La burbuja del alquiler complica la búsqueda de piso a los universitarios

El tirón de la vivienda turística reduce la oferta y los altos precios dificultan el acceso

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M. Muñoz Meilán
Redacción / La Voz

Aunque en las inmobiliarias gallegas empiezan a notar un cierto enfriamiento de la burbuja del alquiler -dicen que, aunque no bajan, por lo menos los precios han detenido la escalada-, lo cierto es que el acceso a la vivienda se ha complicado en Galicia en los últimos meses. Los últimos en notar los efectos de esta subida (que en algunos puntos de la comunidad supera con holgura los dos dígitos) son los universitarios. Como cada mes de julio, los estudiantes más previsores han empezado a buscar casa para el próximo curso, una tarea que siempre es difícil y que este año será un poco más complicada, tal y como advierte Benito Iglesias, presidente de la Federación Gallega de Empresas Inmobiliarias (Fegein).

Explica el experto que «siempre ha existido una bolsa de pisos que, por su antigüedad o las condiciones en las que se encontraban, se enfocaban al alquiler para universitarios, pero que ha ido a menos» en los últimos años. ¿La razón? En buena medida, la explicación hay que buscarla en el auge de la vivienda turística. «Para los estudiantes, cuando no encontraban casa cerca del campus, la segunda opción solía ser el casco histórico, en Ourense, en Santiago o en Vigo, porque los pisos eran más asequibles y estaban cerca de la zona de marcha», relata Iglesias, que dice que esos inmuebles más céntricos están ahora más enfocados a los turistas, especialmente en Santiago y en la zona sur de la comunidad. Por esta razón, «la oferta para universitarios es más reducida, más distante de los campus y más cara», razona Iglesias, que detecta que los estudiantes «se ven expulsados a la periferia de las ciudades si quieren encontrar algo a un precio razonable».

«A estas alturas, los pisos en buen estado y a precio razonable y han volado»

Una tarea, la de encontrar alquileres a precios económicos, casi imposible, a juicio de Carolina Mouriño, dueña de la inmobiliaria coruñesa Novas Terras, que explica que el mercado no ofrece lo que buscan los universitarios, por lo que terminan viviendo en pisos «estilo Cuéntame, aquellos que no quiere nadie, como los que tienen una mezcolanza de muebles de otras casas».

Grupos cada vez mayores

No es el único cambio de tendencia que detecta en el mercado, ya que, si durante la crisis los estudiantes solían inclinarse por pisos pequeños, «actualmente con este baremo de búsqueda se encuentran muy pocas casas disponibles, por lo que cada vez se ven más grupos de cuatro y cinco personas que pagan entre 120 y 150 euros por habitación».

Mouriño explica que, ante la burbuja que se está gestando en el mercado del alquiler, muchos pequeños ahorradores se han animado a comprar pisos antiguos para reformarlos y luego arrendarlos, obteniendo un beneficio notable, mientras que «la gente que no puede acceder a una hipoteca asume las mensualidades de estos alquileres». De esta forma, los inmuebles se han ido revaluando y los dueños de los pisos más antiguos, aquellos que no estaban en tan buenas condiciones, han visto la oportunidad de aumentar también las mensualidades de sus alquileres. «Una de las subidas más llamativas es la de un cuarto piso sin ascensor, de dos dormitorios, por el que ahora se piden 400 euros al mes cuando antes si te daban 250 euros ya era mucho», afirma Mouriño.

Pero no a todos el cambio les afecta por igual, o por lo menos no perciben de la misma forma la subida. Loly Rojo, dueña de SR Inmobiliaria, no ha notado un aumento tan grande: «Es verdad que han subido los precios, hay inmuebles que antes encontrabas por 500 euros al mes y que ahora no los hueles por menos de 650, pero están a precio de mercado», apunta Rojo, que gestiona inmuebles en el centro de A Coruña y en las afueras. «Los estudiantes vienen buscando pisos demasiado baratos y no tienen en cuenta que el mercado ha subido y que las gangas que había antes han desaparecido», sentencia.

No aplazar la búsqueda

El presidente de las inmobiliarias gallegas lanza un aviso para los rezagados: que no dejen la búsqueda para última hora: «A estas alturas del verano, la práctica totalidad de los pisos que están en buen estado y a un precio razonable ya han volado, es difícil que encuentren el que necesitan». Si quieren algo asequible, tercia Iglesias, la única opción que les queda es renunciar a las comodidades y trasladarse a la periferia de las ciudades, un trasvase de población que puede ayudar a dinamizar estos barrios, pero que, reconoce Iglesias, implica para los estudiantes mayores tiempos de desplazamiento y una lejanía de la oferta de ocio.

.Rubén Pardiñas
Rubén Pardiñas

«Atopar vivenda na Coruña é unha odisea»

luis busto/ c. a.

Rubén Pardiñas es un joven de 18 años de Zas, que busca una vivienda para instalarse en A Coruña, adonde se traslada para estudiar en la universidad durante el curso 2018-2019. Sin embargo, los alquileres en la ciudad no son aptos para el bolsillo de un estudiante. «Os de tres habitacións pasan todos de 400 euros mensuais e ningún deles é un luxo», explica. A pesar de que en la ciudad hay cientos de casas vacías, muchos jóvenes buscan piso en A Coruña sin ningún tipo de certeza. «Non hai unha oferta variada das inmobiliarias, aínda que pareza incrible, porque coa forza que ten agora a lei da oferta e a demanda digo eu que tería que haber máis», se lamenta Rubén Pardiñas.

Además, el estado de las viviendas que se pueden encontrar no le parece el más adecuado: «Os pisos son propiedades bastantes vellas e sen reformas, bo non hai ningún», se queja. Para resumir la situación de los estudiantes, Rubén explica: «Os pisos, tal e como están, fan que atopar unha vivenda se converta case nunha odisea».

«Me ofrecieron compartir casa con siete personas»

Pedro rodríguez

Carmen Victoria Aguado es de Elche. En septiembre empezará su máster en la Escuela Universitaria de Estudios Empresariales de Vigo y aún no tiene piso. Como vive lejos, lo está buscando en distintos portales web junto a estudiantes en su misma situación. «Me está resultando difícil, ya que casi todo está ocupado hasta principios de septiembre», cuenta. Ella ya vivió en el extranjero y buscar casa en Vigo le recuerda a cuando lo hizo en Alemania, porque parece Los juegos del hambre. En cuanto a los precios, está encontrando un abanico bastante amplio. «Me han llegado ofertas para compartir habitación en un piso con otras siete personas», algo que le sorprende porque «Vigo no es Londres». La futura estudiante de Comercio Internacional tiene miedo de que le pase como a algunos conocidos que se trasladaron a la ciudad sin casa y «que tuvieron que volver porque no habían encontrado ningún lugar para vivir», Carmen es optimista y espera que ese no sea su caso, cuando llegue a Vigo a finales de verano.

.Alejandro de la Riva
Alejandro de la Riva

«Hay poca oferta y los pisos son caros y viejos»

Paula Hernández/ i. c.

Alejandro de la Riva es un asturiano que en septiembre se mudará a Compostela para estudiar un máster en la Facultade de Xeografía. De la Riva lleva buscando piso desde hace quince días y el panorama es complicado: «Hay poca oferta y los pisos son caros y viejos». Además, destaca que las viviendas son más antiguas y están en peores condiciones que en otras ciudades. Como hay pocas, los precios se disparan y «para ahorrar algo de dinero prefiero alquilarles directamente a los propietarios y evitar el extra con el que se quedan las inmobiliarias». Esto le acarrea otros problemas: «Las fianzas en Santiago no están regularizadas, muchos propietarios las piden pero no quieren firmar ningún documento conforme yo entregué ese dinero», explica. De la Riva resalta que estos pisos viejos tienen el mismo precio que algunos más nuevos, pero que tienen el inconveniente de que están lejos, por lo que «tendría que depender del transporte público». También cuenta que «cuando vas a ver los pisos, la realidad no se corresponde con las fotos».

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