¿Sabría distinguir la miel gallega de una procedente de China?

Hasta un 20% de las mieles que se venden están adulteradas. Proceden, en su mayoría, de Asia

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¿Sabrías distinguir la miel gallega de una procedente de China? Hasta un 20% de las mieles que se venden en el mercado están adulteradas. Proceden, en su mayoría, de Asia.

redacción / la voz

«Mezcla de mieles originarias y no originarias de la UE». Es la frase que se puede leer en la mayor parte de las etiquetas de los tarros de miel presentes en los lineales del supermercado. Pero ¿de qué país proceden y en qué porcentaje? Son las dudas que no resuelve el actual etiquetado y cuyo cambio reclaman los apicultores. En una jornada informativa y reivindicativa a nivel nacional -en Santiago repartieron folletos delante del centro comercial As Cancelas-, el sector reclamó este martes que se ponga fin a lo que consideran un fraude. «O consumidor chega ao punto de venda e atópase despistado. Hai meles de dez euros e outros de catro. Tampouco sabe de onde vén nin se está pasteurizado, un proceso que somete o mel a altas temperaturas para facelo máis líquido, a cambio de perder propiedades», se lamenta Xesús Asorey, portavoz de AGA (Asociación Galega de Apicultores). «Fai falla transparencia e claridade, porque nesa epígrafe xeral cabe todo», añade Diego Sánchez Agra, pequeño apicultor de Arzúa y miembro del Sindicato Labrego Galego.

Medio china, medio rumana

Según el sector, es práctica habitual que la industria envase miel china de baja calidad y le añada pequeñas cantidades de producto barato comunitario (rumano, por ejemplo). «É como se che din que o mel vén do planeta Terra», asegura Paula Souto Fandiño, directiva de AGA y con una pequeña producción de diez colmenas en Ordes, que acude a la cita con escafandra.

El manifiesto Por un sector apícola rendible e sostible. En defensa do mel galego recoge una serie de recomendaciones para garantizar su procedencia y calidad: comprarla directamente en ferias o mercados locales a apicultores de confianza o, si se adquiere en el supermercado, buscar aquella que lleve el distintivo de Indicación Xeográfica Protexida Mel de Galicia o, en su defecto, etiquetas correspondientes a cooperativas como AGA, que la comercializan bajo la marca Das Miñas Colmeas. Por su color o sabor, científicamente resulta casi imposible distinguir qué se está llevando uno a la boca: «Habería que analizalo nun laboratorio. Hai tantas variedades e cores que non é doado», recalca Sánchez Agra.

Sin embargo, para paladares experimentados los matices son importantes: «Se cristaliza é un bo sinal, é garantía de calidade, porque o que está pasteurizado non espesa tanto». La cifra de mieles adulteradas, con siropes y sucedáneos varios, llega ya al 20 % del mercado. La modificación del producto pasa por eliminar ingredientes naturales como ceras y polen, con el objetivo de darle una apariencia más uniforme y, supuestamente, atractiva a ojos del consumidor. Otras veces se le añaden azúcares y agua, para que la mercancía dé más de sí recortando el precio.

En el 2017 se alcanzaron cifras récord de importación. En la última década se ha duplicado la entrada de miel foránea: de 16.000 toneladas a 32.000 en la última campaña. Los principales importadores de España son China y Argentina: «Aló teñen unha man de obra máis barata. Aínda cos custos dos aranceis incluídos, eles van poñer o mel a un prezo moito máis baixo», explica Diego Sánchez.

Lo justo, a 10 euros

Para cubrir los costes de producción de un apicultor gallego habría que abonar por cada kilo de miel unos diez euros. En las estanterías de algunos comercios pueden adquirirse mieles de marcas blancas por menos de cuatro euros. A eso hay que añadir una cosecha -la de este año- especialmente mala, por culpa, sobre todo, de factores climáticos. «Levo corenta anos neste mundo e non lembro unha así. É coma un 30 % do que sería normal», apunta Asorey.

Los apicultores se movilizan por la entrada de producto de China y Argentina sin etiquetar

mario beramendi

Lamentan la confusión que se genera entre los consumidores

Los apicultores gallegos han lanzado la voz de alarma por la entrada masiva de miel foránea en la que no figura el lugar de procedencia en la etiqueta. Y han decidido sumarse al conjunto de movilizaciones que el sector ha convocado en toda España para que se introduzcan los cambios legales que permitan corregir una situación, a su entender, fraudulenta y que solo genera confusión entre los consumidores. Según denuncian, se trata en su mayoría de un producto que llega de China, y también de Argentina, y que nada tiene que ver en propiedades y calidades con el que se hace aquí. Las importaciones han crecido casi un 40 % en el último lustro, y el sector mira con preocupación el futuro. «O consumidor non entende por que hai un mel a catro euros e outro a dez, pero hai que explicarllo», precisa Jesús Asorey, presidente de la Asociación Galega de Apicultura (AGA), una organización que participará hoy en una concentración en Santiago junto al Sindicato Labrego Galego. El Gobierno central se ha comprometido a introducir cambios regulatorios, sin especificar cuáles ni cuándo, pero esa promesa no ha servido para calmar los ánimos de un sector que reivindica la producción de una de las mejores mieles del mundo y que ve cómo las grandes industrias prefieren abastecerse de importaciones de baja calidad procedentes de terceros países.

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