El tarifazo eléctrico ahoga a las empresas

f. fernández REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

VICTOR>CAMESELLE

A la fuerte escalada de la luz se suma que Naturgy decide rescindir contratos a un centenar de grandes clientes gallegos porque pactó precios inferiores a los que arroja ahora el mercado

14 sep 2018 . Actualizado a las 15:42 h.

Electrocutados los consumidores domésticos, electrocutadas las empresas. Hasta las compañías eléctricas -unas más que otras- están que rabian por la escalada de precios de la energía de los últimos cuatro meses. Porque no toda la subida repercute en sus beneficios. También impacta en sus gastos. Endesa, por ejemplo, no tiene centrales suficientes para producir toda la energía que comercializa y, por tanto, para venderla tiene que comprarla en un mercado cada vez más caro incluso para ella.

Naturgy, la antigua Gas Natural Fenosa, anda también ahogada. De hecho, ha dado un paso insólito, según lo califican algunas fuentes del sector: ha preferido romper de forma unilateral el contrato con algo más de un centenar de grandes clientes gallegos que no aceptaron una revisión al alza de la factura antes que asumir el sobrecoste que supondría seguir vendiéndoles la energía por debajo del precio de mercado. La rescisión de esos acuerdos se tradujo en el abono de compensaciones.

Esos grandes clientes son, entre otros, los principales proveedores de la fábrica de PSA en Vigo, reunidos en el clúster de la automoción (Ceaga). Esta entidad creó una central de compras en el 2003 para negociar de forma conjunta el contrato de suministro eléctrico para sus asociados. El servicio lo prestaba Naturgy, hasta ahora, cuando la eléctrica decidió rescindir el contrato porque su cliente se negó a renegociar el acuerdo a la vista de la escalada del mercado mayorista. Fuentes de la antigua Gas Natural Fenosa explicaron que esa revisión se propuso a todos sus grandes abonados y que algunos no habían aceptado negociar. El contrato en cuestión incluye un precio fijo que se puede mover en una estrecha banda de entre 5 y 10 euros en función de lo que ocurra en el mercado. Pero la escalada de los últimos meses ha hecho inviables tales tarifas y entrañarían pérdidas, según la compañía.

El contrato incluye una cláusula de rescisión: una de las partes puede romperlo antes de tiempo, pero con compensaciones por medio. «Los clientes saben lo que firman», subrayaron desde Naturgy. Ceaga declinó comentar nada al respecto.

La patronal gallega del metal, Asime, con más de 600 asociados en la comunidad, cuenta también con una central de compras de energía, en la que participan algo más de ochenta de sus empresas. Según explica su secretario general, Enrique Mallón, la compañía con la que tienen contratada la electricidad es Nexus, que estos días se puso en contacto con ellos para hablar, precisamente, de la subida de los precios de mercado de la tarifa de la luz. Su intención era revisarla al alza, pero finalmente han acordado que no será así. Asime seguirá pagando el mismo coste fijo pactado a principios de verano y Nexus asumirá posibles sobrecostes. «La electricidad para nosotros, como para otras grandes empresas, es esencial y estamos contentos con este contrato», destacó Mallón. El acuerdo incluye una cláusula de rescisión como la que utilizó Naturgy con sus clientes.

El clúster del textil gallego no dispone de una central de compras, pero por poco. Alberto Rocha, secretario general de esa organización, avanzó que durante el primer semestre de este año pidieron distintas ofertas para contratar la electricidad de forma conjunta. «Decidimos no hacerlo porque no le vimos tantas ventajas, no suponía ahorro apenas, además era un lío tremendo montar la central de compras», destacó Rocha.

Lo que hacen otras eléctricas

Pero ¿será Naturgy la única que rompe contratos al no soportar la subida del precio de la electricidad? No es una práctica frecuente, según fuentes del sector.

Endesa, por ejemplo, explicaron sus portavoces oficiales, no rescinde el acuerdo ni aunque esté ahogada porque los precios de mercado superen a los pactados con el cliente. Lo habitual es que el contrato estipule un precio para el primer año, revisable el segundo en función de lo que ocurra en el mercado. Dos meses antes de que se agoten los primeros doce meses, la compañía avisa al cliente de la nueva tarifa. Si no está de acuerdo, se acabó.