Dos amenazas de cierre de Alcoa en 4 años

r. s. / m. m. / f. f. REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

MARCOS MIGUEZ

La multinacional norteamericana anuncia un ERE de extinción para los casi 700 operarios de las fábricas de A Coruña y Avilés, tras beneficiarse de millonarios descuentos en su factura eléctrica

18 oct 2018 . Actualizado a las 16:07 h.

Dos décadas después de quedarse con la empresa pública Inespal, la multinacional norteamericana Alcoa quiere dejar en la estacada a casi 700 trabajadores de las fábricas de A Coruña y Avilés (369 en la primera, más unos 200 indirectos, y 317 en la segunda) cerrándolas este mismo año, tras beneficiarse de millonarios descuentos en la tarifa eléctrica para producir alúmina a precios más competitivos. Salvaría San Cibrao, con un millar de empleados.

Ya intentó clausurar las dos plantas a finales del 2014, cuando no quedó satisfecha con los incentivos para rebajar su factura de la luz. Presionado por los despidos que se avecinaban, entonces el Ministerio de Industria se vio obligado a mover ficha para contentar a la compañía, que finalmente retiró su amenaza. Ahora vuelve a la carga. Pero a diferencia de lo ocurrido en el 2014, Alcoa ya no condiciona la continuidad de las fábricas de alúmina a la electricidad. «El precio de la energía ya no es el principal problema, es uno más», reconocen fuentes de la empresa. La multinacional habla ahora de «deficiencias estructurales» de las plantas de A Coruña y Avilés que las hacen poco competitivas. De hecho, aseguran fuentes de la multinacional que entre este año y el anterior las dos factorías han registrado pérdidas por valor de 100 millones. También alega para plantear el cierre el elevado precio de las materias primas y la sobrecapacidad de producción de China.

Tras el frustrado intento de cerrar las dos fábricas a finales del 2014, Alcoa las puso a la venta medio año después, aunque la compañía nunca quiso reconocer tal extremo. Lo hace ahora. Las mismas fuentes aseguran que hicieron todo lo posible por salvar las plantas, incluida la búsqueda de compradores: «Hubo partes interesadas, pero no ofertas en firme».

La compañía presumió de haber hecho todo lo posible para evitar el cierre, incluidas inversiones por importe de 100 millones en los últimos diez años. Pero hasta la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, declaró que «algo no cuadra en esta operación: justo cierran las dos plantas donde no ha habido inversiones de mejora». 

«Non imos permitir o peche»

Los trabajadores no se quedarán precisamente de brazos cruzados tras la decisión de Alcoa de abrir un proceso negociador para un despido colectivo. La empresa se lo comunicó a los comités con una carta firmada por Timothy Reyes, presidente de Alcoa Aluminium.

La primera manifestación está convocada para el sábado a las 11.00; saldrá de la plaza de la Palloza e irá hasta la delegación del Gobierno en A Coruña. Juan Carlos López Corbacho, presidente del comité de A Coruña, denunció: «A intención de Alcoa é clara: despedirnos a todos e pechar as instalacións. Non o imos permitir. O grupo está gañando cartos en España, é rendible. Reclamamos un acordo co Estado, regular a tarifa eléctrica dunha vez. Levamos así, baixo esta ameaza, dende o 2012».

El anuncio de Alcoa desató enseguida una tormenta política contra la drástica decisión de la multinacional. La Xunta, el Ejecutivo central y el Principado están dispuestos a formar un frente común para frenar los cierres. El presidente Feijoo ya se puso en contacto con el Gobierno vecino y por la tarde la ministra de Industria, Reyes Maroto, contactó con él para mantener un encuentro a tres bandas y ver «diferentes propuestas» ante la situación. Esa cita se espera «para los próximos días», según fuentes de la Administración gallega. También se sumará Transición Ecológica. Mañana viernes se reunirán en Oviedo Feijoo y su homólogo asturiano, Javier Fernández.

Fernando Soto, director general de la patronal de empresas de gran consumo de energía (AEGE), a la que pertenece Alcoa, avisó hace unas semanas de que la escalada de los precios de la electricidad, especialmente este año, podría provocar parones en la producción de fábricas. La consecuencia ha sido mucho más grave con el anuncio de cierre por parte de Alcoa. Tras enterarse, Soto advirtió ayer que si las tarifas siguen así «más empresas, especialmente siderúrgicas, se verán afectadas», aunque dijo que no sabe si «tanto como Alcoa».