José Manuel Otero: «Lo del peaje de la autopista me parece un auténtico escándalo»

El director general de Disashop asegura que la empresa, un «bicho raro» por no estar en una gran ciudad, siempre ha estado en beneficios


redacción / la voz

José Manuel Otero corre todas las semanas unos 40 kilómetros. Le calma la mente, le permite pensar y le libera tensiones. Él es director de Disashop, una compañía tecnológica internacional que nació en el 2001 y que en la actualidad factura 310 millones de euros (503 millones si se contabilizan las ventas brutas del grupo). De beneficio, 5 millones netos, y creciendo.

Nada más comenzar la entrevista explica las dos áreas de la empresa: la gran plataforma tecnológica, que funciona 24 horas, 365 días, y una mallada Red Comercial, con lo que cualquier proveedor (compañías de telefonía, emisores de dinero electrónico, fintech, etcétera) se garantiza la seguridad y miles de clientes.

-Solo en España tienen 15.000 puntos de venta. Portugal, Perú, República Dominicana, Colombia, Ecuador... ¿Quiénes son esos miles de clientes?

-Entre otros, el pequeño comercio. Con un terminal puede ofrecer todos esos productos que nosotros tenemos de nuestros proveedores y vendérselo a su consumidor final. Pensemos en una librería, además de periódicos puede vender recarga de telefonía móvil, recarga del bono de transporte, los cupones de pago para Internet...

-Y hasta lotería.

-Sí, hasta lotería, aunque puntual en Navidad. Todos estos productos no son el core del negocio de la librería, pero le permiten atraer clientes y ella, además, recibirá un margen.

-¿A quién se le ocurrió la idea de la empresa?

-Al presidente, Luis Miguel Fontal, que enseguida vio la oportunidad de negocio en el prepago de los móviles. A base de mucho trabajo, inversión en equipos, de contratar personal y formarlo, constatamos que podíamos crecer muy rápido pese a los competidores muy grandes. Eran multinacionales, pero aun así conseguimos dar mejor servicio.

-¿Cuándo se incorporó?

-Cuando la empresa tenía dos años. Estaba en pañales, sobre todo en la parte administrativa.

-Es muy arriesgado meterse en una compañía recién nacida.

-Sí, pero muy motivador. Venía de auditoría, en Forestal del Atlántico, en Fondo de Promoción, en Lia Oil... y llegar a una empresa tan tecnológica, creciendo a dos dígitos y tres al mes, una locura. Muy motivador. Cada año el crecimiento era brutal. Triplicábamos, cuadriplicábamos la facturación. Había que trabajar mucho, pero se veían los resultados. Me atrajo la idea. Estaba todo por hacer en mi área, y tuve mucha cancha.

-¿Conocía al presidente de antes?

-No. Fue a través de un amigo común que me habló de una empresa en Betanzos [allí nació y hoy tiene la fábrica y el almacén en Coirós], que se dedicaba a la telefonía, que estaba facturando un millón de euros al mes... Pensé que no podía ser. Yo era consciente de la realidad económica de Galicia y no me constaba que hubiese una empresa así. Conocí a Luis Miguel, me contó el proyecto. Me apasionó. Congeniamos bien. Además, los dos somos de Santiago y empezamos a venir juntos al trabajo.

-Fue una aventura. Arriesgada. Hay que ser valiente.

-Hay que ser valiente, sí. Para mí suponía dejar de trabajar en el sitio donde vivía y volver a desplazarme a diario hasta Betanzos. También es cierto que Luis me dio libertad. Mis hijas eran pequeñas, y de vez en cuando tenía una tarde libre. Eso yo lo valoré mucho.

-Sigue yendo y viniendo a diario. ¿Qué le parece lo del peaje de la autopista?

-Un auténtico escándalo. Nunca entendí cómo se tomaban este tipo de decisiones. Es absurdo que una persona que viva en Santiago tenga que pagar cada día 15 euros en peajes entre ida y vuelta, y una que vive en Lugo no tenga que pagar nada porque viene por una autovía. Tampoco entiendo cómo una concesión que vencía se prorrogó por otros 25 años. Es un absurdo. Hoy por hoy es más barato venir en tren que pagar el peaje del coche.

-¿Están en Oleiros porque tienen el aeropuerto al lado?

-Correcto. Como ya no cabíamos en Betanzos, vimos varias opciones. Incluso barajamos ir a Santiago. Pero nos surgió la oportunidad de comprar este inmueble, además de que la mayoría de los trabajadores vivían en A Coruña. El aeropuerto nos influye porque siendo una multinacional viajamos muchísimo. Tenemos visitas de Madrid, de Londres... Nuestra empresa, por su tipo de negocio, da igual dónde esté. Me refiero a que dentro del sector de las telecomunicaciones somos un bicho raro porque no estamos ni en Madrid ni en Barcelona.

-¿Los políticos entienden que las comunicaciones son vitales para el desarrollo de la compañía?

-Creo que no. Siempre hemos estado de espaldas a los políticos y los políticos de espaldas a nosotros. No nos conocen. Muy rara vez nos ha venido a visitarnos un político.

-Pero son una de las primeras empresas del sector tecnológico. ¿Por qué no vienen?

-No lo sé. Hace tiempo, en alguna entrevista, me quejé de que la gente de las consellerías o del Igape no se moviesen de sus despachos en Santiago. Pero creo que no merece la pena quejarse. Dentro de lo que cabe nos va muy bien. No hemos recibido ningún tipo de ayuda. Somos una empresa rentable desde el principio, nos hemos autofinanciado y prácticamente no trabajamos con el sector público.

-Media de edad de la plantilla: 31 años.

-Sí, muy jóvenes. Es muy alentador. Ya hemos visto varias generaciones que han crecido profesionalmente. A veces se van, es cierto. Pero cada año contratamos a unas 20 personas. Más de la mitad de la plantilla tiene perfil técnico. Titulados en informática, grados y FP. En la parte administrativa, ADE y FP, y en la parte comercial hay un mix. Hay gente titulada en Biología o en Química que está en rama comercial. El perfil más común es el técnico, que escasea mucho. Es muy complicado contratar gente con perfil informático.

-¿Han bajado los sueldos durante la crisis?

-Nunca. Y la crisis también nos golpeó: bajó el consumo en telefonía, el negocio que movían los inmigrantes se vio afectado cuando regresaron a sus países de origen... Pero no, ni hubo reducción salarial ni dejamos de dar la cesta de Navidad ni la cena de Navidad.

-¿Por qué no lo cortaron?

-Este tipo de políticas la gente las valora increíblemente. Estos detalles acaban pesando en el empleado en caso de que tuviese otra oferta. Nosotros los viernes a media mañana hay un pincho, y hacemos actividades (paintball, por ejemplo). Son actividades que hacen que las personas tengan un sentido de pertenencia. Esta es una empresa que no reporta a Madrid o a Barcelona, ni en la que todas las decisiones se toman por números... La sede está aquí y su presidente también, con la plantilla. Saben que la compañía tiene la solidez de llevar 17 años manteniendo beneficios, lo que revela que se toman las decisiones correctas.

-Toda la vida en beneficios.

-Sí. La estrategia pasa por consolidar áreas de negocio y ganar cuota. Somos la empresa más grande del país en nuestro sector, pero tenemos espacio para crecer. Abrimos nuevas líneas de negocio como la aplicación biométrica, que tiene un potencial enorme. Queremos llegar a más países a través del outsourcing y siendo socios.

-¿Previsión de crecimiento?

-Superar los mil millones de euros en ventas brutas en el 2023.

-Tiene 50 años. ¿Esta es su última compañía?

-Sí. Aunque me gustaría tener una jubilación progresiva. El trabajo es divertido. A medida que pasan los años me gustaría tener más tiempo libre para hacer otras cosas, como viajar. He estado en 52 países, hay muchos a los que quiero volver y hay otros a los que quiero ir.

El día a día

Entre sus aficiones y el trabajo, el tiempo se acorta. Su mujer, dice, «lo lleva lo mejor que puede». «Correr tiene una cosa buena, que si salgo de casa, no molesto», se ríe. En junio hizo una carrera en los Picos de Europa de casi 11 horas. Tiene dos hijas. La mayor se inclinó por el mundo técnico; la pequeña, todavía está por ver. Lo que más le gusta a José Manuel Otero de su compañía es la versatilidad y la cantidad de cosas distintas que se pueden llegar a plantear al mismo tiempo. Lo que menos, algo que ya tiene asumido: el tiempo de desplazamiento todos los días de Santiago a A Coruña. Dice que se divierte en el trabajo.

DNI de la empresa

Quiénes son: Venta y distribución de servicios electrónicos: prepago, telefonía digital, medios de pago.

Facturación consolidada: 310 millones de €

Empleados: 390

Domicilio social: Oleiros (A Coruña)

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