Criadores gallegos de ovino se enfrentan a una caída de precios inédita en 10 años

Las 20.000 granjas apenas logran 35 euros de ganancia por cada animal que venden


redacción / la voz

A día de hoy, hay censadas en Galicia algo más de 20.000 granjas dedicadas a la cría de ganado ovino o caprino. Son más del doble que las que están orientadas al sector lácteo vacuno, lo que da idea de su presencia por el territorio. Sin embargo, una buena parte de ellas podrían desaparecer en breve debido a la escasa rentabilidad que logran con su negocio, pues los márgenes comerciales en los que se mueven pasan por ser los más bajos de, al menos, la última década.

De hecho, actualmente, un cordero de ocho kilos de peso reporta entre 35 y 40 euros de ganancia a su criador, cuando hace diez años solía alcanzar los 60. Otro tanto sucede con los ejemplares caprinos, a los que los ganaderos difícilmente logran sacar un beneficio de 50 euros, un 70 % menos del lucro que promediaba en el 2008.

Hay que tener en cuenta que para alcanzar ese peso y poder ser comercializados, los animales deben ser criados durante un período cuatro meses; en los tres primeros se alimentan con la leche materna y en el último su alimentación se complementa con cereal y heno.

Continuidad en el aire

«Criar durante catro meses para gañar só 50 euros fai que moitos criadores pensen seriamente na súa continuidade. Porque, para colmo, os custos de produción aumentaron de xeito considerable neste período, o que dificulta enormemente que a maioría das granxas se movan nunhas cifras mínimas de rendibilidade», apunta Carlos Rodríguez, director técnico de Ovica (Asociación de Criadores de Ovino e Caprino de Galicia), que lamenta el escaso apoyo que las Administraciones prestan a este sector.

Este técnico incide en que la cría de estos animales (285.000 cabezas en Galicia) no solo tiene una importante vertiente social o económica, sino incluso ambiental. Cita el sistema de pastoreo intensivo que se lleva a cabo en muchas zonas, y que se ha demostrado altamente beneficioso para la prevención de los incendios forestales. «Estamos convencidos de que moitos montes non arderían se se executasen políticas reais de limpeza, con brigadas antilumes naturais de cabras e ovellas, que permiten ter rozado o monte durante todo o ano, xa que as especies leñosas e herbáceas como a silva, o toxo, a xesta ou a carqueixa son a base da súa excelente alimentación», apuntan desde Ovica.

Sacrificar un cordero o un cabrito en un matadero cuesta entre los 10 y los 30 euros, un precio que los ganaderos ovinos gallegos consideran prohibitivo para su actividad. Más aún cuando a este gasto hay que añadirle el coste de su despiece o el del envasado al vacío. Esta situación está llevando, dicen en el sector, a que muchos criadores opten por llevar a cabo el sacrifico en sus propias granjas, con el consiguiente riesgo que esto puede acarrear debido a la ausencia de controles sanitarios.

Mataderos móviles

La solución que plantean desde Ovica pasa por que desde la Administración autonómica se autorice la puesta en marcha de mataderos móviles; este modelo de sacrificio ya funciona en comunidades como Cataluña y también en países como Alemania, Suecia o Noruega.

En esta misma línea, los criadores de ovino y caprino también exigen del Ministerio de Agricultura la flexibilidad del decreto que regula el sacrificio y comercialización directa en las granjas con el fin de flexibilizar la instalación de salas de despiece compartidas entre varios ganaderos. «Tamén demandamos unha regulación para as matanzas domiciliarias tal e como se fixo en Francia ou en Dinamarca, onde a propia Administración controla que o proceso cumpra con todas as garantías hixiénico-sanitarias. Estes aspectos, sen dúbida, abaratarían custos e, por tanto, redundarían nunha maior rendibilidade», explica el presidente de la entidad, Diego Fernández.

orixe galicia

La marca propia Pastores de Galicia logra atenuar la importación de Gales y Australia

A pesar de las enormes dificultades por las que atraviesa, el sector ovino gallego apuesta por la profesionalización y diferenciación de su producto. Para ello puso en marcha hace dos años la marca Pastores de Galicia, con el fin de comercializar los corderos y cabritos criados en Galicia de forma tradicional, aunque cumpliendo las normas más estrictas en cuanto a trazabilidad del producto, sanidad o bienestar animal.

Los resultados son muy esperanzadores y de hecho, tal y como se confirmó en la última campaña de Navidad (más del 70 % de la producción de ovino y caprino se consume en estas fiestas), se lograron precios de hasta 14 euros por kilo para canales completas y medias canales, a pesar de la presencia en el mercado de producto australiano congelado o incluso fresco procedente de Gales a poco más de 7 euros el kilo.

Formación para pastores

Hay además otras iniciativas en marcha para mitigar la crisis en el sector. En los últimos tres años, 65 nuevos ganaderos se iniciaron en Galicia en la cría de ovejas y cabras. En la mayoría de los casos se trata de jóvenes que proceden del ámbito urbano o de otros sectores productivos que no cuentan con una formación específica para el nuevo escenario laboral que han escogido.

En este sentido, desde el sector se demanda de la Xunta la creación de una escuela de pastores que regule la formación y capacite las aptitudes de los futuros ganaderos de ovino y caprino, tal y como viene haciéndose ya en comunidades como Extremadura, Aragón o la Comunidad Valenciana.

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