Los fuertes descuentos disparan casi un 25 % las ventas de coches en Galicia en un solo mes

Los concesionarios rebajan hasta el 40 % para liquidar el estocaje ante la nueva homologación

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madrid / la voz

Los concesionarios gallegos están de rebajas este verano. Y no unas cualquiera: los descuentos están alcanzando los 10.000 euros en modelos de alta gama, y la media de descuento está entre el 20 y el 25 %, aunque en algunos casos llega al 40 %.

No es algo casual. La entrada en vigor el próximo 1 de septiembre de una nueva normativa europea, la WLTP (Procedimiento Mundial Armonizado de Pruebas para Vehículos Ligeros, por sus siglas en inglés), más estricta con las emisiones contaminantes de los vehículos -a raíz del escándalo del dieselgate-, les ha obligado a redoblar esfuerzos para deshacerse de todo el estocaje de coches que puedan antes de esa fecha. Y las gangas son el mejor reclamo, como lo demuestra que las ventas se hayan disparado en la comunidad un 23 % en lo que llevamos de mes (hasta un 40 % en el conjunto de España). El dato, comparado con el año pasado, es revelador: en agosto del 2017 ese incremento se quedó en un 12 %. Y ya había sido un muy buen agosto. Aunque entonces creció gracias a la renovación de flotas de empresa. Ahora el tirón es de los particulares. El «efecto rebajas» funciona, tanto que, como se puede ver, duplica las ventas.

Fuentes del sector destacan que la campaña de ventas en agosto, un mes tradicionalmente más flojo, está siendo intensa y le está dando «un empujón» a un año que ya no estaba siendo nada malo, con un crecimiento del 11 %.

En Galicia, en lo que va de mes se han comercializado ya 1.002 vehículos diésel, con una ligera caída del 3 % por el efecto del miedo a la futura subida impositiva y a las restricciones de circulación, y 1.436 de gasolina, lo que supone un incremento del 51 % respecto al mismo mes del año anterior. El cambio de tendencia se está asentando. «La gente está anticipando su decisión de compra aprovechando los descuentos, que están entre los 5.000 y los 7.000 euros», explican las fuentes consultadas en la red comercial gallega. 

Adelantando las compras

La adquisición de un coche, que muchos consumidores tenían previsto hacer en octubre o en noviembre, se adelanta porque confluyen los intereses de comprador y vendedor. Y es que, dado que todos los vehículos que lleguen a los concesionarios a partir del 1 de septiembre tendrán que estar homologados según la nueva normativa de emisiones, la red comercial tiene que deshacerse de las miles de unidades que ya tienen, nuevas, automatriculadas y en perfecto estado para circular: la WLTP afecta únicamente al impuesto de matriculación que se paga por el coche en función de lo que contamina. De ahí que los vehículos con la homologación actual (la NEDC) se ofrezcan con atractivos descuentos, pese a que serán siendo perfectamente legales, con motores idénticos a los de nueva fabricación y que podrán circular sin restricciones.

Los concesionarios han disparado las automatriculaciones de las unidades de su estocaje -que se venden como de ocasión o kilómetro cero- y que, adquiridas antes del 1 de septiembre, suman a la rebaja en el precio la ausencia de impuesto de matriculación. Porque adaptar las emisiones de estos vehículos a las nuevas exigencias normativas tendría un coste mucho mayor para las marcas que liquidarlos a menor precio, y a los clientes les alegra doblemente el bolsillo el descuento y el ahorro fiscal.

El 80 % de los exentos pagará

Cabe recordar que actualmente el 60 % de los vehículos que se venden en España están exentos de pagar el impuesto de matriculación, ya que sus emisiones de CO2 están por debajo de los 120 gramos por kilómetro. Con la entrada en vigor de la nueva homologación, más restrictiva, el 80 % de esos coches que hasta ahora no pagaban tendrá que hacerlo, al menos, en el tramo más bajo del impuesto, el 4,75 % del precio de venta, ya que sus emisiones están entre los 120 y los 160 gramos, calculan desde el sector. Ese tributo tiene dos tramos más: del 9,75 % para las emisiones entre 160 y 200 gramos; y del 14,75 % para los que superen esta última cifra.

En cualquier caso, la percepción de los concesionarios sobre el ritmo de las ventas este verano es muy positiva, hasta el punto de que no esperan tener un problema de exceso de estocaje en septiembre. No en vano, las marcas llevan nueve meses planificando la salida de estas unidades, que en una semana ya no podrán comercializarse como nuevos.

En lo que respecta al crecimiento de las ventas de coches de gasolina en detrimento de los diésel -que hasta hace bien poco eran siete de cada diez nuevas matriculaciones-, la industria sostiene que responde al miedo a la subida de impuestos al combustible y a las restricciones para que circulen por las ciudades, pero confían en que se normalizará a lo largo del año. «Escoger gasoil o gasolina debe ser una decisión racional en función de los kilómetros anuales que se hagan. El problema son los coches antiguos, no el diésel», dicen.

Un atípico agosto por el boca a boca

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Los concesionarios gallegos se llenan de clientes buscando unos descuentos que no aparecen en la cartelería

Los concesionarios gallegos están haciendo su agosto... en agosto. Y esto es noticia porque cualquiera que se haya asomado ese mes, otro año, a alguno de los puntos de venta de coches habrá constatado que no es un momento especialmente propicio: ni campañas especiales, ni colas esperando por el comercial de turno, ni novedades...

Hasta este agosto del 2018. La red de concesionarios de la práctica totalidad de las marcas -caso aparte aquellas que hace meses ya adaptaron todos sus motores a la venta a la nueva homologación- están promoviendo fuertes descuentos que funcionan por el boca a boca. Porque es muy difícil encontrar esas rebajas bien explícitas en los escaparates. Un paseo por los diferentes puntos de venta en Galicia y solo se encuentran cartelones en algunos centros de venta en Lugo y en Narón.

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Paros en las factorías por la homologación y el súbito repunte de los vehículos de gasolina

Todo el movimiento que se ha dado en los últimos meses alrededor de los motores diésel, con un posible encarecimiento vía fiscalidad en la compra y en el propio combustible, unido al fortísimo repunte de las ventas de los autos de gasolina coincidiendo con los descuentos en los concesionarios, está teniendo consecuencias también en las fábricas. La de Volkswagen en Navarra se ha visto obligada a parar la actividad durante ocho días, dejando de producir unos 11.000 vehículos. La dirección de la planta convocó de urgencia a los sindicatos para trasladarles su intención de iniciar la tramitación de un ERE temporal en septiembre. Hay problemas con la homologación de los motores en Alemania y dificultades para servirlos, unido al cambio de clientes, de diésel a gasolina. Seat prevé desconvocar los días de producción adicional previstos en varios fines de semana en otoño para reducir el número de coches, también debido a la falta de suficientes motores por las mismas causas. PSA Vigo no prevé nada aún.

Industria negocia con el sector retrasar la subida del impuesto de matriculación

«Un poco de tranquilidad, que no habrá hachazo». Desde el Ministerio de Industria, que dirige Reyes Maroto, llaman a la calma ante la inminente entrada en vigor de la WLTP y a su traducción práctica: la subida del impuesto de matriculación para muchos vehículos que, hasta ahora, estaban exentos de abonarlo.

De hecho, tanto Industria como el sector explican que están «negociando» qué hacer a partir del 1 de enero del 2019, ya que entre el 1 de septiembre y el 31 de diciembre de este año ya está aprobada una moratoria para que «el impacto de la transición al nuevo sistema sea menor».

Ampliar la moratoria

Sin embargo no se ha tomado aún ninguna decisión. «Lo estamos estudiando a ver si se amplía la moratoria más allá de1 1 de enero. Pero será lo que permita Bruselas y aún no sabemos cuánto. La decisión se tomará en las próximas semanas», explican desde el ministerio, subrayando que no hay afán recaudador sino preocupación medioambiental. «Lo que se pretende es que se sigan sustituyendo coches antiguos y que contaminan mucho, y que esto no afecte negativamente a un sector tan importante para el país como el de la automoción».

En este punto la Administración coincide con la industria, que destaca que está trabajando intensamente para reducir las emisiones de los motores y que el nuevo test WLTP no tenga impacto, vía fiscal, en el bolsillo de los consumidores. «Extender la moratoria al 2019 -señala el sector- daría más margen a la industria para mejorar los motores. Pero de momento todo está en el aire».

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