Vestas desprecia el nuevo bum eólico

La multinacional danesa certifica el cierre de la planta de León pese a manejar encargos millonarios para los nuevos parques, entre ellos varios en Galicia


redacción / la voz

La multinacional danesa Vestas, en la que participa el propio Gobierno de Copenhague, con un 3 % del capital, insiste en cerrar una de sus tres fábricas que posee en España, la situada en Villadangos del Páramo (León), y reforzar a cambio, dice, las de Viveiro y Daimiel (Ciudad Real). La dirección de la compañía intentó entregarles este viernes a los representantes del comité de empresa el expediente de regulación de empleo (ERE) de extinción para los casi 400 trabajadores leoneses, aunque los sindicatos se negaron a recoger documentación alguna. Pero este gesto no impedirá que los planes de cierre sigan adelante. La plantilla se turna desde hace semanas para acampar ante las instalaciones y evitar así el posible traslado de maquinaria.

Vestas recibió del Igape algo más de un millón en subvenciones para su planta gallega Vestas quiere poner pies en polvorosa y llevarse a Rusia, la India y China la producción de góndolas que construía en León, y hacerlo, además, en pleno bum del sector eólico en España, donde se construirán un centenar de parques nuevos, una treintena de ellos en Galicia, en los dos próximos años. Y las piezas de muchos de ellos llevarán el sello del constructor danés, que maneja contratos millonarios con algunas de las principales promotoras eólicas del país. Como Naturgy, antigua Gas Natural Fenosa, que ha contratado a Vestas, Gamesa y Nordex como principales suministradoras para sus parques. O la gallega Greenalia, que todavía no ha decidido quién será su proveedor. La duda está entre la danesa y su gran competidora, Gamesa. Norvento tampoco ha decidido quién será su constructor y Enel Green Power (Endesa) tiene acuerdos con Siemens Gamesa.

La fábrica de Viveiro, con unos 210 trabajadores, queda fuera de los luctuosos planes de Vestas. La multinacional fabrica allí otra pieza del molino de viento, el generador, que o exporta o envía a la planta leonesa condenada al cierre. De momento, no tiene pedidos para los nuevos parques eólicos que se construirán en España, según Eladio Quenlle, secretario de la Federación de Industria de UGT Costa Lucense.

Pablo Martínez, representante de ese mismo sindicato en el comité de empresa de la planta de Villadangos, está convencido de que la multinacional danesa quiere echar el cierre a todas sus instalaciones españolas y deslocalizar la producción a países con mano de obra más barata. Pero el nuevo modelo que está imponiendo consiste en la subcontratación de fábricas. Como la de Rusia, explica Pablo Martínez, donde Vestas pone la inversión y la tecnología, y otra compañía construye la planta y contrata al personal necesario.

La multinacional se quiere ir de León tras vencer el plazo de mantenimiento del empleo al que estaba obligada a cambio de beneficiarse de las distintas subvenciones que percibió en Castilla y León: 13 millones de euros.

En Galicia, según la Xunta, en los últimos siete años, el Instituto Galego de Promoción Económica (Igape) concedió a Vestas una ayuda de 1,03 millones, por una inversión realizada por la compañía que sumó 11 millones. Tal incentivo incluía el mantenimiento de 137 puestos de trabajo y la creación de 20 indefinidos. Esta obligación caducó en el 2013, informaron fuentes del Igape. 

Pendiente de una ayuda anulada

La compañía tuvo que devolver 2,3 millones del Estado por incumplir algunas condiciones con el proyecto subvencionado. La multinacional denunció tal devolución y está pendiente todavía de resolución judicial.

Este instituto otorgó otras dos ayudas a Vestas, en 1998 y en el 2003, que suman 240.000 euros.

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