Luis Vadillo: «Cobrar está asegurado, lo que hay que ver es cuánto, y durante cuánto tiempo»

Vadillo detecta en Galicia una mayor inquietud social sobre el futuro de las prestaciones públicas


redacción / la voz

Hace años, el BBVA decidió crear una división dentro del banco, independiente -no se dedica a negocio- que sirviera como órgano de debate sobre pensiones, con un equipo asesor y el uso de big data para analizar el futuro de esas prestaciones. Al frente de este Instituto BBVA de Pensiones está Luis Vadillo.

-¿Cuál es la salud del sistema de pensiones en España? ¿Hay motivos para la preocupación?

-Yo no hablaría de una situación preocupante, aunque es cierto que desde el año 2010 está en déficit, y no parece que sea cuestión de algo a corto plazo, sino estructural. Y con el aumento de la longevidad, algo muy positivo, habrá que pagar más pensiones, y a más pensionistas.

-¿Obliga a repensar el sistema constantemente, o bastaría con una buena reforma para garantizar la sostenibilidad a largo plazo?

-Hay varias cosas a la vez. Primero, hay que estar constantemente repensando en nuestras pensiones, a nivel particular, para que nos preparemos para esa etapa de nuestra vida. Desde que empezamos en la vida laboral, aunque parezca que nos queda mucho, tenemos que conocer la pensión que vamos a tener, y prepararnos para ello. Y por otro lado, hay que hablar de una política de Estado, del acuerdo que tiene que haber para reformar, con un gran acuerdo, el sistema para varios años, para que perdure.

Parece complicado pensar en una reforma válida a largo plazo...Hay mimbres para poder llegar a un buen acuerdo y velar por la sostenibilidad de nuestro sistema, revisarlo permanentemente, vigilando las variables que influyen. Y la demografía es clave para advertir qué sucede con los gastos. Pero hay que mirar también qué hacemos con los ingresos, y qué pasa con los impuestos.

-¿Detectan que hay ahora una mayor preocupación? Los pensionistas han salido a la calle, el debate ha pasado del Congreso a los hogares...

-Las pensiones son el quinto problema de los españoles, según el CIS. Y lo vemos en las manifestaciones, en los medios... En las seis encuestas que llevamos elaborando en el Instituto BBVA de Pensiones se ha visto perfectamente esa preocupación: el 80 % de los consultados se muestran inquietos por el futuro. Pero resulta que luego no hacen nada. Y preguntados los pensionistas, de manera amplia dicen que su pensiones están garantizadas, lo que les permite vivir tranquilos, pero no lo tienen cada claro qué sucederá en las siguientes generaciones. ocho de cada diez están preocupados por la pensión de sus hijos, y seis de cada diez creen que no están garantizadas.

-¿Y está justificada esa preocupación? ¿O es un temor alimentado de manera interesada?

-Nosotros pensamos que va a haber pensión pública, es un pilar claro de nuestra Seguridad Social. Hay que analizar la sostenibilidad y la suficiencia, y es una manga corta: si las pensiones son más generosas, irá contra la sostenibilidad; si las pensiones van a más largo plazo, irán contra la suficiencia. Hay que buscar el equilibrio, pero seguro que vamos a cobrar pensión. Lo que hay que ver es cuánto cobraremos, y cuánto tiempo. Y seguirá funcionando el sistema de contrato intergeneracional, eso de que los trabajadores actuales pagamos la pensión de nuestros actuales jubilados, que a su vez pagaron las de los anteriores.

-Falta cultura financiera, educación, para recordar ese contrato y cómo funciona el sistema. Mucha gente sigue pensando que cotiza haciendo una hucha para su pensión.

-Es cierto, hay gente que cree que cotiza para él solo. Es más, cuando preguntamos a los jubilados si lo que cobra es más o menos lo que cotizó en su día, en Galicia la mitad de los consultados creen que reciben menos de lo que han aportado, cuando es justo lo contrario. Aproximadamente, una carrera laboral de 40 años, amplia, cubriría 12 años de pensión. Eso con edades de jubilación a 66 años, supondría que a partir de los 78 años, en términos de pensión se supera lo que hemos cotizado. Y esto es importante saberlo. Esa es la clave de la generosidad del sistema. De ahí la importancia de los cotizantes, de crear empleo. Y ojo a cuando llegue el momento de la jubilación de la generación del baby bum, en 10-15 años. Ahí podremos encontrarnos que habrá más gente cobrando que cotizando. Y se probará como funciona el sistema intergeneracional.

-Galicia es una de las regiones más envejecidas de Europa, porcentualmente con más pensionistas. ¿Notan una preocupación diferente aquí?

-Sí se observa una preocupación mayor por lo que le pueda pasar a las próximas generaciones. Todos viven tranquilos, sí, tienen su pensión, pero piensan más en la familia, es un hecho diferencial. Un ejemplo: el 93 % de los consultados tienen vivienda propia, y ante la pregunta de si estarían dispuestos a vender su casa para mejorar esa pensión, hay división de opiniones. Y quienes nos dicen que no, argumentan que es para dejarla en herencia a su gente. Pero cuando les preguntamos si necesitarán cuidados de mayores, creen que serán sus hijos los que les ayuden. Es interesante ese compromiso entre generaciones. -¿Ayudaría a planificar mejor esa carta que anunció el Gobierno hace años, ese documento que permitiría saber con precisión lo que va a cobrar cada trabajador?

-Sí, aquella famosa carta naranja en la que se iban a dar los datos uno a uno... Se aprobó en el 2015, y tres años después seguimos sin saber nada. Y sería una forma de que la gente pudiera saber, en su casa, con una carta personal, la pensión esperada. Hay alternativas, que son algo más complicadas, como el simulador de pensiones de la Seguridad Social, que ha recibido unos 8 millones de visitas, que no son muchas, porque entrar es complicado. Nosotros hemos puesto en marcha herramientas de simulación, y 6 millones de personas han entrado a simular su pensión, clientes y no clientes. Es decir, la gente quiere información clara y precisa. Y el sobre naranja es una buena idea.

«Una carrera laboral de 40 años cotizados cubre 12 de pensión. Es importante saberlo»

«La gente debe ser consciente de lo que va a recibir»

El debate que se está viviendo en España alrededor de las pensiones no es único. Otros países lo han abordado antes. O lo siguen haciendo ahora.

-¿Y qué se puede aprender de lo que se está haciendo en otros lugares?

-Hay muchas soluciones. Las que vemos con más interés en el Instituto son las que tienen que ver con un sistema de reparto, donde la gente es consciente de lo que está aportando y de lo que va a recibir. Un sistema transparente, público, un modelo como el sueco, un sistema de cuentas individuales o nocionales. No es que cada uno aporte para sí, va a recibir en función de lo que cotice, pero no su cantidad. Permite que la gente sea consciente de este tema, y lo que va a permitir es que sepamos perfectamente lo que vamos a percibir, y cuánto tiempo, y prepararse así para ello. Uno se puede jubilar a los 60, con menos pensión, o a los 70, con más pensión, en función de la esperanza de vida. Y va recibiendo información on-line de cuánto está cotizando y cuánto va a ser lo que va a recibir. Hay también cosas interesantes en las pensiones privadas de empresas. En España hay muy pocos casos de empresas que hagan esos planes para sus empleados, y hay que animar a que lo hagan, sobre todo las pymes. En el Reino Unido hay un plan para que todas pongan en marcha sistemas de pensiones para sus trabajadores, y aporta tanto el empleado como el empleador. Y aplica técnicas de economía del comportamiento: todo el mundo está dentro de ese sistema, la elección es para quien se quiera salir. Y ha tenido una adhesión del 94 %. Empieza con una aportación del 1 % del empleado, y un 1 % del empleador, pero 8 años más tarde está en el 8 %: 5 % el empleado, 3 % el empleador. Y no tiene que ver con que allí los salarios sean más altos, porque un 1 % de inicio no se antoja algo imposible. Haría falta en España un acuerdo entre sindicatos y empresas para hacer algo parecido.

-¿Y retrasar la edad de retiro? ¿Es un parche o una solución efectiva?

-Probablemente habrá que revisar ese dato, porque si cada vez vivimos más y pasamos más tiempo jubilados, necesitaremos cotizar más años. Hay un dato curioso: en nuestra última encuesta, la mitad está de acuerdo en el momento en que se ha retirado, pero hay un 30 % a los que les habría gustado jubilarse más tarde, aunque estén disfrutando de una situación de confort. Contrasta esto cuando le preguntamos a gente en edad activa, que dice que desearía ya dejar de trabajar. Sí están de acuerdo en una edad mínima der jubilación, que marcan en los 64 años de media, pero también hablan de dejar una máxima que decida cada uno.

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