Las familias gastan 18 euros más en el recibo de la luz que hace un año

La receta de Ribera impide que el incremento sea tan desorbitado como en septiembre


redacción / la voz

El primer Consejo de Ministros de octubre aprobó la suspensión temporal de dos impuestos a las eléctricas como medida casi desesperada para contener la escalada de los precios de la energía a partir de mayo. Especialmente sangrante en agosto y septiembre, cuando la factura de la luz para una familia tipo se encareció un 11 y casi un 15 %, respectivamente, en comparación con los mismos meses del año pasado.

Tras ese acuerdo, el mercado mayorista de electricidad fue obediente durante unas semanas, las suficientes para conseguir que las cotizaciones del megavatio hora producido no siguiesen subiendo tanto. De este modo, el precio medio de mercado en octubre es alrededor de un 8 % más bajo que el de septiembre; mientras que la factura de la luz para una familia media se ha abaratado un 3 % de un mes para otro. Traducido a dinero, son 2 euros de ahorro en el recibo mensual para un perfil tipo de consumidor doméstico. Esa cantidad coincide aproximadamente con la calculada por el Ministerio de Transición Ecológica.

Su titular, Teresa Ribera, durante una comparecencia reciente en el Senado, atribuyó las bajadas a las medidas impulsadas por ella, y también al descenso de las cotizaciones de los derechos de emisión de CO2, uno de los factores que más estaba contribuyendo a la escalada de los costes de producción eléctrica y, por ende, de los precios de mercado. Esta última referencia determina en torno a un tercio del recibo doméstico. El resto son o impuestos o costes ajenos al consumo colados por los Gobiernos de turno en la factura.

Gracias a todo esto, España va a «ser el país, junto a los nórdicos, en el que más ha caído de septiembre a octubre el precio mayorista», destacó Ribera. El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, también relacionó esas bajadas con las medidas gubernamentales.

Pero el panorama eléctrico se torna gris de nuevo si se comparan los datos de octubre con los del mismo período del año anterior. Entonces resulta que el impacto de la suspensión de los impuestos eléctricos es limitado y que la luz sigue por las nubes. Tanto la que se compra en el mercado mayorista, que en octubre está casi un 15 % más cara que un año atrás; como la que luego se pagará en el recibo doméstico medio, un 3,3 % más elevada.

De hecho, esos dos euros de ahorro en el recibo doméstico de octubre con respecto a septiembre, gracias en parte a las medidas el Gobierno, se quedan más que raquíticos para asumir los incrementos anteriores. Solo el experimentado por la factura de septiembre se comió una cifra similar de la renta familiar. De hecho, ese mes fue el más caro del año para los hogares.

En el cómputo anual, entre enero y octubre, la luz representó un gasto adicional de 18 euros en relación al mismo período del 2017: 650 frente a 632. El incremento en porcentaje suma casi un 3 % de un año para otro. 

Protección del consumidor

A sabiendas de que el efecto de la suspensión de los impuestos eléctricos sería limitado, ese mismo primer Consejo de Ministros de octubre aprobó una batería de medidas para reforzar la protección de los consumidores más vulnerables a las idas y venidas del recibo de la luz. Así, se mantienen los descuentos de entre el 25 y el 40 % en la factura para los beneficiarios del bono social, se incrementa el límite de consumo bonificado y se crea un bono calefacción.

Las tres fábricas de aluminio de Alcoa devoran un millón al día

Un millón de euros al día. Es el dinero que, según Alcoa, pagó el año pasado por el consumo de electricidad de las tres fábricas de aluminio primario que tiene en España: San Cibrao (Cervo), A Coruña y Avilés. Estas dos últimas las quiere cerrar antes de que acabe el año alegando que, ante todo, son viejas e improductivas; y también que paga demasiado por la energía. Si nadie lo remedia, dejará en la calle a 686 trabajadores (369 en A Coruña y 317 en Avilés).

Fuentes oficiales de la multinacional informaron de que en el 2017 abonaron un recibo de 400 millones de euros. No está incluida en ese gasto la planta de alúmina de San Cibrao, porque se alimenta de gas natural.

Pero ese dinero que declara Alcoa excluye los incentivos públicos que reciben las industrias electrointensivas por prestar el servicio de interrumpibilidad -en el resto de Europa también los hay-. En el caso de la aluminera estadounidense suman una media de 125 millones al año. Es decir, que finalmente su factura de la luz no alcanzó los 300 millones. Aun así, es una cifra astronómica. Claro que solo sus plantas gallegas (sin la de Avilés) devoran el 25 % de la electricidad que consume toda la comunidad y representan también el 2 % de toda la demanda nacional.

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