Cristina González-Babé Mateos: «En una empresa familiar, el sacrificio es algo asentado en nuestro ADN»

El gigante gallego del transporte cumple 130 años con la sexta generación al mando, y entra en nuevos mercados y sectores


redacción / la voz

Creada a finales del siglo XIX por Evaristo Babé y Geli, la compañía de transporte que mantiene el apellido del fundador celebra hoy sus 130 años de historia convertida en una de las más longevas empresas familiares de Galicia. Hoy tiene como primera ejecutiva a Cristina González-Babé, una tataranieta de aquel hombre que montó la primera refinería de Galicia, que se especializó luego en el transporte de hidrocarburos, que llegó a ser proveedor de Rockefeller y que hoy mueve desde mercancías de gas hasta textil para Inditex, una de las últimas áreas de negocio en las que ha entrado. Han salido de la crisis -«y lo pasamos muy mal en esos años», confiesa- facturando un 25 % más, hasta alcanzar los 35 millones, con 200 empleados directos en su conglomerado de empresas, y un centenar largo de transportistas autónomos. Desde Vigo se han ido expandiendo hasta montar bases en toda Galicia, en León, en el País Vasco (su vía de salida hacia Europa), Asturias, Portugal (tienen plataformas en Oporto y Lisboa) o, más recientemente, Aragón.

-Para llegar aquí, ¿ha sido más importante el peso de la familia o la diversificación?

-La diversificación ha sido clave. Aunque el transporte de hidrocarburos es la esencia, hoy es poco más del 50 % del negocio. Nos hemos especializado en mover toda mercancía peligrosa, pero ya prácticamente transportamos de todo, desde contenedores hasta bombonas de gas como las que van a hospitales, o carga general. Hemos diversificado el negocio, pero también las áreas en las que estamos. Controlamos prácticamente todo el noroeste peninsular, Aragón y el País Vasco. Nos quedan Madrid y Cataluña.

-¿Y ahí no van a entrar?

-Nunca decimos que no, pero hay que ir poco a poco, y esos lugares son muy grandes, obligan a hacer una inversión muy potente, y ahora mismo no está entre las prioridades.

-¿Y Portugal? ¿Han notado la recuperación de ese país?

-Portugal es un territorio difícil en el transporte porque la legislación laboral no acompaña. Nos está costando, tienen mucha burocracia, pero lo vamos consiguiendo y no renunciamos a seguir allí.

-Parece el crecimiento natural, de Vigo, donde está su sede, también hacia el sur...

-Desde luego, en muchas cosas somos muy parecidos, y es un territorio que nos resulta natural. Para los gallegos es más fácil ir a Portugal, hacer negocios allí, que ir a Madrid.

-Y al margen de Portugal, ¿no se plantean salir fuera de España?

-El salto internacional lo damos desde Bilbao, que nos permite salir hacia Francia. No lo descartamos, pero no es algo que entre ahora mismo en nuestros planes.

-En un sector como el del transporte, tan volátil, ¿cómo les está afectando el precio del carburante?

-Pues es un problema, nos está afectando, aunque tenemos unas tarifas de referencia que evitan que nos impacte tanto. Lo que aún no hemos calculado es cómo nos puede afectar el incremento fiscal del diésel. Algunos de nuestros clientes son petroleras, y eso quizá nos pueda ayudar.

-Dicen algunos estudios que una empresa familiar empieza a disolverse a partir de la tercera generación, que el árbol crece demasiado, empiezan las disputas y suele acabar en venta...

-Nosotros estamos en la sexta, y la clave en nuestro caso es que ha habido compra de acciones a otros miembros de la familia, y hemos ido reduciendo esa pirámide a nivel accionarial. Y nos han ido acompañando otros socios, que no son familia, pero que te abren mercado.

-Pero ¿el componente familiar ha ayudado a seguir adelante o lo ha dificultado?

-En una empresa familiar, el sacrificio es algo que tenemos asentado en el ADN, que se pide y se hace. En un grupo como este, si hay dificultades y no puedes repartir dividendo, pues no se hace, se asume. Pero en una estructura accionarial mayor eso no se ve tan bien. Y aquí hemos tenido que hacerlo, y nadie protestó.

-¿No se llegó a plantear la venta en momentos de dificultad?

-No, Babé no se vende, aunque siempre viene alguien preguntando. Pasa, y es perfectamente lícito, que alguien quiera vender su participación dentro de la empresa y que se recompre. Eso ha ayudado a seguir adelante.

-Usted dirige el grupo [el presidente es su tío Javier González-Babé Ozores] y es una de las pocas mujeres primera directiva de una compañía en Galicia. ¿Cómo se mueve en un mundo tan masculinizado?

-Me muevo muy bien, pero es cierto que me encuentro muy pocas mujeres, y es una pena. A nosotras llegar hasta un puesto de responsabilidad nos cuesta bastante más, solo por ser mujeres. Yo tengo tres hijos y un marido que comparte conmigo toda la parte familiar al 50 %, pero es cierto que surgen dificultades y al final nos cuesta más llegar.

-¿Cómo lo ha notado?

-Pues yo particularmente no me he perdido ninguna oportunidad, y no me he sentido discriminada en ninguna de las empresas en las que he trabajado hasta llegar a Babé, pero sí he visto casos.

-Usted llegó a la empresa de su familia hace ocho años. ¿Por qué no antes?

-Me sentía muy implicada en mis otros trabajos, y de hecho la primera vez que surgió la oportunidad no quise ir. Finalmente lo hice porque pensé que sí, que era el momento. Pero en esos otros lugares en los que estuve me esforcé igual que aquí: no porque sea una empresa de la familia, que lleve el apellido, supone que te vuelques más o menos. Al menos en mi caso.

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