La gallega Pili Carrera presenta concurso de acreedores para intentar mantenerse a flote

Acumula dos años en números rojos, una deuda por encima de los cinco millones, y se planteó un ERE

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Redacción

Primero, un expediente de regulación de empleo temporal para 120 trabajadores que retiró a inicios de años. Seis meses más tarde, un concurso de acreedores. La compañía gallega de moda infantil y puericultura Pili Carrera ha tenido que acogerse finalmente a esta fórmula ante las dificultades para hacer frente a las deudas con sus acreedores en los plazos acordados, según informaba la firma en un comunicado.

Por este motivo, «en un ejercicio de responsabilidad, ha tomado la decisión de presentar concurso de acreedores», un trámite que cumplimentó este viernes ante el Juzgado de lo Mercantil de Pontevedra.

La situación económica de la empresa, fundada en 1963 y cuya única accionista es Salomé Rodríguez Carrera, se ha ido deteriorando hasta arrastrar una deuda de 5,1 millones de euros (dos millones más con bancos en el último ejercicio), con un problema de stock acumulado que ha ido creciendo en las últimas temporadas, como explica sus último informe anual. El hecho de que la producción de Pili Carrera se realice íntegramente en Galicia -a diferencia de otras firmas del textil que desvían su producción a Portugal, Marruecos o Asia-, también ha contribuido a que los costes se hayan disparado. El grupo, pese al difícil contexto en el que se encuentra, no renuncia al modelo de fabricación en su centro de Mos (Pontevedra).

Pese a los intentos, según reconoce la firma, de «hacer frente a la totalidad de los compromisos de pago por diversas vías sin que ninguna haya obtenido el resultado esperado», ha acudido al concurso con el objetivo de «acordar un plan de viabilidad y otro de pagos con los acreedores» que resuelvan la situación «para la continuidad de la compañía y de los puestos de trabajo».

Con cerca de doscientos empleados, entre el personal de fábrica y tiendas, Pili Carrera mejoró el año pasado su facturación, hasta los 7,6 millones de euros, si bien registró pérdidas por segundo ejercicio consecutivo, 107.000 euros (en el 2016 habían sido prácticamente el doble).

La empresa textil ha mostrado su compromiso con sus clientes, red de tiendas propias, socios franquiciados y establecimientos detallistas tanto en España como en el extranjero, en un contexto donde el prestigio y la calidad de sus creaciones le ha permitido hacerse con una cartera de clientes ilustres al vestir a las hijas del rey de Holanda, a nietos del presidente Trump, a los hijos del actual presidente de Colombia, o a la princesa e infanta españolas, con lo que el reconocimiento nacional e internacional está fuera de toda duda.

La delicada situación a la que se ha visto abocada la marca gallega contrasta, sin embargo, con la pujanza de años atrás. Entonces, llevó a cabo una ampliación de capital por valor de 1,24 millones de euros para continuar creciendo sobre todo en el extranjero. En la actualidad, suma más de 800 puntos de venta multimarca en todo el mundo y es una de las cadenas de moda infantil más prestigiosas a nivel mundial.

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