Las fábricas españolas de coches ya pierden producción por el efecto diésel

El sector se contrajo un 14 % por falta de piezas para abastecer el vuelco del mercado y las nuevas normas de emisiones


vigo / la voz

Siete de cada diez coches que se fabrican en España tienen un motor diésel. La industria del automóvil lleva meses alertando al Gobierno de que la demonización del vehículo de gasoil es una mala política, porque pone en riesgo ventas, producción y empleo.

Y algo de eso está empezando a ocurrir ya, a pesar de que el presidente Pedro Sánchez dijo este miércoles en el Congreso que las plantas españolas han producido este año un 1,7 % más de vehículos. Era así hasta octubre, pero los datos de Anfac, la patronal de los fabricantes de coches con plantas en España, revelan que noviembre ha sido un mal mes, porque la producción ha caído un 13,7 %, el equivalente a 256.874 unidades, y ese descenso hace que el balance del año sea negativo por primera vez en más de un decenio.

Son los datos de noviembre, pero el impacto será previsiblemente algo mayor al cierre del ejercicio, ya que hasta finales de diciembre las factorías dejarán de producir otros 85.500 vehículos menos de los que tenían programados para el cierre del 2018. De hecho, la mayoría de las plantas han adelantado sus vacaciones de Navidad, para evitar tomar otras medidas laborales.

Las causas de este bajón de la actividad hay que buscarlas, según Anfac, en la entrada en vigor de la nueva normativa de emisiones WLTP (el 1 de septiembre) y en las dificultades de las fábricas para proveerse de motores homologados; y en la debilidad del mercado nacional e internacional.

Confusión e incertidumbre

«Las ventas de vehículos diésel bajan cada día y los clientes piden coches con nuevas tecnologías como gas natural, GLP o híbridos, pero sobre todo de gasolina. Y las fábricas no se han podido adaptar a sacar de sus centros productivos más coches de gasolina y menos diésel», afirman fuentes del sector. La debilidad de la demanda de la producción española tiene parte de su origen en España, en donde las ventas de coches de gasoil se desplomaron un 36 % en noviembre; pero sobre todo en los cuatro principales destinos de exportación: Alemania (-9,9 %), Francia (-4,7 %), Italia (-6,3 %) y el Reino Unido (-3 %), países en los que también ha arreciado la persecución al diésel. Y a esa tendencia se une Turquía, sumida en su propia crisis económica, y con un desplome de las importaciones de coches españoles del 39,2 %. La patronal de los fabricantes sostiene que «la propia demanda española se está retrayendo porque el consumidor se encuentra en un momento de «gran confusión e incertidumbre».

Los desajustes del mercado impactan de forma directa en Galicia, en donde el grupo PSA acaba de aprobar un expediente de regulación temporal de empleo para el centro de Vigo. Afectará solo a 450 de los más de 6.500 trabajadores en plantilla, y provocará una pérdida de actividad que el grupo estima en 16.000 unidades de dos modelos (Peugeot 301 y Citroën C-Elysée) que patinan en el mercado. Pero, además, la factoría ha tenido que suspender durante varias semanas la actividad por diferentes circunstancias relacionadas con la falta de componentes.

Este problema, el del desabastecimiento de piezas o de motores, está también en el origen de los ajustes de producción en Volkswagen (Navarra), Seat (Martorell), Ford (Valencia) o Mercedes-Benz (Vitoria).

Los carburantes siguen bajando a las puertas de la Navidad

El precio de la gasolina ha encadenado su novena semana consecutiva de bajadas para caer hasta su mínimo del año. Y esto está pasando a las puertas de las vacaciones de Navidad. En concreto, el coste medio del litro de este carburante se ha abaratado esta semana un 1,06 %, situándose en los 1,211 euros, un nivel que no marcaba desde noviembre del 2017, según datos del Boletín Petrolero de la UE. Desde los máximos del año, marcados en el mes de octubre, acumula una caída del 10,7 %.

En el caso del precio del gasoil, cuya tributación prevé encarecer el Gobierno en el 2019, esta semana ha sumado su séptima caída consecutiva, tras experimentar un descenso del 1,1 %, para situarse en los 1,163 euros. Este precio es el más bajo desde el pasado mes de abril, y supone que se ha abaratado un 9,4 % desde octubre, cuando más caro se ha pagado este año.

Lejos de los máximos

De esta manera, ambos carburantes siguen alejándose de los récords anuales, y máximos desde finales del 2014, que tocaron a mediados de octubre tras la espiral alcista en la que entraron a partir de agosto al calor de la subida de la cotización del barril de petróleo.

Una caída esta que representará un gran alivio para los bolsillos de los conductores en este período navideño, durante el que la Dirección General de Tráfico (DGT) prevé 18,3 millones de desplazamientos, desde mañana y hasta el próximo 7 de enero.

Ayer el precio del barril de brent, de referencia en Europa, cotizaba ligeramente por encima de los 55 dólares, mientras que el de Texas se intercambiaba a unos 46,5 dólares.

La gasolina resulta más barata en España que en la Unión Europea, y lo mismo ocurre si se compara con la media de la zona euro. En el primero de los casos, el litro de Euro-Súper 95 se sitúa en 1,367 euros; y en el segundo, en 1,413 euros. Mientras, el litro de gasoil cuesta de media 1,33 euros en la UE y 1,329 euros en la eurozona.

Menos fiscalidad

El menor nivel de precios finales con respecto a los países del entorno se debe a que España, pese a las subidas del IVA, a los mayores impuestos y a los gravámenes al biodiésel, sigue contando con una menor presión fiscal, en general, que la media comunitaria.

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