Noviembre «black» para el empleo

Galicia perdió más de 3.300 cotizantes pese a los contratos para el viernes negro y la campaña navideña


Redacción

Desde que empezó la crisis, noviembre es un período de números rojos en el mercado de trabajo gallego. Si antes del 2007 el penúltimo mes del año marcaba siempre un tímido repunte de las afiliaciones a la Seguridad Social, alentada por las primeras contrataciones de la campaña navideña, desde hace once años la tónica del mes es que se destruye más empleo del que se crea. Y eso, a pesar de la irrupción de nuevas tendencias de consumo como el Black Friday, que adelanta unas semanas la incorporación de refuerzos al comercio para afrontar este nuevo pico de ventas en un período que antes era muy flojo para el sector. Pese a ese estímulo, Galicia perdió el mes pasado 3.327 afiliados a la Seguridad Social, un 7 % de los 47.449 cotizantes que se dieron de baja en el conjunto de España. Caídas mucho más abultadas que las registradas en el mismo mes del año anterior, en el que se destruyeron 747 y 12.773 empleos netos, respectivamente. En la comunidad hay que remontarse al año 2014, aún en la fase inicial de la recuperación, para encontrar un dato peor.

Y es que el tirón del sector educativo (31.500 nuevos ocupados) y del comercio (con más de 18.000) no compensó la profunda destrucción de empleo en la hostelería, que prescindió de más de 105.000 trabajadores, a lo que hay que sumar los 4.228 afiliados perdidos en el sector agrario por el fin de la vendimia y el retraso en la campaña de la fresa, como apuntó el secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado. Eso, en cuanto a las cifras, pero también hay que ponderar también la corta duración de los contratos que se firman, que hacen que, pese a que en el saldo neto del mes las altas superaran en más de 97.100 a las bajas (con picos de afiliación superiores a los 19 millones de ocupados en los últimos días del mes, ya en plena campaña navideña), la media del mes se sitúe por debajo de la de noviembre del 2017.

Tras el fuerte acelerón de octubre, los datos del mes pasado avivan el fantasma de la ralentización del mercado de trabajo, que empezó a asomar en verano. La prueba, que medida en tasa interanual (lo que permite esquivar las fluctuaciones del mes a mes), el ritmo de creación de empleo se sitúa ya por debajo del 3 % en el conjunto de España, aunque sigue siendo sólido: un 2,87 %, con 527.868 cotizantes más que en noviembre del año pasado. En Galicia, el aumento es sensiblemente inferior, del 2,1 % (20.714 ocupados más).

La pérdida de afiliados en noviembre contrasta con la caída del paro, que se redujo en 1.836 personas, frente al aumento en 7.255 registrado en el penúltimo mes del 2017. Una aparente contradicción que, según los expertos, esconde una reducción del número de desempleados que buscan de forma activa un puesto de trabajo, que entran y salen del mercado en función de las oportunidades laborales que detectan.

Una paradoja que no se reproduce en Galicia, donde la destrucción de empleo va acompañada de una subida del paro, que creció en 625 personas, la mitad que un año antes.

Impacto de la subida del salario mínimo

El secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado, admitió ayer que la intensa subida del salario mínimo que se aplicará en enero (que elevará esa nómina mínima casi un 23 %, hasta los 900 euros al mes en 14 pagas) puede provocar que en algunos sectores se reduzca el volumen de contratación. «No tiene sentido que lo neguemos», remarcó el número dos del Ministerio de Trabajo, que puso como ejemplo el sector agrícola, en el que algunos empresarios que recurren a jornaleros podrían tener, dijo, «la tentación de contratar a 18 trabajadores en vez de a 20».

No sería el único sector afectado, ya que Granado apuntó también a los del comercio minorista o la limpieza. Aunque, matizó, la destrucción de empleo será «leve», por lo que, incluso contando con esa previsible pérdida de puestos de trabajo, ve factible que se cumpla la previsión de incremento de ingresos, que está estimada en 1.500 millones de euros.

Una cálculo al que se llegó tomando como base los 1,3 millones de trabajadores que en la actualidad cobran menos de esos 900 euros mensuales y que, por tanto, verán subir su nómina (y sus cotizaciones) el año que viene. A estos hay que sumar a los trabajadores de los sistemas especiales agrario y del hogar, hasta un total de dos millones de beneficiarios, que van a cotizar 700 euros más al año.

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