¿Qué potencial económico tiene esta barbaridad?

Los responsables de Sogama y de la EDAR de Bens se encuentran de todo en las tareas de tratamiento y recicilado: desde colchones y motos hasta animales


Coincidió que en menos de diez días La Voz de Galicia estuvo en contacto con los máximos responsables de Sogama y de la EDAR de Bens. La primera es una planta de gestión y tratamiento de residuos sólidos urbanos, mientras que la segunda se dedica a la explotación de las instalaciones de depuración de las aguas residuales de A Coruña, Oleiros, Cambre, Arteixo y Culleredo. Los representantes de ambas cambiaron las caras cuando contaron lo que se encuentran en las tareas de tratamiento y reciclado. De todo: colchones, bicicletas, motos, etcétera. Y animales. Dejémoslo ahí, porque a Sogama y a alguna instalación similar han llegado cuerpos de bebés, algo inhumano.

La fotografía que ilustra esta crónica es una de las menos dramáticas de las facilitadas por Carlos Lamora, consejero delegado de EDAR Bens, una empresa pública supramunicipal que garantiza el suministro de agua «sana» en todos los ayuntamientos en los que opera.

Al ver tan dramática instantánea uno se pregunta qué potencial económico puede tener para el que lo hace arrojar animales muertos en cualquier lugar, sin discriminación.

Lamora comentó en las instalaciones centrales de este periódico, donde participó en unas jornadas en las que se analizó el uso del gas dentro de la economía circular para la movilidad y otras actividades industriales, que los operarios de su empresa retiran todos los años más de un millón de kilos de toallitas, compresas, algodones, tampones, salvaslips, bastoncillos, colillas, etcétera, lo que supone un gasto de unos 250.000 euros al año. Esa cantidad representa el precio de un piso medio en una ciudad como A Coruña o Vigo. «A esto -subraya Lamora- hay que añadir las averías que provocan los elementos de mayor tamaño que nos llegan a través de los colectores». Y para que todos nosotros nos hagamos una idea, esos «elementos de mayor tamaño» se corresponden con los que, a título de documento informativo, aporta esta página. La cifra de las averías pueden oscilar entre los 50.000 y los 100.000 euros al año, «dependiendo de la naturaleza de lo que llegue», explica el máximo responsable de EDAR Bens.

Teniendo en cuenta esta realidad, es muy fácil deducir que puede reducirse la factura del agua o de la recogida y tratamiento de basuras que todos los ciudadanos pagamos religiosamente cada dos o tres meses. Entonces, la pregunta vuelve a ser la misma: ¿qué potencial económico tiene llevar a cabo la barbaridad de arrojar los cuerpos de animales a la basura o a zonas de aguas a depurar?

El precio que pagamos los ciudadanos por el servicio de depuración de aguas residuales es de 0,28 euros por cada metro cúbico de agua potable realmente consumida. También hay un importe fijo de 0,50 euros al mes. En el caso de las aguas de origen industrial, la tasa es de 0,35 euros también por cada metro cúbico de agua realmente consumida, con la misma tasa fija de 0,5 euros mensuales.

Analizando la foto adjunta, podríamos pensar que estas tasas se antojan económicas, ¿o no?

Lamora, después de concluir el acto en el que incidió en que Galicia vive un momento importante en cuanto a convertirse en una comunidad que lidera proyectos medioambientales de referencia en el ámbito nacional, explicó que los consumidores tiran una toallita por el inodoro sin pensar quién o quiénes son las personas que se dedican a recoger esos residuos que no son biodegradables o, en caso de serlo, lo son a muy largo plazo. «Soy yo, somos nosotros». ¿El animal que tiró a la oveja que aparece en la foto es capaz de mirar a los ojos a los trabajadores de EDAR Bens y de Sogama?

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