Nadie quiere presidir la patronal gallega

El plazo para presentar candidaturas se cerró desierto en una CEG dirigida por las provincias

.Antón Arias, último presidente, dimitió el pasado mes de enero
Antón Arias, último presidente, dimitió el pasado mes de enero

santiago / la voz

La Confederación de Empresarios de Galicia (CEG) tenía previsto elegir nuevo presidente el próximo viernes, día 20 de julio. Esa era la fecha fijada para la asamblea y, tal y como marcan los estatutos, ayer, a la una del mediodía, vencía el plazo para la presentación de aspirantes. Por vez primera en su historia, se produjo un hecho insólito, y nadie presentó su candidatura. Tal vez no haya muchas personas dispuestas a coger el timón, después de que, en cuatro años, hayan pasado por el cargo tres presidentes, devorados por una incontrolable fractura interna. Primero fue José Manuel Fernández Alvariño, luego Antonio Dieter Moure y el último, Antón Arias, que dimitió el pasado mes de enero. En medio año, las organizaciones territoriales han sido incapaces de pactar un candidato de consenso, alguien que lograra soldar la enorme grieta territorial que separaba los intereses de las provincias. El ourensano José Manuel Pérez Canal sondeó sus posibilidades, pero tuvo claro pronto que no tendría el apoyo de A Coruña ni, menos aún, el de Pontevedra, que advirtió que el nuevo presidente de la patronal gallega no podría ser al mismo tiempo líder de una confederación provincial, cargo que desempeña Pérez Canal en Ourense. Así las cosas, la CEG parece más cómoda en el statu quo actual, liderada por una junta de vicepresidentes que a su vez son los responsables de las respectivas organizaciones provinciales: Antonio Fontenla, en A Coruña; Jaime López, en Lugo; Jorge Cebreiros, en Pontevedra; y, finalmente, Pérez Canal en Ourense. Esto supone que, ante la falta de un consenso para nombrar a alguien, las territoriales se reparten el poder. No resulta sorprendente entonces que el proceso para nombrar un nuevo presidente quedara desierto, máxime cuando llegó a barajarse en su día, ante la constante guerra interna, que la presidencia de la patronal gallega fuera rotatoria, algo que requeriría una modificación estatutaria aún no abordada, pero que de hecho ya ocurre ahora, con el gobierno de la junta de vicepresidentes.

Una vez confirmado ayer que no se presentaba nadie, la CEG emitió un comunicado oficial en el que anuncia que «en la celebración de la próxima reunión de los órganos directivos de la organización gallega se analizará la situación actual de la misma, y se decidirán las medidas a adoptar en consecuencia».

Con muchos menos recursos públicos de los que manejó en la época de las vacas gordas, la patronal gallega ha sido noticia a lo largo de estos años por los ajustes de personal y por las luchas internas de poder, lo que la ha alejado de la función de representar a todos los empresarios y de prestarles más y mejores servicios. A su favor, una situación económica interna ya mucho más encarrilada.

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