La fuerte inflación ya se ha comido la subida de la nómina a funcionarios, pensionistas y asalariados

Miles de personas siguen perdiendo capacidad de compra, a una media de 80 euros al año

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SANTIAGO / LA VOZ

Los incrementos de las pensiones y de las retribuciones de funcionarios y asalariados abrieron una esperanza por vez primera en casi un decenio: que miles de personas dejasen de perder poder adquisitivo. Y, sin embargo, la ilusión se ha esfumado bien pronto. La inflación está ya en el 2,2 %, es decir, que se ha comido la subida a los pensionistas (1,6 %), funcionarios (1,5 %) y asalariados (entre un 1 % y un 1,5 %, los que la han disfrutado por acuerdos sectoriales o de empresa).

Es decir, lejos de recuperarla, miles de personas siguen perdiendo capacidad de compra, a una media de 80 euros al año, según un reciente estudio de Adecco. A un ritmo inferior, pero continúan sufriéndola.

Este escenario abre la puerta a varias reflexiones. La primera es que los precios no están desbocados: un IPC de entre el 2 y el 3 % casa con cifras normales en una economía. El problema reside en el prolongado proceso de ajuste de las rentas de los hogares, la gran herramienta para ganar competitividad en plena crisis.

En segundo lugar, se trata de un problema que afecta a una gran mayoría social. En Galicia, hay más de 700.000 pensionistas, unos 200.000 empleados públicos y más de 700.000 asalariados. Más de 1,6 millones de personas en una comunidad de apenas 2,7.

El hecho de que la subida de precios haya echado por tierra la recuperación del poder adquisitivo revela otro problema propio: la inflación está impulsada, sobre todo, por el incremento de la luz y de los combustibles. Mientras las pequeñas empresas se esfuerzan en no repercutir precios, en ser competitivas, al igual que el conjunto de los ciudadanos, dos sectores oligopolísticos tiran por la borda todo ese esfuerzo enorme de la sociedad.

Las compañías (se acaba de sellar un acuerdo de subida salarial entre sindicatos y patronal) y el sector público (el acuerdo con Hacienda prevé subidas hasta el 2020) hacen un esfuerzo de gasto para retribuir mejor las rentas, recuperar capacidad de compra y activar la demanda interna de consumo, pero la inflación se los traga.

Los hogares soportan casi un decenio (desde el 2010) de pérdidas de poder adquisitivo que no se está corrigiendo en tres años de crecimiento medio del 3 %.

Precariedad en el mercado laboral, pero más cotizantes

Para advertir lo dura que se les puede hacer a muchos la cuesta de otoño conviene mirar la situación del mercado laboral. Y el mes de septiembre arranca por primera vez desde el año 2010 con más de un millón de gallegos cotizando a la Seguridad Social. Se venía quedando por debajo por el final de los contratos de verano, vinculados a los servicios. Este año se ha logrado en buena medida porque ha habido más contratos que nunca, 330.000 de junio a agosto. Y esto revela la enorme precariedad, con bajos sueldos y temporalidad.

El pago a crédito con tarjeta crece más de un 20 % en los meses de verano

r. santamarta

Los préstamos al consumo repuntan con las vacaciones, y ese pago retardado complica aún más el último tercio del año

La vuelta a la rutina, a las puertas del otoño, viene con pagos previsibles, como impuestos municipales que se concentran en la última parte del año, o los costes de la vuelta al colegio; y con otros mayores de lo aguardado, como está sucediendo con la luz o los carburantes este año. Y algunos, inesperados, por olvidados. El principal, el de las tarjetas de crédito. El pago con esta fórmula se ha generalizado en los tres últimos años, sobre todo en los meses estivales, buscando la comodidad de aplazar el coste de las vacaciones o de blindarse con alguno de los seguros asociados que traen esas tarjetas.

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