Defensa autoriza la venta de bombas a Arabia Saudí y despeja el contrato de Navantia

Las intensas gestiones diplomáticas y la presión laboral y política han precipitado el fin del conflicto por el pedido

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ferrol / la voz

Diez días después de que saltaran todas las alarmas por la decisión del Gobierno de paralizar la venta de bombas a Arabia Saudí y después de múltiples gestiones políticas y diplomáticas, la crisis puede quedar atrás. El Ministerio de Defensa ha dado luz verde al suministro al mencionado país de las 400 bombas láser que estaban en liza, lo que ha despejado definitivamente los temores sobre el riesgo de continuidad del contrato de construcción de las cinco corbetas en los astilleros de Navantia. Así lo recogió ayer El Periódico de Cataluña, que cita fuentes diplomáticas conocedoras del comunicado que al parecer realizó el Ejecutivo central al reino árabe de que se entregarán las bombas, tal y como recoge el contrato firmado en el año 2015.

No obstante, ni el Ministerio de Defensa ni el de Asuntos Exteriores -que ha jugado un papel esencial en la resolución de esta crisis- confirmaron ni tampoco desmintieron este extremo.

El anuncio se produce tan solo dos días después de que la ministra de Defensa, Margarita Robles, asegurase en el Senado que ese contrato, como otros muchos, estaba parado para ser sometido a estudio, en el marco de un proceso habitual cuando se produce un relevo en el Ejecutivo central. Entonces no concretó el plazo en el que se mantendría congelado ese encargo, aunque reiteró en varias ocasiones que el Gobierno español va a regirse siempre por las directrices de la Organización de las Naciones Unidas, en clara alusión al conflicto de Arabia Saudí con Yemen.

El encargo armamentístico está valorado en nueve millones de euros y, de confirmarse que ha sido desbloqueado, no ha pasado por ninguna comisión interministerial previa a un Consejo de Ministros, como anunció el propio Gobierno el pasado viernes, en plena oleada de protestas de los trabajadores de Navantia en San Fernando (Cádiz).

En juego estaba el encargo de construcción de cinco corbetas para la Armada saudí, firmado desde el pasado mes de julio pero que no entrará en vigor hasta el próximo octubre. El temor a que Arabia Saudí pudiese tomar represalias por la decisión del Gobierno español de paralizar el suministro de las bombas y anular ese contrato llevó a los trabajadores de Navantia en San Fernando -planta en la que se construirán mayoritariamente los buques- a echarse a la calle. También se produjo una cascada de declaraciones políticas criticando la decisión del gabinete de Robles.

Llamadas a la calma

En los últimos días, el Ejecutivo de Pedro Sánchez no ha dejado de mandar mensajes de tranquilidad para aplacar los ánimos. Ayer mismo, la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, defendió que este había actuado con seriedad, coordinación, orden y responsabilidad respecto a los contratos con Arabia Saudí y pidió «tranquilidad absoluta» a los trabajadores de las factorías de Navantia tanto de Cádiz como de Ferrol, de los que dijo atender sus reivindicaciones laborales.

También subrayó que el Gobierno nunca ha puesto en peligro los empleos y los encargos actualmente en marcha en Navantia, ni ha abandonado sus responsabilidades respecto a ellos. Además de la ocupación que va a implicar ese contrato (alrededor de cinco años de carga de trabajo), el pedido tiene una especial trascendencia para el futuro de la empresa, que tiene una situación financiera delicada y que está impulsando un plan estratégico para poder modernizarse y renovar sus plantillas.

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