La vieja Pescanova, con su futuro en el aire por una fianza de 1.000 millones

Esa firma, sin actividad, se expone a la quiebra y amenaza con arrastrar a la pesquera reflotada por la banca


vigo / la voz

Hay una Nueva Pescanova, una sociedad que nació en el 2015 rescatada por los bancos, que factura 1.080 millones de euros, con 11.000 empleados. Pero hay también una vieja Pescanova (Pescanova SA), una sociedad zombi en la que habitan accionistas de aquella matriz con otros desconocidos, que vive de una pequeña participación del 1,6 % en el gran grupo pesquero.

Esta antigua sociedad, la de Fernández de Sousa y Paz Andrade (ambos con sus bienes embargados por orden judicial) y el grupo Luxempart será juzgada junto a 19 acusados más, por su responsabilidad en la quiebra del grupo en el 2013, según el auto de apertura de juicio oral dictado el 11 de junio por el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata.

Los representantes de Pescanova SA deberán presentarse ante el juez este viernes, 29 de junio, para recibir la notificación de la fianza que debe afrontar por su responsabilidad civil en los hechos que serán juzgados en un plazo de entre 6 y 8 meses.

El importe se eleva a casi 1.000 millones de euros, y la sociedad dispone de 5 días, a partir del 29 para depositarla. No lo hará, porque prácticamente ya es insolvente (obtuvo unas pérdidas de 26.000 euros al cierre de su primer trimestre fiscal, de diciembre de 2017 a febrero de este año); y esta situación la aboca a un embargo seguro y a la misma quiebra.

Según el auto de apertura de juicio, Pescanova SA debe depositar una fianza de 348,2 millones de euros para responder de las multas solicitadas por las acusaciones, así como otras fianzas por importe de 602,9 millones, conjuntamente o subsidiariamente con otros acusados, para garantizar la responsabilidad civil.

El embargo no se paraliza

Pescanova ha anunciado que va a recurrir el auto y que el pago, en todo caso, sería mucho menor. Pese a ello, según fuentes judiciales consultadas, «en caso de admitirse, no tendrá efecto suspensivo». Es decir, el proceso de embargo no se paralizará ni siquiera en el caso de que la vieja matriz decida ir a los tribunales para descargar la millonaria fianza sobre Nueva Pescanova SL, exenta de toda responsabilidad en el auto del juez De la Mata.

Argumenta para ello que en el acuerdo de fusión y doble segregación -del que salieron Pescanova SA, por un lado; y Nueva Pescanova, por el otro- está previsto que el grupo pesquero rescatado «se ha de hacer cargo de las consecuencias económicas de una hipotética sentencia condenatoria».

La cúpula que gestionaba Pescanova en el año 2013 y anteriores (se juzgan irregularidades contables desde el 2009) se sentará en el banquillo de los acusados por ocho delitos, entre ellos falseamiento de cuentas, estafa y uso de información privilegiada, según ha dictado De la Mata.

El juicio que viene

El instructor reclama para toda la directiva penas de prisión que suman 164 años y medio. Para el expresidente de la compañía, Manuel Fernández de Sousa, solicita 31 años de cárcel, además de 22 millones de euros de multa.

En el auto, además de a Pescanova SA, se declara al auditor de cuentas del grupo BDO Consultores y la sociedad Buena Pesca 97 como responsables civiles subsidiarios.

El auditor ve riesgos en el grupo por el proceso judicial

Este viernes, la junta general de socios de Nueva Pescanova está convocada a dar su aprobación a las cuentas del 2017. El ejercicio ha ido mejor de lo esperado en el plan estratégico diseñado a cuatro años (2016-2020) para reconducir el grupo.

Pero el informe de auditoría de cuentas firmado por KPMG este pasado mes de abril ya advierte de los riesgos a los que se enfrenta la compañía que preside Jacobo González-Robatto, como consecuencia de los distintos frentes judiciales en los que está inmersa la vieja matriz, ahora abocada a la insolvencia y a un inminente embargo. Dice el auditor al respecto que «las responsabilidades pecuniarias derivadas de este proceso recaerían en Pescanova SA, pero tendrían, a juicio de los asesores de Pescanova, SA, carácter concursa, y existe la posibilidad de que se pudiesen trasladar a Nueva Pescanova SL, si se cumplen los términos y condiciones previstos en la legislación concursa y en los convenios de acreedores».

El grupo pesquero, se desmarca por completo de toda responsabilidad sobre la nefasta gestión que irá a juicio e insiste en que «el pago de la deuda concursal asumido «no incluye las consecuencias del procedimiento abierto a Pescanova».

Provisión ya efectuada

KPMG recoge una provisión realizada por Nueva Pescanova por valor de 20 millones de euros para hacer frente a los distintos procesos judiciales en los que estaba inmersa la vieja matriz, además de los cinco expedientes sancionadores abiertos por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Tres de ellos están paralizados por el proceso judicial que instruye De la Mata y deberán ser asumidos por el grupo.

Riesgos al margen, las cuentas del pasado ejercicio muestra un resultado bruto de explotación que crece un 18 % hasta los 80 millones de euros (frente a los 34,2 del año 2015, cuando los bancos tomaron el control del grupo).

En este último ejercicio, la deuda neta de Nueva Pescanova se ha reducido en 378 millones de euros. De ellos, 345 se corresponde con la ampliación de capital que ha sido impugnada por la vieja Pescanova y acaba de ser juzgada. El pasivo total se sitúa ahora en 552 millones; el grupo quebró con 3.600 de deuda.

La remuneración del cuerpo de alta dirección del grupo ascendió a 3,6 millones de euros (2,2 millones en el ejercicio 2016). Por su parte, el consejo de administración se repartió por el desempeño de sus funciones 1,2 millones de euros (1,1 millones en el 2016).

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