La paz regresa al fin a Navantia, que mantiene el plan de trabajo de las corbetas

El ministro de Asuntos Exteriores zanja el conflicto y confirma el cumplimiento del contrato de las bombas con el país


ferrol / la voz

La paz regresa a las filas de la plantilla de Navantia. De norte a sur, los representantes de los trabajadores trasladaron ayer distintos mensajes que demuestran que la crisis abierta por el Gobierno central que hizo temer por el contrato de construcción de cinco corbetas para la Armada de Arabia Saudí, ha quedado definitivamente atrás. Los portavoces de los trabajadores del astillero de San Fernando (Cádiz) -en donde se ejecutará mayoritariamente el encargo- anunciaron, tras mantener una asamblea con los empleados, que suspendían el calendario de movilizaciones, aunque anuncian que continuarán vigilantes a cómo se desarrollen los acontecimientos.

Los empleados del astillero andaluz manifestaron su satisfacción por la marcha de las gestiones realizadas por los responsables de Navantia en Arabia Saudí, hasta donde en los últimos días se habían desplazado dirigentes de la compañía pública para avanzar en el desarrollo del pedido. De hecho, los representantes de los trabajadores de la planta de San Fernando también anunciaron que se mantiene el cronograma previsto en la ejecución de la obra, lo que los llevaría a iniciar la construcción -con el cortado de las primeras chapas de acero- a finales de este mismo año o principios del próximo. Es un encargo que en los momentos punta ocupará, según han trasladado, a unas 6.000 personas, entre puestos directos y de auxiliares. 

El impacto en Galicia

Los astilleros de la ría de Ferrol también tendrán una participación en la obra, aunque será minoritaria, con el suministro de equipos. Las escuelas de la Armada desarrollarán cursos en los que se formarán las futuras dotaciones de las corbetas, ya que el adiestramiento del personal también forma parte del acuerdo.

El pedido de Arabia Saudí, valorado en 1.800 millones, es esencial para el desarrollo del programa estratégico de la compañía, tal y como recordaba ayer Javier Galán, presidente del comité de empresa de Navantia Ferrol y también de la coordinadora de comités de toda la compañía pública: «Estaba en xogo o plan industrial da empresa, que se deseña en función da carga de traballo e dos ingresos previstos».

No obstante, aunque admitió que después de las confirmaciones realizadas por el Gobierno estaban satisfechos por el fin del conflicto, anunció que se mantendrán en tensa calma, analizando los siguientes pasos.

Finalmente, fue ayer el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, el encargado de zanjar la controversia creada y confirmar que se había desbloqueado el contrato de suministro de 400 bombas láser al país. Señaló en una entrevista radiofónica que se trata un «armamento de precisión», guiado por láser, que «no produce efectos colaterales en el sentido de que da en el blanco que se quiere con una precisión extraordinaria». El Ejecutivo ha decidido «honrar un contrato que viene del 2015, del anterior Gobierno, y en el que no se ha detectado ninguna irregularidad». Preguntado por si Arabia Saudí llegó a advertir al Gobierno español sobre el contrato de Navantia, el ministro de Asuntos Exteriores dijo que las cosas no se plantean con esa «crudeza», pero admitió que ese país «considera las relaciones comerciales en materia de armamento como un todo».

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