Así se destapa el fraude del gasóleo B

La Guardia Civil de Tráfico intensifica el control de este combustible bonificado para el transporte. Las denuncias han aumentado y las multas pueden alcanzar los 12.000 euros

Así se destapa el fraude del gasóleo B La Guardia Civil de Tráfico intensifica el control de este combustible bonificado para el transporte. Las denuncias han aumentado y las multas pueden alcanzar los 12.000 euros.

ourense / la voz

El precio del gasóleo A estuvo esta semana alrededor de los 1,254 euros el litro, y el B, a 0,91. ¿Qué le puede pasar a un transporte que utilice el B en lugar del A, y que tenga un depósito de mil litros? En principio un gran ahorro, al evitar los impuestos estatales. Pero estaría cometiendo un fraude si su uso no es el establecido por la Agencia Tributaria, el que recoge los impuestos especiales. El combustible bonificado, el B, únicamente puede ser utilizado en aquellos motores de tractores y maquinaria agrícola, autorizados para circular por vías y terrenos públicos empleados en la agricultura, incluida la horticultura, la ganadería y la silvicultura. La única diferencia entre el A y el B, además del precio, es el color: el tinte rojizo es el que hace singular este combustible bonificado.

La Guardia Civil de Tráfico de Verín ha intensificado el control del fraude en el uso del gasoil B. En lo que va de año han denunciado más casos que en todo el 2017. Aunque no es una práctica muy extendida, sí es cierto que en aquellos lugares en donde hay más tráfico de camiones y otros vehículos relacionados con obras el fraude es más visible. Es el caso de las zonas por donde transcurren las obras del AVE. «Al repostar con un gasóleo que no te pertenece te estás acogiendo a un beneficio al que no tienes derecho, y dejas de ingresar en las arcas públicas. No es que esté defraudando algo intangible, sino a todos. Dejan de ingresar algo que resta a toda la sociedad», afirma el teniente jefe del destacamento de Tráfico de la Guardia Civil de Verín, Juan Carlos Nogueiras. No solo eso. Se incurre en una competencia desleal con aquellos profesionales que sí cumplen con la ley, bajando los precios y restándoles trabajo. Es por esto que en la mayoría de los casos la denuncia de los propios transportistas es la que lleva a localizar este tipo de fraude.

Sin embargo, los controles aleatorios suelen ser constantes en esta zona ourensana. El coche patrulla está equipado con tacógrafos, básculas, instrumentos para el control de consumo de drogas y alcohol, y un equipo de extracción y análisis del gasóleo para detectar los fraudes. Son patrullas autónomas. Tras extraer con una manguera parte del combustible, los agentes utilizan un reactivo para comprobar si efectivamente se ha cometido el delito. Si es así, se levanta un acta y se recogen tres muestras en botes perfectamente precintados que son remitidos al servicio de aduanas e impuestos especiales de la Agencia Tributaria, que es la que abre el expediente y, en virtud del fraude, aplica la sanción. Uno de los botes sirve para hacer el análisis, otro para guardar y el tercero en caso de que lo requiera el denunciado para recurrir la denuncia. Las multas pueden llegar a los 12.000 euros, dependiendo de la potencia fiscal del vehículo. Y, en caso de reincidencia, a su precinto. «Muchos que han sido sorprendidos utilizando el gasóleo B un par de veces han desistido, pero uno de los que nosotros tenemos habitualmente por aquí suma 400.000 euros en denuncias. Alguna empresa de Pontevedra que era reiterativa ha desistido porque han visto que había un control», relata el agente.

Las tretas

En ocasiones, los defraudadores llegan a utilizar tretas para evitar las multas: desde usar productos químicos para disimular el color rojizo a colocar un cilindro bajo el tapón de entrada del combustible en donde introducen gasoil A, para que sea el que examinen los agentes. Argucias que son detectadas sin problema. Suele ser habitual, explican desde Tráfico, que los empresarios que usan combustible de forma fraudulenta lo almacenen en depósitos en naves o los transporten en bidones. Nunca repostan en gasolineras, a no ser que también tengan transporte agrícola y lo trasvasen más tarde. Si se advierte que pudiera haber una nave de almacenaje de este tipo de combustible para uso no bonificado, entrarían a actuar la patrulla fiscal y de fronteras. Existen especialistas que, en caso de tener conocimiento, se trasladarían al lugar para inspeccionar. Como ha aumentado el control del uso ilegal del combustible bonificado en las carreteras de este comarca, también las denuncias.

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