El viaje de Navantia a Arabia aplaca los ánimos en el conflicto de las corbetas

El naval de Ferrol descarta movilizarse mientras siguen las gestiones diplomáticas

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ferrol / la voz

La tensión baja enteros en el conflicto por el contrato de construcción de cinco corbetas para la Armada de Arabia Saudí, en el ojo del huracán desde que el Gobierno admitió la posibilidad de anular el suministro de 400 bombas láser para ese país. La cascada de declaraciones realizadas por distintos miembros del Ejecutivo, principalmente las garantías de continuidad del pedido comunicadas por el presidente, Pedro Sánchez, a los agentes sociales, contribuyeron ayer a rebajar la crispación. No obstante, para los trabajadores de Navantia en la ría ferrolana lo que fue determinante para descartar movilizaciones fue la confirmación, por parte de la dirección de la compañía pública, de que una delegación de profesionales de los astilleros se encuentra ya en Arabia Saudí para abordar el pedido, que aunque está firmado desde principios de verano, no entrará en vigor hasta el próximo mes de octubre.

Javier Galán, presidente de la coordinadora de comités de empresa de Navantia, explicó que, aun siendo conscientes de lo que se juegan, los sindicatos ferrolanos han optado por mantener la tranquilidad, después de que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) transmitiese a la cúpula de la compañía pública que «o contrato non está en xogo». Aunque Galán subrayó que la comparecencia de la ministra de Defensa, Margarita Robles, el pasado lunes en el Senado «deixou bastantes dúbidas», el hecho de que la empresa tenga personal desplazado en dos ciudades del país árabe para avanzar en la concreción del pedido les proporciona cierta serenidad. «Dinnos que esteamos tranquilos, que non hai ningún risco», abundó.

Movilizaciones en Cádiz

También están a la espera de conocer los resultados de esos encuentros profesionales en Arabia Saudí los portavoces de los trabajadores de la factoría de San Fernando (Cádiz), que ayer no obstante, secundaron nuevos cortes de tráfico para reclamar que el Gobierno despeje de forma más enérgica ese contrato, vital no solo para el futuro de la planta, sino también para el de la compañía entera. Está presupuestado en 1.800 millones de euros y generará ocupación para unos 4.000 trabajadores durante los próximos cinco años.

La cascada de reacciones no se detuvo en la jornada de ayer. Como la de la presidenta andaluza, Susana Díaz, quien dijo confiar en la palabra que le ha dado Pedro Sánchez sobre que el contrato no corre peligro. En sentido contrario se manifestó el diputado ferrolano del PP Juan Juncal, quien afirmó que «este lío del Gobierno de Sánchez daña la imagen y la credibilidad de Navantia, pone en peligro posibles contrataciones futuras y condiciona el plan estratégico de la empresa, clave para los próximos años en Ferrolterra».

Pese a las llamadas a la calma realizadas en los últimos días, el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, admitió ayer que en este conflicto «hay intereses contradictorios» en juego que hay que tener en cuenta y aseguró -en declaraciones recogidas por Europa Press- que en los últimos días no han cesado los contactos diplomáticos con Arabia Saudí por el contrato de las cinco corbetas. Aunque declinó aventurar cuál será el resultado de las gestiones, Borrell incluso llegó a bromear con esta crisis. «Se me está poniendo una oreja en forma de península arábiga a base de tener que ocuparme continuamente de un problema que ciertamente es importante». Confirmó así que este capítulo no está aún cerrado.

La firma convoca a los sindicatos para retomar las negociaciones del plan industrial

En medio de la polémica suscitada por el contrato de construcción de las cinco corbetas para la Armada de Arabia Saudí, Navantia ha convocado a los representantes de su plantilla para reanudar las negociaciones del plan estratégico, diseñado para el período comprendido entre este año y el 2022, en un claro gesto que transmite tranquilidad en la compañía. Hasta el momento, ambas partes habían analizado cada uno de los ejes principales sobre los que se asienta el plan de futuro, que prevé sacar de la uvi económica a la firma, rejuvenecer su plantilla, transformar sus procesos de acuerdo al modelo de astillero 4.0 y pactar un convenio colectivo único para todo su personal, actualmente regido por varios textos, dependiendo de si pertenecen a la antigua rama civil o a la militar.

La próxima reunión se celebrará en Madrid el miércoles, día 19, y servirá para avanzar en un plan que ambas partes consideran imprescindible para consolidar el futuro de la compañía.

En el meollo

Aunque dirección y sindicatos han mantenido ya varios encuentros, todavía no se ha entrado en el meollo de las conversaciones, las que arrojarán qué número de trabajadores serán jubilados -y si, como parece, será de forma anticipada- y cuántos se incorporarán a la plantilla. Por otro lado, aunque ya han sido pactados algunos de los contenidos de lo que será el futuro convenio único, también resta por entrar en la negociación de las partes más complicadas para unificar los convenios en vigor.

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