La crisis turca tumba las bolsas y pone en alerta a la economía europea

El BCE pone en vigilancia a la banca del continente por su exposición a la lira


madrid / la voz

Los agostos de tranquilidad en los mercados parecen haber pasado a la historia. Este año es el miedo al estallido de la crisis económica en Turquía, con una guerra comercial abierta con Estados Unidos y la divisa del país en descenso directo a los infiernos, el que ha desatado el pánico entre los inversores, noqueando ayer las bolsas europeas.

La depreciación de la lira turca no es una novedad; lleva tiempo acusando la guerra comercial abierta por Trump. Pero ayer pulverizó su récord, situándose en su mínimo histórico después de ceder casi un 40 % de su valor en lo que va de año. A esto se suma una inflación desbocada, que en julio frisó el 16 % sin que el presidente del país, Recep Tayyip Erdogan, tenga intención alguna de subir los tipos. Para cerrar este círculo en absoluto virtuoso están las dudas sobre la independencia del banco central del país, después de que Erdogan nombrase en junio a su yerno ministro del Tesoro y Finanzas y aprobase un decreto que le permite elegir al gobernador del citado banco central.

Pero lo que ayer acabó de destrozar los nervios de los inversores -además del anuncio de Trump de nuevos aranceles a la importación de acero y aluminio de ese país- fue la noticia, avanzada por el Financial Times, de que el Banco Central Europeo, en concreto el Mecanismo Único de Supervisión (MUS), está estrechando la vigilancia de las entidades financieras de la eurozona con mayor exposición a Turquía, por el riesgo de contagio.

En esta situación están, por ejemplo, el BBVA, el italiano Unicredit o el francés BNP Paribas. En el caso del banco que preside Francisco González, el riesgo proviene de su participación en el banco turco Garanti, del que posee el 50 %. Además, hasta un 15 % de su cartera de crédito está expuesta al país euroasiático.

Los bancos españoles son los que registran una mayor exposición a Turquía, con 80.898 millones de dólares (70.848 millones de euros), cifra que representa el 36,2% de la exposición de la banca internacional al país otomano, según los datos del Banco de Pagos Internacional.

Castigo en bolsa

La acción del BBVA fue la más castigada en la sesión bursátil de ayer, al perder más del 5 % de su valor. El Ibex cerró la sesión cediendo un 1,56 %, en los 9.602 puntos, su nivel más bajo desde que comenzó julio, después de encajar la mayor caída desde el 11 del mes pasado.

Sin embargo, aunque el desplome del BBVA contagió a prácticamente todo el selectivo español, con el resto de la banca a la cabeza, el descenso en el parqué patrio no fue el más abultado de las bolsas europeas. La mayor corrección la registró Milán, con un retroceso del 2,51 %.

Al índice italiano le siguió la caída del Dax alemán, con un descenso del 1,99 %, mientras que el Cac 40 francés moderó el descenso para cerrar en el -1,6 %. La bolsa lusa fue la que mejor resistió. Así, todas las bolsas europeas han cerrado el conjunto de la semana en rojo. También al otro lado del Atlántico el nerviosismo inversor crecía, ya que al cierre de la sesión europea Wall Street estaba teñido de rojo.

El euro, otra víctima

Otro de los damnificados de la crisis turca ha sido el euro, que ayer se depreció con fuerza frente al dólar, al retroceder casi un 1 %, hasta 1,1419, su nivel más bajo desde julio del 2017. Porque el miedo hace huir el dinero del euro y refugiarse, principalmente, en el dólar, en un movimiento que se repite en el mercado de deuda, donde la rentabilidad del bono estadounidense a diez años cayó desde el 2,92 % al 2,87 %, o la del alemán del 0,38 % al 0,32%, mientras subían las de Grecia e Italia y, ligeramente, la de España.

En clave más doméstica, Galicia también se puede ver perjudicada. Se juega 550 millones de euros -la cuantía de sus exportaciones a Turquía- con la economía del país en la cuerda floja. Y es que la nación euroasiática es uno de los diez principales destinos comerciales, sobre todo por las exportaciones del sector de la automoción, la pasta de papel y los componentes electrónicos. Turquía está entre los diez principales destinos de las exportaciones gallegas, y crecen las ventas de forma constante desde el 2014. El gran buque empresarial de la comunidad, Inditex, cuenta allí con algunos de sus principales proveedores para marcas como Massimo Dutti.

Galicia se juega 500 millones en un país que está entre sus diez grandes compradores

La divisa se deprecia un 20 % tras los nuevos aranceles

Fiel a su estilo, el presidente estadounidense, Donald Trump, volvió a usar ayer la red social Twitter para anunciar una subida de aranceles -del 50 % para el acero y del 20 % para el aluminio turcos- que golpeará aún más la debilitada economía del país euroasiático.

«Acabo de autorizar que se doblen los aranceles sobre el acero y el aluminio de Turquía, ya que su moneda, la lira turca, se deprecia rápidamente hacia abajo contra nuestro fuerte dólar», escribió en su cuenta oficial Trump, para añadir algo que resulta obvio: «¡Nuestras relaciones con Turquía no son buenas en este momento!». Poco después, la Casa Blanca emitió un comunicado detallando el anuncio del presidente y precisando que este tipo de medidas se imponían «por amenazar la seguridad nacional del país, la independencia en negociaciones de comercio o cualquier otra cuestión» definida en una disposición legal conocida como Sección 232, que permite a Trump imponer aranceles de forma unilateral.

El anuncio americano provocó que la lira turca agudizase aún más su depreciación -llegó a caer un 20 %- y el nerviosismo se disparó aún más en los mercados después de que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, hiciera un llamamiento a la ciudadanía para que cambiase los dólares y el oro que tuvieran «bajo el colchón», en un intento de sostener el cambio de la divisa nacional. «No perderemos esta guerra económica. El dólar no puede cortarnos el camino. Responderemos con nuestra moneda nacional. Debemos cambiar por liras los dólares y el oro que tengamos bajo el colchón», dijo.

En referencia a lo que considera «campañas extranjeras» para hundir la lira, Erdogan pidió a los turcos que no se preocupasen, y que rezasen.

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