Solo diez concellos mantienen una ratio de dos cotizantes por cada jubilado

Aunque en 164 municipios hay aún más pensionistas que trabajadores, la cifra ha mejorado al reactivarse el empleo


redacción / la voz

El debate sobre el futuro de las pensiones no es nuevo en España. De hecho, nunca ha dejado de estar sobre la mesa. Y en cierto modo es positivo, porque los expertos siempre dicen que ha de ser un tema en permanente revisión, porque la esperanza de vida sigue creciendo; y el gasto, por tanto, seguirá aumentando. Ahora bien, ese debate alcanza una dimensión preocupante en Galicia, una de las comunidades en las que porcentualmente más hogares dependen de las pensiones públicas. Y donde los fondos para pagarlas llegan de la hucha común del Estado, porque no las cubren las cotizaciones sociales. Y cuando se baja hasta los datos micro, a los municipios, las grietas del sistema se ven mayores, porque hay situaciones de desequilibrio extremo.

¿En cuántos concellos hay más jubilados que trabajadores?

Al cierre del 2017, en 164 de los 313 ayuntamientos gallegos se contaban más pensionistas que trabajadores cotizando, según los datos que este agosto ha actualizado el Instituto Galego de Estatística (IGE). La cifra es muy preocupante: son más de la mitad de los concellos en esa situación. Y en O Irixo, Verea, Vilardevós, O Bolo, Quintela de Leirado, Beariz, Calvos de Randín o Avión (todos ellos, en zonas de interior de Ourense) el dato es crítico: hay el triple de ciudadanos cobrando una pensión que cotizando para el sistema.

¿Ha mejorado la situación con la recuperación económica?

Aunque los datos inquietan, sobre todo fuera de las ciudades de la zona atlántica, se puede ver algo de luz: han mejorado en los últimos cinco años, coincidiendo con la recuperación económica. Hace un lustro, justo cuando Galicia (y España) salían de la segunda recesión, había 179 municipios en los que se daba esa circunstancia. Vilasantar, Cuntis, A Cañiza o Vilarmaior están entre esos que han mejorado en este lustro. Pero no debe llevar a engaño: aunque hay menos municipios en desequilibrio, en Galicia sigue creciendo la cifra de pensionistas a un ritmo muy rápido. Y las cotizaciones sociales en la comunidad siguen siendo insuficientes.

¿Cuál debe ser la ratio entre pensionistas y afiliados?

Lo ideal es que por cada pensionista cobrando del sistema público haya al menos tres cotizantes que, con sus aportaciones, cubran prestaciones de jubilación, viudedad, invalidez... Sin embargo, los economistas creen que ya no es la única variable que mirar. «Esa relación tiene sentido, y sería suficiente, cuando hablamos de un sistema en el que los nuevos cotizantes tienen unos salarios dignos, pero con la precarización actual atender solo a la ratio puede ser insuficiente», explica Santiago Lago, catedrático de Economía Aplicada. «Para ver el equilibrio del sistema hay que atender a otros valores, como lo que están cobrando los pensionistas que se incorporan al sistema, con jubilaciones más altas; lo que aportan los nuevos contratados, que es menos; y también el porcentaje de autónomos que hay, porque suelen cotizan por la base mínima», añade.

¿Y cómo está Galicia?

Pues en una situación realmente crítica, con una ratio apenas por encima de 1,4. La mitad de lo que sería aconsejable. Solamente hay un municipio, Ames, en el que la proporción está en esos valores de 3-1. Se trata del concello con la edad media más baja de la comunidad, el ayuntamiento al que se han mudado buena parte de los jóvenes del área de Santiago. Hay otros nueve municipios en los que la relación es menos preocupante, al situarse por encima de los dos afiliados por pensionista. Ahí están Oroso, Arteixo, Cambre, Culleredo, Barbadás, Teo, O Porriño, Salceda de Caselas y Oleiros. Todos, municipios de las áreas urbanas de Vigo, A Coruña, Santiago y Ourense. Y resulta que ninguna de las siete ciudades se encuentra en esa posición: solo Santiago y Pontevedra se aproximan, pero están aún por debajo de la relación 2-1.

A partir de ahí, 140 municipios en los que la ratio está ya cerca del 1-1, y los 163 citados anteriormente con una proporción negativa.

¿Es sostenible el sistema?

Difícilmente. «Estamos en un momento extremadamente complejo», resume Santiago Lago. Básicamente porque los costes del sistema se están incrementando mes a mes por la entrada de jubilados con cotizaciones aún altas; porque las bajas del sistema (por fallecimiento) tenían prestaciones bajas; porque las cotizaciones de los nuevos empleos, temporales un 80 %, no cubren el agujero de la Seguridad Social; y porque aún falta el gran reto: la retirada de la generación del baby boom, que conllevará un mayor gasto.

Un 36 % de los hogares gallegos dependen de estas prestaciones

El impacto de las pensiones en Galicia va más allá del problema demográfico que hay detrás. Es una cuestión de pura supervivencia en muchos hogares gallegos. Tanto como que un 36 % las familias de la comunidad tienen como principal fuente de ingresos una prestación de este tipo, según los datos de una encuesta del IGE, con respuestas hasta el 2016. El dato permanece prácticamente inalterado desde el año 2012. Es decir, que pese a la recuperación del pulso empresarial y a la creación de empleo, más de un tercio de las familias de la comunidad tienen por ingresos una pensión de jubilación, de viudedad o de incapacidad. Justo antes de que estallara la crisis esa cifra estaba por debajo del 28 %.

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