El «brexit» empieza a pasar factura al mercado laboral del Reino Unido

Compañías británicas se ven con problemas para cubrir puestos, y pequeños empresarios gallegos en Londres también lo constatan

.Irene Lorenzo y Teresa Holmes en el puesto de productos españoles en el mercado de Brockley
Irene Lorenzo y Teresa Holmes en el puesto de productos españoles en el mercado de Brockley

londres / la voz

«Sí, hace falta personal. En mi local llevo dos meses buscando un camarero». El caso lo expone el pontevedrés Sergio Fariña, responsable del restaurante Arthur Hooper en Londres. La suya es una realidad que está afectando ya a buena parte de los empresarios del Reino Unido, que luchan por cubrir las vacantes de personal en sus negocios tras constatar una caída de la llegada de nuevos trabajadores desde la Unión Europea. La hostelería lo está notando especialmente.

Fariña recuerda cómo entre los años 2008 y 2009, cuando se notaba con virulencia la crisis en España, Portugal e Italia, veía cada día a gente pidiendo un puesto. Pero las cosas han cambiado tras la votación para salir de la Unión. En Londres se calcula que el 70 % del personal que trabaja en hostelería es extranjero, y desde la victoria del brexit la llegada de comunitarios se ha desplomado; está en su nivel más bajo desde el 2013, según las últimas cifras oficiales, que apuntan a una migración neta procedente del bloque comunitario de unas 101.000 personas durante el pasado 2017. Y puede seguir cayendo mientras se ajustan las condiciones de esa salida, negociada o no. La fecha está clara: en marzo del 2019 se despiden de la Unión. Y hay temor entre aquellos que quieren trabajar en la isla. ¿En qué situación quedarán? 

En ese contexto, los empleadores en el Reino Unido están sufriendo ahora lo que se ha dado en llamar shock de oferta. Según una encuesta, el número de candidatos por vacante ha caído notablemente desde el verano pasado. Y a la vez esta escasez está obligando a muchas empresas a aumentar los salarios, según un informe elaborado por el Instituto Colegiado de Personal y Desarrollo. De hecho, la mitad de las empresas que sufren este problema han tenido que aumentar el salario inicial para atraer personal. Alex Fleming, del equipo selección de personal del Adecco, que ayudó a realizar ese estudio, cree que con el brexit se avecina «una escasez de talento y un mercado más competitivo que obligará a ofrecer salarios más atractivos» para captar personal. 

El pontevedrés Sergio Fariña teme la subida del precio de los proveedores de hostelería y perder sus derechos como ciudadano europeo
El pontevedrés Sergio Fariña teme la subida del precio de los proveedores de hostelería y perder sus derechos como ciudadano europeo

Sergio Fariña, por el momento, prefiere hacerse horas extras hasta encontrar a buenos profesionales. Reconoce que si esta situación se hubiese dado en el 2001, cuando llegó a Londres, «quizás no hubiese salido de España». Recuerda que ahora, además, las cosas allí están mejor. «Aquí [por Londres] el precio de la vivienda y el transporte es muy caro, por lo que si no mejoras en un par de meses, te vas porque el coste total lo hace insostenible».

A todo lo anterior hay que unir otros temores, como la subida del precio de las bebidas y alimentos, y la caída del valor de la libra. «Mi proveedor ya no me trae ni limones ni naranjas de España, son de Egipto o Marruecos, y el del vino ya advierte de que los precios van a subir más», explica Sergio Fariña. Este empresario se hizo conocido por el vídeo que mostraba cómo impidió la entrada a su restaurante de un terrorista en los atentados del mercado de Borough. Reconoce que la victoria del brexit le pilló desprevenido y cree que desde ese día, a nivel laboral, el país está yendo a peor. Confía en un acuerdo entre Londres y Bruselas que mantenga los derechos actuales de los ciudadanos europeos, pero ya predice que grandes restaurantes se verán forzados a buscar personal ante la falta de empleados del continente. 

Los que sostienen la sanidad

En el sureste de Londres, la lucense Irene Lorenzo lleva trabajando como cocinera desde hace casi un año. En su caso, el brexit no la echó para atrás. En su entorno preocupaba más tener que salir fuera, o las dificultades con el idioma: «Yo creo que se pinta al lobo muy fiero, pero en el fondo [los británicos] son conscientes de que en sanidad y otros sectores están sustentados por trabajadores europeos». 

Irene Lorenzo trabaja los sábados en el mercado de Brockley, junto a la copropietaria de L’Oculto, la londinense Teresa Holmes, que lamenta la falta de información sobre cómo se implementará el brexit. «Creo que tendrá un fuerte impacto en los impuestos, y que ralentizará las importaciones de los productos que nosotros vendemos en este negocio», comenta preocupada. Se entiende viendo su puesto en el mercado: una selección de quesos, membrillos, charcutería y vinos españoles. Ayer mismo tenía botellas de Tinto do Umia, de las bodegas Pedralonga, en las Rías Baixas.

 La otra copropietaria de L’Oculto es Ana Gómez, también gallega. Y también comparte el diagnóstico: «El miedo ahora es que no sabemos qué va a pasar, qué impuestos nos van a introducir». Sucede además que Teresa Holmes y Ana Gómez tienen pensado abrir un nuevo local, un restaurante-vinoteca que dará protagonismo a los vinos gallegos. Si ahora el impuesto aduanero es de unas 2,56 libras por cada botella que importan, y unas 30 libras por cada productor, el temor es que este coste aumente y se haga inviable para el bolsillo del cliente británico. Consecuencias del brexit.  

.Los gallegos Fran Fra y Ana Gómez en el restaurante L´Oculto, un local especializado en vinos, productos artesanales y de pequeños productores
Los gallegos Fran Fra y Ana Gómez en el restaurante L´Oculto, un local especializado en vinos, productos artesanales y de pequeños productores

Los otros impactos

A eso se suman el temor a la introducción de un IVA sobre productos que hasta ahora están exentos, como sardinas o queso, y que el período para que esos productos entren en el país se alargue. Ahora todo el proceso, desde la compra hasta la entrega, se solventa en dos semanas gracias al mercado único. «No hay capacidad para preparar a la gente y a las aduanas para el nuevo proceso, va a llevar un tiempo», aventura Gómez, deseosa de que siga la política de libre comercio como hasta ahora.

El jefe de sala del restaurante es Fran Fra, que lleva cuatro años en Londres. Apuesta, en cambio, que los gallegos seguirán emigrando: «No va a hacer las fronteras más duras», dice, mostrándose confiado en que las cosas no cambiarán tanto.

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