La plantilla gallega de Alcoa reclama un arbitraje en pleno bloqueo del ERE

La empresa denuncia que la ausencia de los representantes de A Coruña en la negociación «afecta a toda la plantilla»

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Redacción / La Voz

Un mes después de que la multinacional norteamericana Alcoa anunciara el cierre de sus plantas de A Coruña y Avilés, que afecta a 700 trabajadores, la situación se encuentra en un punto de no retorno, y a escasos siete días para que venza el plazo de negociación del ERE de extinción. La empresa no parece dispuesta a retirarlo, no acude a las mesas con las Administraciones y señala directamente a los representantes de la plantilla de A Coruña como responsables de ese bloqueo, por no sentarse a negociar el expediente. «Es una decisión [la no comparecencia] que va en perjuicio de toda la plantilla, porque no se pueden negociar las condiciones para tratar de reducir el impacto de la medida anunciada», explicaban ayer fuentes de la multinacional del aluminio.

En la misma línea va la carta que ayer remitió Rubén Bartolomé, presidente del grupo en España, a la Dirección General de Trabajo. Es la respuesta al requerimiento que ese organismo remitió a Alcoa la semana pasada lamentando su falta de voluntad negociadora. «La empresa ha mostrado disposición al diálogo desde el primer momento», replica en su escrito, que lamenta la ausencia en la mesa de los delegados de la planta gallega: «La representación de los trabajadores del centro de A Coruña ni tan siquiera ha comparecido a las reuniones». Ayer, en la cuarta cita prevista para negociar el ERE, tampoco lo hicieron. Sí fueron sus compañeros de Avilés.

Como no están todos, no se puede negociar nada, y el reloj sigue corriendo. «Se ha perdido un valioso tiempo de los 30 días del período de consultas», dice Bartolomé. Y mientras, Alcoa «solo ha recibido denuncias» por parte de la parte social, «sin siquiera habernos dado la oportunidad de debatir y discutir las causas de la medida propuesta, explorar las posibilidades de evitar o reducir la misma, así como atenuar sus consecuencias», dice. Las posibilidades de las que habla el directivo se desconocen, porque mientras no haya mesa no se puede plantear nada, alega la empresa. Ni tan siquiera ofertas de compra.

El comité de A Coruña quiere mover el marco de juego ante esta situación de bloqueo. Ha pedido la mediación del Consello Galego de Relacións Laborais para que decida dónde debe constituirse la mesa de negociación, que ellos quieren en A Coruña y Avilés por separado. Además, exige al Gobierno central que intervenga la compañía (algo que ya han rechazado las ministras de Empleo y de Economía).

Y mientras, siguen con su calendario de movilizaciones. Tendrán una nueva marcha el lunes en la ciudad, y huelga el día 30, coincidiendo con el fin de las negociaciones.

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