Facturas de 1.900 euros al año dejan en penumbra a miles de autónomos

El autoempleo gallego pagará este año 400 millones por consumo eléctrico, 128 más que el pasado


vigo / la voz

Antonio es veterinario. Tiene un local de 100 metros cuadrados, con una potencia contratada de 4,6 kilovatios y un consumo anual de 10.900 kilovatios. Guarda meticulosamente todas las facturas que abona y compara la evolución del gasto eléctrico de su negocio en los últimos años. El resultado es como para echarse a llorar. «En el 2016 fueron 1.300 euros, en el 2017 ya había subido hasta cerca de los 1.600 y, al ritmo que llevamos, va camino de los 1.900 euros», afirma con preocupación el empresario.

La escalada de la factura eléctrica durante los dos últimos años supera el listón de los 300 euros. Las principales organizaciones de este colectivo calculan que al acabar el año, el importe del recibo será de entre 750 y 1.000 euros más elevado que el que se pagaba hace un año, en función del tamaño y del tipo de negocio.

La deducción por suministros de la ley de autónomos incumple su promesa del 30 % Si tomamos como referencia una actividad como a la que se dedica Antonio, sin grandes necesidades de consumo, y fijamos la media de incremento para este año en 300 euros, sobre un censo de 212.910 trabajadores por cuenta propia registrados en total en Galicia, el resultado es que los autónomos gallegos pagarán este año 400 millones de euros a las compañías eléctricas, 128 millones más que el pasado año.

Se trata de un cálculo a la baja, advierte el presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Autónomos (ATA), Lorenzo Amor, que habla directamente de «asfixia», cuando se le pregunta por el impacto de esta escalada de los precios de la luz en el autoempleo.

El malestar es general. «No podemos destinar un 20 % de los costes de explotación de nuestros negocios al pago de energía», afirma Eduardo Abad, presidente de la Unión Profesional de Trabajadores Autónomos (UPTA). Pide que se vigile «que las facturas sean correctas», que se revise que sus contratos son los adecuados a sus necesidades, tanto en consumo, como en precios, y, tercero, que se busquen «alternativas en el mercado».

Solución: IVA superreducido

Las organizaciones quieren llegar al corazón del Gobierno y que se apiade del colectivo emprendedor, que en España sostienen 3,2 millones de autónomos, proporcionándoles un pequeño respiro fiscal. «La solución es bajar el IVA de la luz, ya que es un producto de primera necesidad para las familias y los autónomos. Lo justo sería aplicar el tipo superreducido del 4 %», sostiene ATA.

El Gobierno, por su parte, sostiene que hay en vigor una ley de medidas de apoyo al trabajo autónomo, que prevé la posibilidad de reducción de la factura de la luz mediante una rebaja fiscal.

Expectativas frustradas

Y así es, solo que, tras su paso por el Congreso, la reforma que inicialmente iba a permitir la deducción de hasta el 30 % de los consumos, siempre que el emprendedor trabajara desde casa, se ha desinflado y ha echado por tierra las grandes expectativas en ella depositadas.

El recibo será este año entre 750 y 1.000 euros más caro, dependiendo del negocio Es cierto que la nueva ley de autónomos establece una regla objetiva para que el profesional que trabaja en casa pueda deducirse en el IRPF los suministros como luz, gas, agua o Internet. Pero, pese a lo prometido, el texto final solo considera deducible «el resultado de aplicar el 30 % a la proporción existente entre los metros cuadrados de la vivienda destinados a la actividad respecto a su superficie total, salvo que se pruebe un porcentaje superior o inferior».

Dicho de otra forma, un arquitecto que resida en un apartamento de 40 metros y destine a zona de trabajo 5 metros cuadrados no podrá deducir el 30 % de su recibo de la luz, sino la parte proporcional que corresponde a los 5 metros de despacho, es decir, solo un 3,8 %.

Si, por ejemplo, el autónomo reside en una vivienda unifamiliar de 150 metros, de los que destina a despacho 30 metros, el porcentaje de suministro deducible es del 6 %.

Insuficiente

«En todo caso, se trata de proporciones muy reducidas, que quedan neutralizadas con la escalada imparable del precio de la luz», aseguran desde el gran colectivo de trabajadores autónomo. Según sus estimaciones, la tan anunciada a bombo y platillo nueva deducción por suministro de la luz solamente resta 30 millones de euros a la factura gallega.

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xoán ramón alvite
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La subida imparable del recibo de la luz amenaza con descuadrar, todavía más, las cuentas de los agricultores y ganaderos gallegos. Y esto es así porque, durante el último año, sus facturas por este concepto se han encarecido en un 16 %, lo que, en términos concretos, supone un incremento de gastos superior a los doce millones de euros.

De este sobrecoste, más de ocho millones lo han asumido las escasas 8.000 explotaciones lácteas -las que más energía consumen- que continúan en activo en Galicia y que han visto cómo sus facturas mensuales subían de los 443 euros que promediaban durante el pasado 2017 hasta los 514 euros de media que registran durante la primera mitad del presente ejercicio.

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El recibo de la luz ha subido casi un 86% en los últimos 15 años, según Facua

El recibo de la luz de un usuario medio ha subido un 85,7 % en 15 años, encareciéndose más de 37 euros, según datos de Facua-Consumidores en Acción. En concreto, con las tarifas vigentes a agosto de este año, la factura mensual representa 80,73 euros, frente a los 43,47 euros que suponía en el 2003.

Facua señala que un análisis realizado por esta organización sobre decenas de miles de facturas de viviendas ocupadas indica que en España el usuario medio consume 366 kilovatios hora (kWh) mensuales y tiene una potencia contratada de 4,4 kW. Así, tomando como referencia las tarifas semirreguladas vigentes en los meses de agosto, la factura ha pasado de los 43,47 euros del 2003 a 55,31 euros en el 2008, 74,81 euros en el 2013 y 80,73 euros en el 2018. El análisis de la asociación destaca que la parte fija de la factura se ha incrementado en estos últimos quince años más de un 150 %, pasando el precio de cada kW de potencia contratada de los 1,73 euros por kilovatio al mes del coste final en el 2003 a 4,36 euros en agosto del 2018. En cuanto a la parte variable del recibo, el precio del kWh de energía consumida se ha encarecido en un 71,5 % desde agosto del 2003, pasando de los 9,80 céntimos del precio final en agosto del 2003 a los 16,81 céntimos en agosto del 2018.

Facua ha trasladado al Gobierno sus reivindicaciones para reducir la factura, entre las que reclama que baje el IVA de la electricidad al 4 %, ya que ahorraría al usuario medio casi 130 euros al año. Asimismo, propone la creación de una tarifa regulada para todas las familias que no superen los 10 kW de potencia contratada y determinados límites de consumo.

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