La aeronáutica gallega salta al espacio

Delta Vigo y Utingal, ambos proveedores de primer nivel de Airbus, entran en el proyecto del cohete espacial europeo Ariane 6, cuyo lanzamiento será en el 2020

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vigo / la voz

El próximo año será el 40 aniversario del lanzamiento del primer cohete europeo Ariane 1. A lo largo de estas cuatro décadas, la familia de la lanzadera Ariane, que va por su quinta versión, ha puesto en órbita centenares de satélites de telecomunicaciones. Hay una nueva generación en marcha, el Ariane 6, impulsada por la ESA (Agencia Espacial Europea). Atravesará por primera vez la atmósfera en el 2020 con muchas aportaciones novedosas sobre su predecesor, entre ellas, la elección de la nueva planta que Airbus ya está levantando en Getafe para su contrucción.

El proyecto incorpora una mayor participación de la industria española, pero lo más interesantes es que y da entrada al sector aeronáutico gallego, de la mano de dos de los proveedores de primer nivel del consorcio europeo: Delta Vigo, con sede en el municipio vigués; y Utingal, con sede en Tui (Pontevedra).

Ambas compañías, junto con Coasa (Ourense) fabrican componentes (utillaje, robótica y piezas de fibra de carbono) para toda la familia de aviones comerciales de Airbus, incluido el nuevo A350 y el militar A400. Delta Vigo ya había aportado su ingeniería al proyecto Ariane 5. Pero ahora el sector gallego adquiere mayor peso con el Ariane 6 «un tren que coge velocidad de crucero», según fuentes de Airbus Space Systems. 

Más peso de España

Airbus Safran Launchers (ASL), compañía formada por la europea Airbus y la francesa Safran es la joint venture constituida para fabricar la nueva nave espacial.

«Hemos tenido la revisión preliminar de diseño recientemente, empiezan a surgir los primeros contratos comerciales y ya hay fecha para el primer vuelo, que será en junio del 2020», explica el constructor. En este proyecto de nave espacial paneuropea la industria española aspira a «doblar el compromiso de contribución que hacía al Ariane 5, y fabricar en torno al 6 % del cohete», aseguran fuentes de la división espacial en España. Ese es el compromiso.

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Ese esfuerzo, que da continuidad a las competencias españolas ya adquiridas en el Ariane 5, se traducirá en la producción de parte de las unidades electrónicas, del software de embarcado y control, del cableado y de grandes estructuras en fibra de carbono, en donde se centrará la aportación industrial gallega.

Delta Vigo cerró el 2017 con 30 millones de facturación y el 85 % de su producción exportada. Tiene 184 empleados, cuatro plantas operativas (tres en Galicia), y una quinta en proyecto a medio plazo fuera de España.

Utingal, proveedor de automoción, lleva una carrera meteórica en la aeronáutica. En solo tres años ya factura 6 millones como proveedor de primer nivel. 

Al espacio, más barato

La sexta versión del cohete europeo que toma ahora velocidad fue aprobado por la ESA en el 2014. El acuerdo de los socios (Francia, Alemania, Reino Unido, España y otros países en menor medida) supone una inversión que ya se sitúa en torno a los 3.000 millones de euros, de los que España aporta 180 millones. En sus versiones, cubrirá el mercado de los satélites de tamaño y peso mediano y pesado, tanto en órbitas bajas como geoestacionarias.

El primer objetivo del cohete consistirá en abaratar el acceso al espacio respecto a los 150 millones de euros por disparo que cuesta el Ariane 5, según los medios especializados, y a falta de información oficial.

El Ariane, cuyo vuelo inaugural tuvo lugar en el año 1996 (y en el 2002 la versión que está en servicio hoy en día). «Es una nave espacial extraordinaria, pero que se adapta mal a los nuevos tiempos», reconoce el consorcio europeo.

Alemania han logrado convencer a los socios de la conveniencia de decidirse por un Ariane 6 en dos configuraciones básicas: el Ariane 62, para poner en órbita satélites de hasta 5 toneladas, y el Ariane A64, para llevar a la órbita uno o dos satélites de hasta 10,5 toneladas.

Expectativas elevadas y apoyo de un ministro astronauta

España ostenta la presidencia de la Conferencia Ministerial de la ESA hasta el año que viene. Dice la industria que este reconocimiento se entiende como una puesta en valor del trabajo que están realizando la empresas.

España es la quinta potencia europea en materia de espacio, según Tedae, la Asociación Tecnológica de Empresas de Defensa, Aeronáutica y Espacio. Esta patronal afirma en su memoria anual del 2017 que el sector en España da empleo a 3.450 personas, «con un altísimo porcentaje de trabajadores de alta cualificación».

Alta cualificación

La actividad espacial facturó 833 millones, de los cuáles un 78 por ciento corresponden a ventas de exportación; y las empresas han invertido un 12 % de su facturación en I+D+i, «uno de los porcentajes más altos de todo el sector industrial español».

«Las compañías espaciales son 3 veces más productivas que la media nacional» dice el informe presentado recientemente, en el que se muestra que la participación española en desarrollo de satélites es muy potente. De hecho, España participa en un gran número de programas espaciales internacionales. De todos ellos, Galileo es uno de los más importantes. Bajo las directrices de la Comisión Europea como propietaria, esta misión se compone de 24 satélites. Las expectativas de futuro, según la patronal Tedae, «son muy buenas y demuestran el esfuerzo de las empresas españolas por formar parte de la actualidad espacial», dice un sector que ha acogido con entusiasmo la designación de Pedro Duque al frente de un ministerio tan importante como el de Ciencia, Innovación y Universidades. «Es una persona clave para consolidar nuestras expectativas», aseguran los empresarios.

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