional- durante el juicio de las tarjetas black, que le terminaría llevando a la cárcel para cumplir una condena de cuatro años y medio, Rato insistió una y otra vez en su argumento defensivo, ya utilizado durante la instrucción del caso. «El Banco de España nos indicó claramente cuales eran los pasos que teníamos que dar y nosotros seguíamos las instrucciones», afirmó para justificar cómo nació Bankia y por qué. «Se tenían que fusionar un grupo de entidades», explicó para hacer referencia a la media docena de cajas de ahorros encabezadas por Caja Madrid, la mayor de ellas y que él presidía desde la salida de Miguel Blesa. Bancaja, que a su vez controlaba el Banco de Valencia, fue de las últimas en unirse y cuando lo hizo «la entidad resultante era mucho mayor de lo pedido», apuntó.

Pero, ¿quién había dado las órdenes? Pues, según el expolítico metido a financiero -antes de acceder a la caja madrileña fue director gerente del FMI, cargo al que llegó tras dejar la vicepresidencia económica del Gobierno-, «las instrucciones, el dinero y el control» de esa integración fueron «diseñadas» por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), que al igual que el supervisor bancario defendían que «era bueno una fusión más grande». En cualquier caso, a él mismo le pareció en su momento «una oportunidad única» para generar «una hucha» que «nos permitiera avanzar a un entorno que iba a ser peor para las cajas». Pero el problema, añadió, es que «no era precisamente un momento de mejora de la economía española» e incluso «después resultó peor de lo que podíamos imaginar».

En todo caso, Rato defendió que «consideraba que las cajas eran perfectamente viables», si bien «en un proceso que nos venía dado para poder acceder a capital» -el FROB les dio para ello ayudas por 4.695 millones-, en referencia a que las indicaciones las había dado el supervisor financiero, con quien se reunió en persona a finales de mayo del 2010. En aquella ocasión estaban el propio gobernador, Miguel Ángel Fernández Ordóñez; su «número dos», Javier Aríztegui; y el entonces presidente de Bancaja, Jose Luis Olivas. «Nos dieron los pasos que teníamos que dar, no tuvimos muchas opciones», reiteró para acto seguido apostillar que antes de aquello en Caja Madrid «no estábamos preparando ninguna fusión».

Durante su interrogatorio estuvo consultando varias veces una carpeta con documentación que traía consigo. Por eso, cuando la representante de la Fiscalía Anticorrupción le replicó que parte de sus manifestaciones no coincidían con lo declarado en la fase de instrucción por algunos responsables del propio supervisor financiero, respondió en tono aparentemente altivo: «Pues entonces tendrá usted que preguntarle al Banco de España», de quien declaró en varias ocasiones este martes que fue «quien nos señaló los pasos a seguir».

No hubo «incumplimientos»

Pese al intento de la fiscal Launa por evidenciar ante el tribunal divergencias en las versiones de Rato y del supervisor, el primero no se movió ni un paso de su tesis. «Nuestras tripas las conocía perfectamente, y las de Bancaja y el resto de las cajas. Durante el tiempo que yo fui presidente 15 funcionarios del Banco de España estuvieron siempre en la sede central», señaló, para a continuación afirmar: «nos dijo que debíamos hacer ciertos ajustes y así lo hicimos». «Mayores garantías de que nuestras cuentas eran correctas no podíamos tener», apostilló. «En los dos años y tres meses que fue presidente de Caja Madrid y Bankia nunca me requirió que estuviésemos incumpliendo sus recomendaciones», llegó a sostener ante la acusación de que él y la cúpula de Bankia actuaron al margen de esas directrices de las que había hablado. Así, cuando se le preguntó por un informe de la consultora PwC que sostenía que la entidad fusionada precisaba de una inyección de 11.500 millones, dijo que el BdE la consideró «excesiva». Y «aún así» -se reivindicó- «fuimos a un escenario más conservador y provisionamos 13.000 millones de euros» (contra reservas y no en la cuenta de resultados), en la que según él fue «la única decisión que tomamos distinta de lo marcado por el FROB». Pero dicho estudio, encargado por la propia entidad, no se incluyó en la información facilitada al mercado antes de su controvertido estreno bursátil, lo que ha justificado en que «no era oficial».

Precisamente respecto a esa salida a Bolsa de Bankia, que según él fue la consecuencia natural de todo el proceso de integración, el expolítico declaró que nunca tuvo «ninguna constancia de que esos trabajos técnicos fueran motivo de fricción con el Banco de España» -al contrario, dijo que tanto el supervisor como el Gobierno eran «totalmente partidarios» de esa operación-, por más que en correos electrónicos conocidos tiempo después se mostrasen serias dudas al respecto por parte de los inspectores empotrados en la entidad, y que conocían al detalle sus números. Rato trató de restar importancia a esos mensajes, al calificarlos como «una cuestión interna» que a su juicio «no tiene relevancia legal», y sostuvo que tanto la auditora Deloitte como la consultora Analistas Financieros Internacionales (AFI) revisaron su situación antes de ese estreno bursátil, que a su vez contó con el visto bueno de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Tampoco quiso responder las preguntas de las acusaciones ni las del resto de defensas, limitándose a contestar a la propia fiscal, al FROB y a su abogado. En cuanto a su sueldo y la insinuación de la representante del Ministerio Público sobre su elevado importe -que llevó a la presidenta del tribunal a pedirles que «no perdamos más tiempo» con sus cruces de reproches formales- , sostuvo que era «el que establecía el propio contrato» y «similar al de su predecesor», el referido Miguel Blesa. Y, aunque no concretó una cifra, sí ha reconocido que podía ser el que le apuntaban de dos millones de euros anuales.

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