La ocupación debería crecer un 13 % en Galicia para volver a los niveles precrisis

El informe de Afundación revela dificultades para trasladar el crecimiento al empleo

.Ferro, de Abanca; Otero, de Afundación; y el coordinador del informe, Alberto Meixide
Ferro, de Abanca; Otero, de Afundación; y el coordinador del informe, Alberto Meixide

santiago / la voz

Galicia debería aumentar su ocupación en un 13, 3 % para recuperar los niveles de empleo que había en el 2007, antes de que estallara la crisis. Sin embargo, en el 2017 esta apenas creció un 1,17 %, por debajo de la media española, lo que vuelve a colocar en el primer plano un asunto trascendental: la economía gallega avanza, se ha consolidado la recuperación, pero existen serias dificultades para que el aumento del producto interior bruto (PIB) se traslade al crecimiento del empleo. Esta es una de las principales conclusiones del trabajo Economía galega. Informe 2017, elaborado por Afundación -que gestiona la obra social de Abanca- y el Instituto de Estudos e Desenvolvemento de Galicia (Idega) de la Universidad de Santiago (USC).

El director de este último, y además coordinador de la publicación, considera que este comportamiento diferencial negativo del mercado de trabajo gallego respecto al español no solo puede explicarse por el tamaño de las empresas o por la menor innovación. Algo que, a su juicio, es extensible a casi toda la Península, con excepción de los grandes centros de Madrid y Barcelona. «Habería que falar de dous factores: o tirón do turismo nas comunidades onde o sector ten un maior peso e a construción de obra pública, pola baixa licitación das distintas Administracións en Galicia», apunta Meixide.

Últimos puestos

Los resultados del informe muestran que, en el mercado de trabajo, Galicia está a la cola de la recuperación del empleo, situación que comparte con otras dos comunidades: Asturias y Castilla y León. En el caso gallego, además, se suma otra variable: la demográfica. Tal y como apunta el informe, el 40 % del recorte del desempleo no tuvo su origen en la actividad económica, sino en el descenso de la población activa, una caída que se explica por la falta de relevo generacional en las cohortes de edad (baja natalidad) y por la emigración de los jóvenes que buscan nuevas oportunidades laborales. El informe revela que el diferencial acumulado con respecto a la evolución del conjunto de España es cada vez mayor: desde el 2013, la ocupación ha crecido en todo el país el 9,8 %, mientras que en Galicia lo ha hecho un 5,4 %, es decir, poco más de la mitad. Un mal resultado maquillado por el hecho de que la tasa de paro gallega sigue siendo 1,55 puntos porcentuales inferior a la española, tal y como precisa el informe de Afundación. Con todo, el informe no solo da cuenta de las sombras, sino también de los aspectos positivos de la situación económica.

La cara positiva

En este sentido, destacan, por ejemplo, varios aspectos: el tirón exportador, que la economía gallega tiene un comportamiento similar al de la española en términos de evolución del PIB (3,1 % de avance las dos en el 2017) y que los grandes sectores, con la excepción del primario y la energía, crecen por encima de la barrera del 3 %.

Es decir, que pese al comportamiento diferencial del mercado de trabajo, puede hacerse un balance general positivo, como indicó ayer el propio Alberto Meixide. De hecho, la previsión que manejan los autores del trabajo es que la economía gallega «mantendrá el dinamismo» en el 2018, con un crecimiento estimado de entre el 2,7 y el 2,9%.

La trabas burocráticas, un freno a la inversión extranjera

El informe que cada año hace público Afundación sobre la economía gallega pone de relieve uno de los grandes problemas a los que se enfrenta el sector exterior gallego: la raquítica captación de inversión extranjera. Galicia apenas recibe el 0,6 % de lo que atrae España, una proporción que es muy inferior al peso que tiene su riqueza en la del conjunto del país. Las cifras no solo son muy poco relevantes -209,1 millones invertidos en Galicia en el 2017-, sino que la mayoría de las operaciones, y las más cuantiosas, tienen que ver con movimientos de capital y compra de participaciones, es decir, que no son inversiones que inician o consolidan procesos productivos capaces de generar empleo.

Preguntado ayer al respecto, el catedrático Alberto Meixide se refirió, como una de las causas, a las trabas burocráticas. El coordinador del estudio recordó que son muchos los empresarios que echan en falta una mayor «axilidade» para resolver la densa burocracia a la hora de querer implantar su compañía en Galicia.

Esta circunstancia, según expuso, debería conducir a una cierta reflexión acerca de por dónde se debe mejorar. Y como ejemplo, el profesor se refirió al flujo de empresas que se trasladan al norte de Portugal, muchas del sector vinculado a la automoción, y que encuentran allí menos obstáculos administrativos. A esto se sumaría, tal y como explicó, el potencial que desde hace unos años ha ganado el aeropuerto Sá Carneiro de Oporto frente a los tres aeródromos gallegos, o una política más eficaz de suelo industrial, entre otros factores.

Precisamente esta situación obligó hace no mucho a mover ficha a la Xunta, que sacó adelante una nueva normativa autonómica de implantación empresarial, con el objetivo de competir en facilidades con los territorios que están mostrando un mejor comportamiento en la captación de inversiones.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Tags
Comentarios

La ocupación debería crecer un 13 % en Galicia para volver a los niveles precrisis