Tsipras elige la icónica Ítaca para proclamar el adiós al rescate griego

«Es el fin de la Odisea moderna», dice el presidente heleno, aunque el país seguirá vigilado por la troika

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El primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, celebró ayer desde la simbólica Ítaca el fin de «la Odisea moderna» en la que ha vivido sumido el país durante estos últimos ocho años y, tras la culminación del programa de rescate financiero, ha dado también por terminada la etapa de la austeridad y al «desertificación social». «Ítaca será de nuevo identificada con el final de una Odisea moderna que ha sido muy difícil para el pueblo griego», dijo al llegar a la isla a la que según el poema de Homero regresó Ulises tras la guerra de Troya, después de un periplo de diez años por el mar.

Ya ante las cámaras y en un discurso a la nación, el primer ministro griego afirmó que Grecia «recupera su derecho a diseñar su futuro». «Hoy amanece un nuevo día en nuestro país, un día histórico. Los rescates de la recesión, de la austeridad y de la desertificación social han terminado por fin». El líder de Syriza emplazó a los griegos a ser optimistas de cara a unos días que prevé mejores, nueve años después del inicio de una crisis de deuda que ha derivado en sucesivos programas de rescate y en recortes masivos del gasto público.

Tsipras recordó que durante los primeros dos programas de rescate, bajo los Gobiernos de Yorgos Papandreu (Pasok) Y Andonis Samarás (Nueva Democracia) se aplicaron en Grecia medidas de austeridad por un total de 65.000 millones de euros. No mencionó, en cambio, la cuantía de los sacrificios que trajo el tercer programa, firmado por él a los pocos meses de asumir el Gobierno en el 2015.

Pese a dejar atrás el rescate, la troika seguirá vigilando la situación de la economía griega, con una abultadísima deuda.

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