La falta de mano de obra le cuesta a Alemania 30.000 millones al año

El país tendrá tres millones de vacantes en el 2030


Berlín / E. La Voz

«Sé que, por ejemplo, en Andalucía hay muchos jóvenes parados», afirmaba hace una semana la nueva presidenta de la policía berlinesa. Barbara Slowik está decidida a combatir la falta de personal que afecta al cuerpo de seguridad de la capital, que deberá pasar de los 17.000 agentes actuales hasta 19.000 en los próximos diez años. Para ello, ante la dificultad de encontrar a candidatos en casa, se ha propuesto reclutarlos en otros países de la UE. Para superar la barrera lingüística, los jóvenes podrían aprender alemán a través de los Institutos Goethe de sus países, propone Slowik, que prevé presentar a finales de mes un decálogo de medidas para crear una imagen de la policía más atractiva a ojos de los extranjeros. 

También el Ejército germano sufre la escasez de personal que, unida al lamentable estado de su equipamiento, motivó 2.500 quejas al Comisario Parlamentario de las Fuerzas Armadas el año pasado. «Muchos soldados están sobrecargados y frustrados», aseguraba Hans-Peter Bartels en su balance anual, en alusión a los 20.000 puestos de oficial y suboficial sin cubrir. El problema demográfico de Alemania, con una de las poblaciones más envejecidas del continente, se agrava a pasos agigantados. De hecho, según el Instituto de Investigación del Mercado Laboral (IAB), la primera potencia europea batió un nuevo récord el año pasado, al cerrar el ejercicio con 1,2 millones de vacantes.

Por paradójico que parezca, el enorme flujo de inmigrantes que ha llegado al país desde hace tres años no ha provocado un alza del desempleo, que roza mínimos históricos, sino todo lo contrario. El que el Gobierno de Angela Merkel estableciera como requisito para el asilo que los demandantes reciban clases de alemán, sumado al hecho de que la mitad de los acogidos son menores que se han incorporado al sistema educativo, ha provocado una carencia de profesores.

Pero si hay un sector que acusa la falta de mano de obra es, sin duda, el sanitario. Algo que se hará aún más evidente cuando entre en vigor el proyecto de ley que acaba de aprobar el Ejecutivo germano, que contempla la creación de 13.000 puestos de trabajo adicionales para la asistencia de ancianos. En este sentido, el Hospital Charité de Berlín, uno de los primeros en contratar a personal de España e Italia en el 2016, se dispone ahora a hacer lo mismo con 70 enfermeros de México y Albania cada año.

Además, la locomotora necesita trabajadores no cualificados para su sector servicios, que no atrae a las nuevas generaciones alemanas, que prefieren cursar carreras universitarias antes de formarse en profesiones con menos prestigio social y que llevan aparejado un salario inferior. 

La falta de personal se triplica

La Federación de Cámaras de Comercio e Industria dio la voz de alarma, al anunciar que el 60 % de las empresas germanas sufren falta de personal. Un porcentaje que se ha triplicado desde el 2010 y que está reduciendo el ritmo de crecimiento económico del país en un 0,9 % anual, un roto de 30.000 millones de euros.

En opinión de los expertos, en el 2030 la cifra de vacantes podría alcanzar los tres millones. Cuando la generación del baby boom se empiece a jubilar, a partir del 2025, será imposible frenar la tendencia. De ahí los esfuerzos por acelerar los trámites de homologación de títulos extranjeros -en un país en el que la burocracia es casi una religión- y por enseñar alemán, el idioma necesario para trabajar, salvo que se busque un empleo en el sector servicios en las grandes ciudades o en el campo de la ingeniería, en los que basta con un buen nivel de inglés.

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