Los astilleros tienen blindada su mejor cartera de pedidos en diez años

El sector gallego supera los 1.500 millones de euros en buques contratados hasta el 2020

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vigo / la voz

Los astilleros privados gallegos retomaron ayer la actividad después del día festivo con tranquilidad, como si nada hubiera pasado. Y es que, en realidad, es así.

El Tribunal Superior de Justicia de la UE ha resucitado un fantasma, el de las ayudas de Estado, del que nadie quiere ya acordarse, por el daño que el expediente abierto en el 2011 por el viejo tax lease hizo al sector.

Aquella crisis costó la pérdida de más de 200 empresas auxiliares del naval y 9.000 empleos. Durante casi cuatro años la investigación europea dejó en fuera de juego a los astilleros gallegos. Hasta que a finales del 2014, el alto tribunal de Luxemburgo declaró que España hacía juego limpio y la industria empezó a levantar cabeza con un nuevo modelo de incentivos fiscales, autorizado por la Comisión Europea, que poco a poco ha devuelto la carga de trabajo a las gradas.

Por eso, cuando el pasado miércoles la misma Justicia europea que declaró legal aquel viejo tax lease dictó una nueva sentencia en la que se desdice y ordena reabrir la investigación sobre aquellas ayudas ya inexistentes, el sector, además de sorpresa, manifestó tranquilidad y, casi casi, indiferencia.

Agua pasada

«Es algo del pasado, que no tiene impacto alguno sobre los astilleros, y que en ningún caso afecta a la carga de trabajo contratada», explican fuentes de Pymar.

«Es un procedimiento antiguo, que nada tiene que ver con el nuevo tax lease en vigor, que tiene total seguridad jurídica», manifestaron en la misma línea fuentes de Aclunaga, el clúster de empresas navales de Galicia.

A la espera ahora de que el Tribunal General de la UE decida qué hacer con el caso que le ha devuelto el alto tribunal de Luxemburgo -pueden pasar hasta años de enredo burocrático, según fuentes comunitarias consultadas-, los astilleros siguen su ritmo frenético de actividad, para despachar la mayor cartera de pedidos contratada en diez años: una treintena de buques valorados en más de 1.500 millones de euros.

El informe del primer trimestre del 2018 que elabora la Dirección General de Industria y de la Pyme del Ministerio de Industria atribuye 23 unidades al sector gallego, pero en los últimos tres meses los astilleros han avanzado en nuevas contrataciones que aún no constan.

Es el caso, por ejemplo de Hijos de J. Barreras. Pendiente aún de que la americana Ritz-Carlton le confirme la construcción de las dos nuevas unidades que tiene en proyecto, a mayores del buque que ya toma forma en las gradas, el astillero vigués acaba de firmar los contratos de otros dos buques de pasajeros para la naviera Havila Shipping, cuya entrada en vigor está pendiente de cerrar la financiación.

En todos los segmentos

Entre las industrias con más pedidos en cartera figuran también Freire, en la ría de Vigo, en donde construye sendos pesqueros de 80 metros de eslora para dos armadoras de Groenlandia, además de sendos oceanográficos para Arabia Saudí y Kuwait. También para Kuwait, una patrullera de vigilancia pesquera.

Armón Vigo, filial gallega del grupo con sede en Asturias, construye un palangrero para una armadora coruñesa, un arrastrero para Namibia, un oceanográfico para Suecia y dos fresqueros para una armadora argentina. Tiene en cartera, pendientes de entrar en vigor, cuatro pesqueros para Nueva Pescanova, al adjudicarse el lote completo de la primera fase de renovación de la flota de esta compañía.

Metalships tiene en construcción un buque arrastrero para la armadora de Groenlandia Niisa Trawl Aps, mientras cierra la financiación para varias unidades del segmento de minicruceros.

Cardama avanza también en dos buques multipropósito para Senegal y un ferri para Angola.

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