¿Por qué sube sin parar la factura de la luz?

A dos días para que culmine el mes, el recibo medio se encuentra ya los 75 euros, lo que supone un incremento del 1% con respecto a julio

El embalse de Belesar liberando agua para no llevar al limite de seguridad, en una imagen de archivo
El embalse de Belesar liberando agua para no llevar al limite de seguridad, en una imagen de archivo

Colpisa

No importa que los pantanos se encuentren a nivel muy superior al que tenían el verano pasado, tras las abundantes lluvias de la pasada primavera. Ni siquiera las precipitaciones de la primera parte del año pueden contener lo que ya es un imparable coste de la electricidad, cuyo precio se superó este miércoles los 70 euros por megavatio/hora, la mayor referencia para un día en lo que va de año. Con el precio disparado, la factura que pagan los clientes tampoco para de subir. A falta de dos días para que culmine el mes, el recibo medio se encuentra ya los 75 euros, lo que supone un incremento del 1% con respecto a julio.

Los consumidores volverán a ver en su próxima factura un incremento del importe que abonan a su compañía eléctrica -siempre que se trate de contratos vinculados al precio regulado (PVPC), un 45% del total-, en lo que será la cuantía más elevada de todo el año. Y será así en pleno agosto, un periodo en el que históricamente los precios no suelen ser muy elevados al tratarse de un mes con menos demanda de lo habitual por el parón de la actividad de muchas empresas. Con el auge de precios de agosto, los españoles habrán visto cómo en el último año la misma factura de la luz -calculada para una potencia media de 4,7 kilovatios y un consumo de 325 kilovatios/hora al mes- se ha incremento más de un 10%.

Hace 12 meses se pagaban poco más de 67 euros. Además, si se compara esta cifra con la de la última factura de 2017, el auge del importe será del 5% en los últimos ocho meses. Lo peor puede estar aún por venir si se confirman las previsiones que marca el mercado de futuros, al avanzar un último cuatrimestre con el coste de la luz por encima de los 70 euros/Mwh, lo que convertiría a 2018 en el año más caro de la historia con el actual sistema.

La conjunción de factores negativos vuelve a ser la clave para comprender por qué la luz sube sin parar. Lo hace a pesar de que la producción hidroeléctrica apenas supera el 10% del total en agosto, con un nivel de agua embalsado que es un 38% superior al del mismo mes del año pasado. Además, la falta de viento provoca que las eólicas aporten un mínimo 14%. Tienen que ser las nucleares (25%) -ante otra parálisis en Francia- y el carbón (16%) las que más electricidad aporten para garantizar el suministro. El uso del carbón dispara las emisiones, en un momento en el que el precio de los derechos por emitir dióxido de carbono (CO2) es el doble que el de principios de año.

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