El fin del puerta a puerta abre nuevas fórmulas para vender electricidad

Naturgy ya se ha anticipado a la prohibición del Gobierno ofreciendo contratos de luz en centros comerciales


redacción / la voz

Las prácticas de venta de electricidad a domicilio se han acabado. Están prohibidas por real decreto ante el cúmulo de reclamaciones por las molestias, usos fraudulentos y hastío de los consumidores derivados de lo que se había convertido en un auténtico asedio de las compañías por sumar clientes a sus cuentas cuanto más se liberalizaba el sector energético. Las empresas comercializadoras, unas 500 en España, se han visto obligadas a activar nuevas fórmulas para ganar negocio.

Naturgy, una de las mayores compañías que operan en los sectores eléctrico y gasístico del país, ya se ha adelantado a esta decisión, aprobada por el Gobierno español el pasado octubre, al impulsar un conjunto de medidas para acabar con la mala praxis de los comerciales fraudulentos y retirar de las calles la estrategia denominada puerta fría, es decir, realizar acciones de publicidad o contratación de estos productos energéticos a través de visitas domiciliarias.

De todos modos, «no era la principal arma de venta», aseguran fuentes de la firma. Su principal valor de negocio ante los consumidores han sido y siguen siendo los centros de atención al cliente específicos para formalizar este tipo de contratos, aseguran desde la antigua Gas Natural Fenosa, al tiempo que aplauden el fin del puerta a puerta como fórmula para llegar a los clientes, porque se había convertido en «una auténtica invasión». De ahí el elevado porcentaje de reclamaciones que en los últimos tiempos se habían registrado en torno a estas prácticas.

No es para menos. Solo en un semestre, el comprendido entre finales del 2017 y los tres primeros meses de este ejercicio, la tasa de cambio de comercializador en el sector eléctrico sobrepasó el 10 %, casi un punto más que el registrado en el sector gasista. Unos porcentajes que dan una idea de la repercusión que estos movimientos tienen en las cuentas de las comercializadoras.

Aunque España no es el primer país que invalida las visitas domiciliarias para proteger al consumidor -antes lo hicieron el Reino Unido y Dinamarca-, sí se pone a la cabeza de otros mercados europeos al anular la captación de clientes a través de esta modalidad.

Por su parte, Naturgy, que se anticipó a las medidas gubernamentales, ha puesto en práctica desde hace meses una campaña informativa entre sus clientes para difundir este cambio normativo. Además, ha incorporado a sus vías habituales de información: canales on line, redes sociales y multimedia, y la propia factura, nuevos puntos de atención al público en lugares como centros comerciales, donde se producen importantes concentraciones de consumidores.

Pero estas correcciones traen consigo también un impacto sobre el empleo, porque repercutirá en los miles de comerciales que hasta ahora se dedicaban a la venta de contratos en las visitas domiciliarias.

Para ello, las grandes compañías, como Naturgy, trabajan con las empresas subcontratadas que les prestaban los citados servicios para reorientar a estos trabajadores hacia segmentos donde todavía se permiten las visitas personalizadas: pymes, el sector industrial y las grandes empresas. Otras vías para dirigirse al cliente son los puntos de ventas específicos o por medio de la telefonía.

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