La CEG está sin candidatos a presidirla a menos de un mes para las elecciones

La patronal gallega sigue descabezada desde la dimisión de Arias, hace seis meses

.Antón Arias, durante la rueda de prensa en la que presentó su dimisión al frente de la CEG
Antón Arias, durante la rueda de prensa en la que presentó su dimisión al frente de la CEG

santiago / la voz

La patronal gallega lleva medio año descabezada, dirigida por un junta de vicepresidentes y, a menos de un mes de que se celebre su asamblea general electoral, convocada para el 20 de julio, sigue sin candidatos a liderarla. Antón Arias se marchó a finales de enero, harto de deslealtades y de un permanente clima de confrontación interna. Y en todo este tiempo, las organizaciones provinciales han sido incapaces de dar con el nombre de una figura de consenso. De ahí que se haya ido aplazando la convocatoria de elecciones. Sin embargo, ahora el tiempo apremia. La cita con las urnas es dentro de menos de un mes, y el plazo de presentación de candidaturas expira el 13 de julio.

Estos cinco meses transcurridos desde la marcha de Arias han servido para que se instalara un clima algo más positivo entre las organizaciones de A Coruña y Pontevedra, confederaciones hasta ahora enfrentadas y que lideran Antonio Fontenla y Jorge Cebreiros, respectivamente. Las dos, junto a Lugo, han empezado las conversaciones para dar un candidato de consenso, una partida en la que los próximos se empezarán a enseñar las cartas.

Más descolocada se halla Ourense, cuyo presidente provincial, el empresario del aceite José Manuel Pérez Canal, siempre ha perseguido el sueño de llevar el timón de la patronal gallega, sobre todo después de que perdiera las elecciones frente a Antonio Dieter Moure, en enero del 2016, y por un ajustado margen.

De momento, todavía no ha oficializado su posible candidatura, pero no lo tendrá fácil. Pontevedra ya ha dicho que el futuro líder de los empresarios no podrá ostentar al mismo tiempo el cargo de presidente de una confederación provincial. La candidatura de Canal tampoco tendría el apoyo de A Coruña y de Lugo.

Desde el verano del 2013, cuando se eligió a José Manuel Fernández Alvariño, la CEG se ha convertido en una máquina de triturar presidentes. En menos de un lustro cayeron este empresario vigués, luego el ourensano Antonio Dieter Moure y, el pasado mes de enero, el coruñés Antón Arias. Con estos antecedentes, que han convertido la patronal en un campo minado, las provincias no lo tienen fácil para convencer a un aspirante.

Con muchos menos recursos públicos de los que manejó en la época de las vacas gordas, la CEG ha sido noticia a lo largo de estos años por las luchas internas de poder, lo que han alejado a la patronal gallega de la función de representar a todos los empresarios. A su favor, una situación económica interna ya muy encarrilada.

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