El grupo industrial Invertaresa pide su liquidación y aboca al paro a 120 personas

El grupo, vinculado a la energía y a la construcción, alega que no ha podido hallar comprador

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redacción / la voz

Invertaresa, un gigante gallego de la construcción y la energía en concurso de acreedores desde la pasada primavera, está a punto de echar el cierre. El grupo, conformado por una serie de empresas con sede en A Coruña, ha presentado en un juzgado de lo mercantil de esa ciudad una petición para que varias de sus filiales, las más relevantes, vayan a la liquidación. La marca más importante es Isowat Made, con fábrica en el polígono industrial de A Grela, pero también en Medina del Campo (Valladolid). También ha hecho lo propio, según las fuentes consultadas, con Aprihorsa, su factoría en Carballo, ya sin actividad; y con Taresa Norte, también con sede en A Coruña. Solo queda fuera, de forma testimonial, la matriz, Invertaresa, aunque no tiene actividad propia.

Esa petición de liquidación la tendrá que abordar a inicios de septiembre el juez, y, salvo sorpresa, derivará en el cierre de la actividad y el desmantelamiento de un grupo que llegó a contar con 260 empleados y producción repartida entre España, Marruecos y Colombia. Actualmente el grupo tiene en Galicia entre 120 y 130 empleados, cuyo futuro es más que negro, como admiten también los sindicatos. «Ha habido una gestión negligente por parte del propietario, que con su actitud temeraria ha puesto a la empresa en una situación delicadísima», denuncia Víctor Ledo, responsable de Industria en Comisiones Obreras, el sindicato mayoritario en el grupo. Al frente de este conglomerado industrial se encuentra el empresario Roberto Díaz Rincón, aunque en el escrito remitido al juez se insta a su relevo para que las filiales queden en manos del administrador concursal.

En la petición de liquidación para su principal empresa, Isowat, la dirección explica que solicitó acogerse a un concurso voluntario de acreedores con el objetivo de obtener liquidez, hacer frente a sus deudas y poder mantener la actividad. Pero pasados los meses la situación no ha mejorado. La dirección se movió para intentar encontrar un comprador para las diferentes fábricas, pero no ha fructificado, aunque hubo ofertas, apuntan fuentes que prefieren no desvelar su identidad. Por ejemplo, para Talleres Reunidos, especializada en pinturas y que trabajaba para Navantia -coincide que ahora se prepara una importante carga de trabajo para ese astillero-. Es posible, apuntan esas mismas fuentes, que los potenciales compradores hayan optado por esperar a esa liquidación y quedarse con activos en saldo.

Ha sido esa definitiva falta de comprador -y el cierre de financiación bancaria, por problemas que el dueño arrastra con varias entidades- la que ha terminado llevando a la cúpula a pedir la liquidación de Isowat y el resto de filiales. Lo registró el 30 de julio. Dos semanas después, la ministra de Industria, Reyes Maroto, se reunió con trabajadores de la factoría de Valladolid anunciando que mediaría para encontrar una solución. Posiblemente desconociera esa circunstancia, porque difícilmente la empresa podrá remontar ya, salvo que durante la fase de liquidación algún comprador se haga con las factorías aprovechando la quiebra.

Nóminas atrasadas

Mientras, los trabajadores se enfrentan no solo a un futuro negro, sino a un presente de difícil digestión. La empresa les debe parte de la extra de junio, y también las nóminas de febrero, marzo y abril, según explican trabajadores gallegos.

La plantilla está perpleja, porque las perspectivas de negocio del grupo no parecían tan oscuras, sobre todo después de superar la crisis del ladrillo, una de sus áreas de negocio. Había buenas expectativas por la reactivación del mercado del eólico -hace piezas eléctricas- y también por los contratos que se habían suscrito con Red Eléctrica, Acciona, Iberdrola y Naturgy (la antigua Fenosa). Contratos todos ellos ahora en el aire, pendientes de si se podrán entregar a tiempo.

Desde Comisiones Obreras ya se han puesto en contacto con la Xunta para tratar de encontrar «una solución que permita la recolocación de todos los trabajadores, además en un sector en el que hay expectativas de trabajo, y que es industria 4.0, esa que las administraciones tanto quieren potenciar», apunta Víctor Ledo. El comité de empresa tiene prevista una reunión esta semana para abordar los siguientes pasos a dar.

Sigue el goteo de despidos en Sargadelos y el caso llega al juzgado

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No se descarta una asamblea para pedir la revocación de la exlíder del comité, hoy delegada de UGT

La dirección de Sargadelos anunció el viernes que prescindiría de 49 empleados de la fábrica de Cervo en un plazo aproximado de dos meses, poniendo en grave riesgo la continuidad de la factoría, justo cuando remonta en ventas y presenta nuevos productos.

Aquel 17 de agosto estaba previsto entregar diez cartas de despido, el lunes continuaron los ceses, y el goteo de salidas siguió ayer. A falta de información oficial, las fuentes consultadas indican que podrían haber salido ya de la empresa alrededor de una veintena de trabajadores. En los próximos días es posible que haya movimientos por parte de la dirección.

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