La negativa de la banca a negociar la deuda forzó el concurso de Pili Carrera

La dirección traslada al juzgado que la firma es viable y que prepara nuevos ajustes


vigo / la voz

Casi 3 millones de euros de deuda financiera son la principal razón de que la empresa Pili Carrera no haya tenido más remedio que acogerse al concurso de acreedores. De nada ha servido poner sobre la mesa un bagaje de medio siglo de marca textil y de prestigio en medio mundo. Un pool de bancos integrado por hasta ocho entidades rechazó la petición de la empresa: un aumento de la financiación de 500.000 euros y la renovación de los créditos para circulante, por un importe aproximado de 1,2 millones de euros, durante un año.

La textil lo intentó hasta el último momento. «La negociación se ha seguido hasta el día de la presentación de la solicitud de declaración de concurso [el pasado 14 de septiembre], sin éxito. Incluso con alguna entidad anunciando la retirada de las negociaciones», afirma el texto de la memoria de la compañía, presentada en el Juzgado de lo Mercantil número 3 de Pontevedra.

Según este documento, la deuda concursal asciende a 4.978.209 euros. De ellos, 2,9 millones pertenecen a los bancos, 1,3 a proveedores, 311.341 euros tienen como acreedoras a distintas Administraciones públicas, 292.496 euros son deudas contraídas con socios y administradores y 54.000 euros, con el personal.

¿Qué es lo que ha llevado a la firma que viste a los hijos de monarcas y famosos a una situación tan difícil? La documentación entregada en el juzgado viene a decir que Pili Carrera, al igual que muchas otras empresas del textil, nunca llegaron a superar la crisis económica de hace casi una década, que cogió a la compañía gallega en pleno proceso de expansión, con importantes inversiones en marcha.

«La compañía había iniciado una aceleración en ventas y, por lo tanto, en producción y estructura. Este crecimiento se vio cortado de raíz, pasando de facturar más de 11 millones en el 2007 a 6,5 en el 2009», señala la memoria concursal. En el texto, Pili Carrera explica que la empresa «no fue capaz de reajustar sus costes de producción» al nuevo escenario, y así siguieron hasta el 2017, «pese a la pérdida de más de un 40 % de mercado».

Reestructuración inevitable

No fue capaz, aunque lo intentó, en el 2017, con la presentación de un ERE temporal para casi toda la plantilla (85 trabajadores) durante 100 días. El rechazo sindical fue rotundo y el temor a un daño irreversible en la marca hicieron que la dirección, encabezada por Salomé Carrera, diera un paso atrás retirando el ajuste.

¿Se habría evitado el concurso con esa medida? Fuentes procesales en materia concursal consideran que habría sido un gesto que podría haber beneficiado a la empresa ante sus acreedores financieros. Hay un dato rotundo al respecto que aparece en la memoria, y es que los gastos de personal pasaron de representar el 19,39 % en el 2006 a situarse por encima del 38 % en el 2017.

Con todo, Pili Carrera confía en su viabilidad, y así lo expone al juzgado de lo mercantil. Su salida de esta crisis, según detalla el escrito firmado por Salomé Carrera, pasa por racionalizar la producción y enfocarla a los canales de venta con más potencial para generar ingresos. Estas medidas se completarán «con una adaptación de los costes de estructura de la empresa en todos sus niveles».

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