Subcampeones por huevos... ecológicos

Galicia produce 12,5 millones, el 26 % de España, cifra solo superada por Cataluña


santiago / la voz

Hace años era algo marginal, un volumen raquítico e insignificante. Siempre hubo predilección por los llamados huevos de casa, de las gallinas del corral, un producto muy diferente en sabor del que se adquiría en los supermercados, con esas cajas de media o una docena salidas de las grandes cadenas industriales. El ahora llamado huevo ecológico, sujeto a unos estándares de alimentación y que proviene de animales criados en libertad, ha ido ganando terreno. Tanto, que Galicia es hoy la segunda comunidad que más produce, solo superada por Cataluña. Los últimos datos sitúan el volumen anual en 12,5 millones de unidades, cuando 15 años antes, por ejemplo, la cifra era de poco más de un millar de docenas.

«Temos que cobrar o que vale o producto: cada ovo custa un euro» David Sueiro, de Galo Celta, tivo claro dende o primeiro momento que os seus galos, pulardas e ovos eran avicultura de luxo. O seus clientes: cociñeiros do mais alto nivel. Martín Berasategui foi o seu primeiro colaborador

Se trata de un sector que mueve un volumen de negocio de 3,5 millones de euros, cuando hace tres lustros apenas se superaban los 11.000. En la comunidad gallega hay 26 empresas dedicadas a esta actividad. De ellas, nueve son industrias de clasificación y envasado de huevos y hay 17 explotaciones productoras. Entre ellas están firmas como Coren, en San Cibrao das Viñas (Ourense), o Granja Campomayor, en Palas de Rei (Lugo). Esta última es una empresa familiar que ha ido creciendo hasta convertirse en referencia. Ya va por la cuarta generación y a día de hoy recoge 600.000 huevos al día, lo que se traduce en una producción de unos 14 millones de docenas al año y una facturación de 16 millones de euros.

«É certo que entre esa produción hai ovos de cría tradicional, campeiros e ecolóxicos», apunta Rodrigo García, de la dirección comercial de Granja Campomayor, una empresa del medio rural que destaca, además, por tener un departamento propio de I+D+i en el que investiga nuevas producciones. De hecho, ya vende huevo líquido y un huevo cocinado a baja temperatura que se utilizan en la alta cocina. Además de la modalidad ecológica, están los llamados camperos. Ambas coinciden en que se trata de animales criados en libertad, con salida al campo, y se diferencian solo en la alimentación.

Las características

Los ecológicos salen de una molienda de cereales y soja. «No son gallinas que se encuentran en una nave, en suelo o en jaula, como ocurre en la producción industrial intensiva», precisa Piedad Varela-Portas, directora de márketing la empresa Pazo de Vilane, una firma familiar también enclavada en el rural, en el municipio lucense de Antas de Ulla. «Lo que está sucediendo ahora es que las industrias se están pasando a las producciones camperas y ecológicas por la presión social y la mala imagen que hay sobre las jaulas», explica Piedad, quien defiende que la empresa creada por su padre a mediados de los noventa siempre tuvo otro objetivo, que fue crear valor y empleo en el medio rural. Pazo de Vilane tiene hoy 38 empleados y factura unos seis millones de euros. Empezaron con 50 gallinas y hoy cuentan con unas 100.000.

Iniciativas de éxito

En la parroquia de Añobre, situado en el municipio pontevedrés de Vila de Cruces, se encuentra la granja de David Sueiro, Galo Celta, que cuenta con unas tres mil gallinas criadas en libertad. Los animales se alimentan de harina de castaña, berza y patatas. Se trata de aves en las que se cuida al detalle el nivel de bienestar y el resultado es un huevo con mayor porcentaje de ácido oleico, menos agua y más viscoso y brillante. Son gallinas de raza autóctona de Mos y por sus huevos se han interesado chefs como Martin Berasategui.

La granja comercializa unas mil unidades diarias. El huevo ecológico está dando pie a iniciativas empresariales que generan valor y empleo en el medio rural, azotado por la despoblación y una crisis de rentabilidad.

Un sector con un alto recorrido para crear negocio y fijar población en el medio rural

La producción ecológica no es una moda pasajera ni minoritaria. A falta de ver cómo se cierra el 2018, el año anterior mostró un crecimiento en las ventas hasta rozar los sesenta millones de euros, un 41,5 % más que en el 2016. Pocas actividades crecen con esta intensidad. La comunidad gallega es la primera en explotaciones de leche ecológica, ocupa el primer puesto en cabezas de ave de corral de cría ecológica y el segundo en producción de huevos de esta modalidad. Galicia cuenta además con 20 industrias dedicadas a la elaboración de productos lácteos con este sello, a lo que se suman 67 industrias de carne.

Tal es el auge, y la potencialidad de esta actividad, que a finales del pasado mes de mayo la Xunta anunció la puesta en marcha de un plan estratégico para la producción ecológica, con una dotación de 50 millones de euros. El objetivo es impulsar la investigación, el desarrollo y la innovación en uno de los nichos de mercado con mayor recorrido para el sector primario.

Ahora hay 1.067 operadores certificados y el programa pretende captar nuevos productores y aumentar en 8.000 el número de hectáreas de superficie certificada, hasta llegar a las 40.000.

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