Galicia se engancha a los programas estrella de drones de Boeing y Airbus

El sector se posiciona para entrar en el reparto de piezas del «eurodrone» militar


redacción / la voz

La aviación comercial es el presente, pero la no tripulada es el futuro, y ahí sí es posible que Galicia se encuentre en posición ventajosa frente a la competencia, que crece no solo a escala mundial, sino también regional, entre comunidades.

La fabricación, el mantenimiento y los servicios derivados de drones (o vehículos aéreos no tripulados), que van desde las telecomunicaciones a la seguridad de navegación, forman ya la división aeronáutica más vibrante y con mayor potencial de negocio, y lo mejor de todo es que los gigantes de esta industria cuentan con el sector gallego para sus programas estrella.

Para empezar, el Centro de Investigación Aerotransportada de Rozas (CIAR), en Lugo, en el que la Xunta impulsa un polo tecnológico e industrial en torno a la tecnología de aviones no tripulados, ha conseguido captar la atención del gigante norteamericano Boeing.

La compañía, que arrancó el 2018 con una cartera de pedidos de 5.864 aviones, por valor de 111.400 millones de euros, quiere entrar en Rozas con un proyecto de tecnología para espacios aéreos compartidos.

La oferta ha sido presentada por la división europea Boeing Research and Technology Europe, y compite con media docena de propuestas en una licitación pública cuyo ganador, que se conocerá antes de septiembre, deberá desarrollar un programa de gestión y seguridad de tráfico para espacios aéreos compartidos, con el apoyo de 6,2 millones de euros que aporta la Xunta.

Boeing tiene grandes expectativas de que su proyecto sea el elegido.

Mientras, el sector gallego se prepara para entrar en otro programa estrella de la aviación no tripulada, el dron militar de Airbus Male 2020. España optará a producir el fuselaje de la aeronave, lo que podría denominarse el cuerpo del eurodrone, con 20 metros de longitud.

La industria gallega se ha revelado como una de las más competitivas en aeroestructuras, incluidas las de fibra de carbono. En esta fase tendría entrada Delta Vigo, proveedor de referencia de Airbus. Y, a partir de ahí, se abrirá la adjudicación entre subcontratistas de primer y segundo nivel que entrarán en el proyecto, en donde se posicionan otras firmas de la comunidad, según confirma el Consorcio Aeronáutico Gallego.

El filón del «Male 2020»

Fuentes de Defensa, previamente a la salida de Dolores de Cospedal, explicaron que España participa con un 23 % en el consorcio y que haría valer ese peso en cuanto a pedidos y retorno industrial del programa en nuestro país. También señalaron que será en el 2019 cuando las industrias participantes en el lanzamiento de la aeronave (Airbus Alemania y España, Dassault desde Francia y Leonardo desde Italia) harán una oferta a los países clientes, y entonces se conocerá su coste. Inicialmente, se trabaja con una previsión de 300 pedidos cuyo precio total podría ascender a 10.000 millones, según fuentes de la industria.

Los gigantes Airbus y Boeing son los dos jugadores más relevantes en el negocio aeronáutico a nivel global, y ambas compañías compiten fuerte para impulsar tecnología y servicios alrededor de los vehículos no tripulados, un sector que en el 2020 estará moviendo 127.000 millones en el mundo, según un estudio del constructor americano.

Indra y Babcock consolidan 200 nuevos empleos en Rozas

Explicado de un modo sencillo, los drones son vehículos aéreos no tripulados, equipados con cámaras y sensores de alta precisión. La competición por desarrollar la tecnología más eficaz y certera se libra a nivel mundial, y Galicia corre en puestos cabeza, con los proyectos de los dos constructores instalados en el aeródromo de Rozas: Indra y Babcock (antes, Inaer).

Dice la Xunta que la inversión asociada al CIAR (150 millones hasta el 2020) «ya es una realidad que está dando resultados concretos». Genera 190 empleos de alta calificación, 20 proyectos de I+D desarrollados por las empresas Indra y Babcock, y la participación en ellos de 18 compañías especializadas y centros de conocimiento.

De momento, alrededor de una veintena de proveedores gallegos están ya trabajando para los dos constructores instalados el aeródromo lucense en el desarrollo del polo industrial. Esas firmas desarrollan proyectos de I+D para esos dos gigantes en un programa que, según la Xunta, ha movilizado ya unos 150 millones de euros y tiene implicadas en el trabajo a unas 200 personas de las 440 previstas en el plan hasta el 2020.

Una veintena de firmas

En concreto, tienen contratos para esas dos compañías las pontevedresas Centum, Sivsa, Softwcare, Soldatec, Acubens, Lourizán y Gradiant, los clústeres CTAG, Cetmar y Aclunaga; las firmas de Lugo Soarnor y Gaerum, junto al Inta (público, con sede en la propia Rozas); y las firmas coruñesas R-Cinfo, Coremain y Aeromedia, y las instituciones Cesga, ITG y la Universidade de Santiago.

Dice la Administración gallega que con la venta de los productos desarrollados en Rozas, entre los que se encuentran las aeronaves Targus (de Indra); y Lua y Lumes (Babcock), la previsión es que se produzca un crecimiento de las empresas del sector en Galicia. «Por eso Rozas non será solo un aeródromo, senón un parque industrial no que se irán implantando empresas», dice la Consellería de Industria.

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