El carbón ilumina a la mitad de los gallegos

f. Fernández / b. Couce REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

ANGEL MANSO

La comunidad producirá un 40 % menos de electricidad con el cierre de las centrales térmicas de As Pontes y Meirama y perderá más de un millar de puestos de trabajo

04 dic 2018 . Actualizado a las 18:19 h.

«En el 2030 no habrá ninguna central de carbón», dijo el jueves el secretario de Estado de Energía, José Domínguez Abascal. No porque las vaya a cerrar el Gobierno, añadió, sino porque incumplirán las directivas europeas de emisiones, cada vez más restrictivas con los gases contaminantes. Si Abascal acierta, Galicia se quedará sin sus dos plantas térmicas dentro de 12 años. La de Meirama (Cerceda) cerrará ya a mediados del 2020 y la de As Pontes, en el 2030, aunque la empresa, Endesa, está invirtiendo 217 millones precisamente para reducir emisiones con la intención de seguir explotándola hasta el 2045.

Pase lo que pase al final, Abascal ha conseguido inquietar al menos a los 1.200 trabajadores que directa o indirectamente dependen de la actividad de ambas centrales, transporte por carretera y descargas portuarias de carbón en los puertos de Ferrol y A Coruña, incluidos. De ellos, unos 700 viven de la térmica pontesa y medio millar de la de Meirama.

Pero aparte de perder una cifra nada desdeñable de empleos, sin el carbón, Galicia se convertirá en una comunidad más dependiente aún del exterior, porque su capacidad de producción de electricidad se verá reducida en un 42 %. Así, las dos térmicas generaron el año pasado 11.000 gigavatios hora, frente a los 26.000 totales, que, además, sirvieron para satisfacer algo más de la mitad de la demanda de los gallegos (20.000 gigavatios hora). De las dos instalaciones salió una cantidad de energía similar a la suma de las plantas hidráulicas y eólicas gallegas.