No busquen al que pactó la subida de la AP-9. Ya no está

Los incrementos pueden ser calificados como una barbaridad, un escándalo, un despropósito. Pero no hay vuelta atrás


La Voz de Galicia ha informado a lo largo de esta semana de las increíbles subidas de los precios de los peajes en la AP-9. En resumen, un viaje entre Ferrol y Tui ya cuesta 21 euros (redondeando la cantidad en 20 céntimos), y los camiones tienen que pagar 100. (Esta última cifra fue revisada varias veces antes de publicarla porque parece increíble, pero es correcta). Los incrementos pueden ser calificados como una barbaridad, un escándalo, un despropósito. Pero no hay vuelta atrás. En un Estado de derecho la vida es así, y las cuentas, mal que nos pese, son correctas.

La intrahistoria de este asunto comienza cuando el Gobierno central pacta con Audasa realizar las obras de ampliación en la autopista y la bonificación del tramo entre Vigo y Pontevedra. Vaya por delante que la toma de ambas decisiones parece lógica, porque a mayor tráfico la capacidad de la vía se reduce, lo que obliga a la ampliación.

El diálogo entre la concesionaria -hay quien piensa que los pliegos de condiciones cuando se le dio el negocio no están nada claros- y la Administración parte de la siguiente premisa: si tú quieres que no haya accidentes, y para eso hay que ampliar la autopista, te corresponde a ti, o a los usuarios, pagar el recibo de estas obras millonarias. Y ahora toca pagarlo. ¿Y quién lo va a abonar? ¿La Administración central? No, aunque podía hacerlo pactando una serie de años para hacer el abono (caso de Puxeiros-Baiona). ¿Los usuarios? Sí. Lo harán cada vez que utilicen esta vía de comunicación que vertebra Galicia, y en enero los mismos usuarios volverán a ver cómo se incrementa el precio por tres conceptos: por la evolución del IPC, el 2,3 %; y dos por una nueva compensación a Audasa que sumarán un 1,8 %.

Para colmo, a los gallegos nos quieren hacer tontos sin explicarnos el truco de algunas de estas subidas. ¿Por qué? Porque durante 20 años se permite aumentar el 1 % anual el precio del peaje para compensar las obras de Santiago y de Rande. Pero ese 1 % es acumulativo, y sobre esa cantidad también se le aplica el aumento. Así que al final del período pagaremos más de lo que nos hacen creer.

Galicia debería reclamar que «por interés público» la situación revierta, y sea Fomento con sus fondos el que abone estos pactos que enfangan a los territorios hasta hundirlos en el lodo.

No busquen a los que pactaron las diferentes subidas de la AP-9. Ya no están. Porque aquí de lo que se trató fue de tomar una decisión política, y ser aplaudido. No importó cuál iba a ser su repercusión. Solo importaron los votos. Bastaba con tener la posibilidad de cortar el lazo de la inauguración de la obra, se sube el peaje a 20 años y punto. Ninguno de los responsables de tal locura se planteó si los gallegos podrían pagar o no. Y ellos ya no están en su puesto, así que ya no se les pueden pedir responsabilidades de que la autopista deje de ser la vía que vertebra Galicia por falta de competitividad. Sí, las subidas son indecentes. Hay cientos de gallegos que no las pueden pagar. Pidan explicaciones a Zapatero y a Rajoy.

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