Galicia y Asturias se encaran a Alcoa

Fernández y Feijoo se plantan contra el cierre de las fábricas de A Coruña y Avilés: a la empresa le exigen que no lo haga, y al Gobierno, un precio de la energía competitivo para las industrias

fran balado y F. fernández
redacción / la voz

Pertenecen a dos partidos que se llevan a matar en el Congreso de los Diputados. Pero cuando hay en juego casi 700 puestos de trabajo directos, no hay siglas que valgan. Los presidentes de la Xunta y del Principado, Alberto Núñez Feijoo (PP), y Javier Fernández (PSOE), han decidido encararse a la todopoderosa Alcoa para evitar el cierre, ya este año, de las fábricas de A Coruña y Avilés. Durante una reunión en Oviedo, los mandatarios acordaron ir de la mano en la lucha política contra la clausura de las plantas. A la multinacional le exigen que cambie la decisión. Pero al Gobierno central también le ponen deberes: un precio de la energía estable y que permita a las industrias ser competitivas. Alcoa alega que las dos fábricas ya no lo son y que suman 100 millones en pérdidas solo en los dos últimos años.

Fernández, quien desveló que el rey se había interesado por el problema, recalcó la importancia de que el Ejecutivo central asuma «un pacto de Estado» respecto a los precios de la energía de la industria, que permita a las compañías establecidas en España poder ser tan competitivas como las del norte y el centro de Europa. El presidente del Principado destacó que, para empresas como Alcoa, en la que el precio de la electricidad puede llegar a suponer un 40 % de sus costes de producción, es necesario que haya un marco estable en el suministro y expresó su temor a que, si no se toman medidas, «tendremos un riesgo de deslocalización muy peligroso», que podría empujar a más empresas a buscar otros territorios para establecer sus factorías.

El socialista reprochó a la multinacional que quiera cerrar ahora alegando que las plantas no son competitivas, tras recibir millonarios incentivos en la subasta de interrumpibilidad precisamente para abaratar sus costes de producción. Fuentes de la Administración central cifran las ayudas en alrededor de 1.000 millones en los últimos diez años, pero solo entre el 2015 y el 2018 se llevó 500. «Les hemos permitido tener un precio eléctrico con el que competir» indicó Fernández, para añadir que si la empresa no ha invertido en la modernización de las factorías «es algo que no se puede achacar a la Administración».

Núñez Feijoo destacó que, en los últimos años, en encuentros «con los tres presidentes que ha tenido Alcoa en España» todas sus conversaciones giraron alrededor de la necesidad de que el Gobierno central realizara esfuerzos para que los precios de la energía fueran asequibles, por lo que volvió a insistir en la necesidad de que el Ejecutivo central se implique en la búsqueda de una solución para que, como hoy con la marcha de Alcoa, «no se hable en el futuro de otras compañías».

El martes, reunión en Madrid

El presidente gallego apuntó que la «hoja de ruta» pactada por ambos Gobiernos autonómicos pasa por mantener un encuentro en primer lugar con los responsables del Gobierno central, porque «será imposible que Alcoa reconsidere su propuesta si el Gobierno central no establece en semanas un marco concreto para el año 2019 y siguientes del precio de la energía». También demandó Feijoo que el Ejecutivo central abone las partidas previstas para las empresas electrointensivas en los Presupuestos.

«No es de recibo que los gobiernos nos enteremos de una decisión tan drástica por los medios de comunicación» insistió Feijoo, quien calificó de «poco respetuosa» a la multinacional.

Antes de viajar a Asturias, Feijoo, junto al conselleiro de Industria, Francisco Conde, se sentó con el comité de empresa de la fábrica de Alcoa en A Coruña. Los políticos mostraron su apoyo a la causa y les explicaron las reivindicaciones conjuntas que lanzará Galicia junto a Asturias.

Minicumbre en Madrid el martes, pero sin la ministra ni los presidentes

El secretario de Estado de Energía, José Domínguez Abascal, recibirá el martes que viene al conselleiro de Industria, Francisco Conde, y a su homólogo asturiano, Isaac Pola, así como a representantes sindicales de Alcoa. La reunión de la ministra de Industria, Reyes Maroto, con los presidentes autonómicos tendrá que esperar, porque está de viaje en China. La intención es formar un frente común para frenar la decisión de la empresa, que parece irreversible, y en su caso, buscar la mejor salida a todos esos empleos.

«Esta misma mañana he hablado con las ministras de Industria y de Transición Ecológica. La razón de Alcoa no tiene nada que ver con el tema energético. Ha sido una sorpresa, pero el Gobierno está trabajando denodadamente en que esta posición se revierta, y de forma coordinada con los Gobiernos de Asturias y de Galicia», dijo Isabel Celaá, portavoz del Ejecutivo, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

Fuentes de Alcoa explicaron que el precio de la energía ya no era el principal problema de las fábricas, sino un factor más que contribuye a que no sean competitivas. Aunque la multinacional amenazó a finales del 2014 con el cierre, precisamente, porque los incentivos eléctricos le parecían insuficientes.

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