La luz no se apagará en casas con bono y menores, dependientes o discapacitados

El Gobierno amplía hasta el 31 de diciembre el plazo para renovar el descuento


redacción / la voz

El Ministerio de Transición Ecológica extrema el cuidado de los consumidores más vulnerables al extender la prohibición de los cortes de suministro eléctrico a todos aquellos hogares que tengan ya el bono social y vivan en ellos o un menor de 16 años, o una persona dependiente en grado dos o tres, o una con una discapacidad reconocida del 33 % o más. Ribera amplía así los supuestos en los que no se podrá interrumpir el suministro. Hasta ahora, en este grupo estaban solamente los consumidores considerados en riesgo de exclusión social y que estaban siendo socorridos por los servicios sociales.

Las facturas de estos clientes serán asumidas por las Administraciones públicas y en parte por las compañías. Son ellas las que financian, obligadas por el Gobierno, el bono, pero han recurrido esa decisión. El presupuesto anual es de 230 millones.

Es una de las principales novedades introducidas por Teresa Ribera en el mecanismo heredado del PP. Los límites de renta para tener derecho al descuento en la factura son los que eran, y todos los hogares que los cumplan podrán acceder a él. Pero se incorporan a la lista de colectivos más favorecidos -con el umbral de renta algo más alto- las familias monoparentales, que comparten grupo con las víctimas de terrorismo, de violencia de género y personas con una discapacidad igual o superior al 33 %.

Sí se aumenta un 15 % el límite de consumo subvencionado, de modo que se acerque más a la realidad de los hogares.

Además, prorroga hasta el 31 de diciembre el plazo para renovar el bono. Lo hace in extremis, pues era este próximo lunes cuando acababa ese período de gracia para los beneficiarios del anterior modelo. Pasado ese día, podrían solicitarlo igual, pero se quedaban sin el descuento en la factura hasta que fuese aceptada su solicitud. Ahora ya no.

De hecho, las oficinas de la antigua Gas Natural Fenosa llevaban días atestadas de clientes apurados y cargados de documentación para renovar el bono. Según datos facilitados por las compañías hace unas semanas, tenían de alta alrededor de 45.000 clientes con el nuevo bono. Pero también anotaban casi 200.000 contratos de beneficiarios antiguos a punto de caducar.

Para calefacción

El nuevo bono para calefacción beneficiará a todos los que ya disfruten del mecanismo de descuento en la factura, pero el nuevo, no el antiguo. Se concederá de forma automática, sin necesidad de solicitarlo. Será una cantidad única que oscilará entre los 25 y los 130 euros, en función de la zona de residencia (si es fría, más dinero) y de la renta, explicaron desde el ministerio.

Esperas de hasta dos horas para entregar toda la documentación

Las oficinas de atención al cliente de Naturgy (principal comercializadora de energía en Galicia) están recibiendo estos días un aluvión de gente por el bono social, con esperas por encima de las dos horas. «Yo lo renové en marzo, pero vine hoy [por ayer] porque como anunciaron el plazo para solicitarlo no sabía si tenía que volver a tramitarlo», comentaba Marisa Iglesias en la oficina de Juan Flórez, en A Coruña. En su caso acudió «por precaución, porque finalmente me dijeron que lo tengo todo bien, y que no me toca renovar hasta el 2019». «Vine en marzo a renovarlo, y de nuevo el 21 de septiembre. Me dijeron que tenía todo bien, pero el día 27 me llegó una carta indicando que se habían confundido y faltaban por escanear dos hojas de las cinco de la solicitud», se lamentaba otra usuaria.

En Vigo hay una única oficina para todo el término municipal, a lo que se sumó el cierre de otras sedes en el área metropolitana para provocar colapsos y colas en la calle Uruguay. «Si viene ahora tendrá unos trescientos números delante», informaban por teléfono a los usuarios que se interesaban por la situación a media mañana. En el mostrador, un vecino preguntaba si con los 1.200 euros que cobraba tenía posibilidades de que le concedieran el bono. «Cuanto más cobre, menos posibilidades. Yo que usted no perdería el tiempo», respondía el empleado. «A mí me descuentan 14,50 euros y pago 56,30. Antes era menos, pero ahora mi padre, que está enfermo, necesita utilizar una máquina y consumimos más», apuntaba una mujer.

Con información de Caterina Devesa (A Coruña) y María Jesús Fuente (Vigo).

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