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El carbón ilumina a la mitad de los gallegos

La comunidad producirá un 40 % menos de electricidad con el cierre de las centrales térmicas de As Pontes y Meirama y perderá más de un millar de puestos de trabajo

b. Couce
Redacción / la voz

«En el 2030 no habrá ninguna central de carbón», dijo el jueves el secretario de Estado de Energía, José Domínguez Abascal. No porque las vaya a cerrar el Gobierno, añadió, sino porque incumplirán las directivas europeas de emisiones, cada vez más restrictivas con los gases contaminantes. Si Abascal acierta, Galicia se quedará sin sus dos plantas térmicas dentro de 12 años. La de Meirama (Cerceda) cerrará ya a mediados del 2020 y la de As Pontes, en el 2030, aunque la empresa, Endesa, está invirtiendo 217 millones precisamente para reducir emisiones con la intención de seguir explotándola hasta el 2045.

Pase lo que pase al final, Abascal ha conseguido inquietar al menos a los 1.200 trabajadores que directa o indirectamente dependen de la actividad de ambas centrales, transporte por carretera y descargas portuarias de carbón en los puertos de Ferrol y A Coruña, incluidos. De ellos, unos 700 viven de la térmica pontesa y medio millar de la de Meirama.

Pero aparte de perder una cifra nada desdeñable de empleos, sin el carbón, Galicia se convertirá en una comunidad más dependiente aún del exterior, porque su capacidad de producción de electricidad se verá reducida en un 42 %. Así, las dos térmicas generaron el año pasado 11.000 gigavatios hora, frente a los 26.000 totales, que, además, sirvieron para satisfacer algo más de la mitad de la demanda de los gallegos (20.000 gigavatios hora). De las dos instalaciones salió una cantidad de energía similar a la suma de las plantas hidráulicas y eólicas gallegas.

La térmica de As Pontes es el doble de grande que la de Meirama y es la primera fábrica de electricidad de Galicia. Solo ella produjo el año pasado 8.400 gigavatios hora, es decir, el 32 % de toda la energía generada en Galicia y el 42 % de la que consumieron los gallegos.

Ni Endesa ni Naturgy reaccionan oficialmente al anuncio realizado por Abascal. Sí lo hizo de nuevo el delegado del Gobierno en Galicia, Javier Losada, para reiterar que la central pontesa seguirá abierta más allá del 2030, como tiene previsto la compañía, porque cumplirá con la directiva de emisiones.

Tercera gran reforma pontesa

La empresa está acometiendo en la térmica el tercer gran proyecto de reforma de su historia, debido a las exigencias planteadas por la Unión Europea. Aunque inicialmente la eléctrica tomó la decisión de adaptar la central pontesa conforme a los requerimientos de la Directiva de Emisiones Industriales (DEI), que marca el 2020 como fecha para la entrada en vigor de esos parámetros, posteriormente optó por adelantarse y basar ya su reforma en la norma Bref, que será de aplicación a partir del 2021 y con unos límites a la contaminación ambiental aún superiores. Por ello, una vez que arranquen las nuevas instalaciones que se están levantando en la térmica pontesa y se pongan en marcha en el verano del 2020, la central ya no tendrá una limitación en su plazo de funcionamiento, como dejó entrever el secretario de Estado de Energía.

Es por ello que tanto la propia compañía, como el regidor pontés, el socialista Valentín González Formoso, se muestran tranquilos sobre el futuro de la central más allá del 2030.

Tampoco peligran ni la inversión en marcha, plenamente lanzada, ni las previstas para las instalaciones de la villa minera.

Para que Meirama siga produciendo después de mediados del 2020, Naturgy tendría que efectuar una inversión como la que está acometiendo Endesa en As Pontes. Pero la antigua Gas Natural Fenosa no dice si la hará o no.

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