La pica del naval gallego en Reino Unido

ECONOMÍA

Iberdrola

Instaladas las tres primeras estructuras salidas de Fene para el mayor parque marino del mundo

01 jul 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Cien kilómetros aguas adentro, saliendo desde el puerto holandés de Vlissinger, en el sur del Mar del Norte, sobresalen en el mar tres enormes piezas de un amarillo brillante. Las reconocería de inmediato cualquier vecino de Ferrolterra. Son las tres primeras jackets -estructuras de acero sobre las que se colocan los molinos- del parque marino East Anglia One, la mayor apuesta realizada hasta el momento por la eléctrica Iberdrola en el sector de la eólica marina. Son las primeras de las 102 que sustentarán otros tantos aerogeneradores y que, una vez operativos, sumarán 714 megavatios de potencia para el mayor de todos los parques eólicos que gestiona la compañía de origen vasco. Pero es que también es el más grande de eólica marina del mundo.

Las tres cimentaciones, fabricadas por Navantia y por la asturiana Windar Renovables en el astillero de Fene, ya están ancladas al fondo marino después de haber llegado a bordo de una barcaza hasta la Bow Terminal Vlissinger, en el puerto holandés del mismo nombre. En este recinto, en donde Iberdrola gestiona 14 hectáreas de terreno, se almacenan y envían al parque -que se sitúa en aguas de la costa este del Reino Unido- en barcos especializados en la instalación de estas piezas. Hasta allí llegan por vía marítima las 42 jackets encargadas a Navantia y Windar, y las otras 62 a la compañía Lamprell, en Dubái, además de los pilotes -los enormes cilindros que sujetan las cimentaciones al fondo del mar- que llegan desde Avilés y China. Vlissinger es actualmente un gran almacén de gigantescos componentes de acero, que son transportados y colocados en las aguas del East Anglia One por el mayor barco de la industria eólica off-shore, el Bokalift -su grúa puede mover hasta 3.000 toneladas de peso- mientras que el buque Olimpic Taurus se encarga de dragar los pilotes y echar el hormigón que los unirá a las jackets.

«Para el trabajo, las condiciones son mucho peores que las de Wikinger -el primer parque eólico marino de Iberdrola para el que suministraron piezas Navantia y Windar-, dependiendo del tiempo, ahora puedes tener que parar dos o tres días, pero en invierno son entre dos o tres semanas», explica Alberto Ávila, responsable de Iberdrola de la instalación de las cimentaciones en el parque. El oleaje, las corrientes y la niebla son los principales enemigos para poder mantener un ritmo constante en la construcción.